• Los derechos de la obra son tuyos.
  • De forma rápida y sencilla.
  • Comparte y mejora tus textos en la comunidad.

Oleajes bárbaros me deshicieron
añoro esos cielos europeos
como el tiempo se añora a sí mismo
para continuar.
Fue un tiempo roto y lindo
desgarrador, majestuoso
de mendigar caramelos
mas ser altivo y glorioso.
Hoy estoy lejos del mundo
lejos de todo
y escribo aquellos recuerdos
para lo hondo.
Escribir comentario (0 Comentarios)
Los ojos de Poseydona, ciclopes largos, dan sinfonía a mi corazón rajado. Parece que asoma la muerte, pero en realidad, se trata tan solo de un cuento de hadas. María ha partido pero me protege cabalgando en lontananza. Pero yo ahora, ahora, escucho las sinfonías de Poseydona que aplica las leyes en Melo. Cuando puede, duerme largamente. Como intuyera Jorge Arbeleche, mi vida es un cielo peregrino. Empieza a gotear. Habrá que iniciar nuevos romances, para volver a respirar. He encuerdecido y debo reenloquecer. La noche es el jarabe que cuida a la noche. Ahora, yo duermo todas las noches, pero no soy más feliz. Las guerras son tantas que ya ni las escucho. Trato, sencillamente, de aceptar que no hay muerte, solo viaje, viaje, viaje… Mi mente es muy débil, mi físico está débil, la mañana se vuelve mediodía parco. El viento sopla y se lleva mi lucha por mi pueblo al paraíso. Voy creciéndome lentamente, hasta ser la ballena que traslade mi alegría a Europa nuevamente. Tengo trillones de años y me preparo para una batalla más. El Kybalión me rescata de la tristeza y aspiro a dialogar con Buda, Moisés, Jesús y Dalí. Soy un pobre tipo que hizo lo que pudo antes de morder el anzuelo del diablo. Los ojos de Poseydona como ríos singulares. La lluvia empieza a caer. Soy un loco más que corre bajo ella en este apartamento de Pocitos. Ya no soy el emperador; soy solo el mensajero de “El mensaje imperial” de kafka. Un hombre que quiere miradas cenicientas. Lo veo a Lennon cantar: “niños, no hagan lo que yo hice: apenas podía caminar e intenté correr”. Alfonsina Storni a diez pesos en la librería Pocho y gozar de magia pura. Perdón a todos mis lectores por estas desesperanzas. En el fondo, cada desesperanza bien reflexionada, es nuevas esperanzas. Poseydona baila en las estrellas. Los mafiosos del narco tiran a matar. Poseydona inventa nuevas estrellas. El dolor es una canción que no paga bien. La bruma quiere ser jilguero. Pinto lo que venga. Añoro mi palacio pero tengo que estar en el calor. Todos los países del universo son mi país.
Escribir comentario (0 Comentarios)
Llego en el barco
a la ciudad donde moro tres días.
Es hermoso y dinámico;
es duro.
Amor por doquier...
Mutantes peligros...
Amigos perdidos
Ésta es la ciudad
que más dio a mi vida
aspereza y alegría.
Errar,
como un atardecer
hacia noches prohibidas.
Escribir comentario (0 Comentarios)

Página 1 de 103

Subcategorías

Go to top