Los analfabetos digitales están de moda en el primer mundo. Por lo visto, debemos preocuparnos por la ingente cantidad de personas en nuestras ciudades que no tienen acceso a Internet o que, teniéndolo, no las maneja. Y esto, por tanto, les supone una brecha digital que les deja en una pésima posición a la hora de encontrar un trabajo. Algún día averiguaremos que esta es una campaña orquestada por Apple, Google y Microsoft, por nombrar a las primeras tres que me han venido a la cabeza. Si estas tres empresas se dedicaran a la alimentación, el mundo sería menos tecnológico y tendríamos perritos calientes en las manos en vez de tabletas o móviles.
Siendo cierto, me pregunto si eso tiene un correlato con el segundo y tercer mundo, o morirse de hambre es otro tipo de analfabetismo. Me preocupa la educación, la exclusión digital y el trabajo en plena crisis mundial, que ya va para un lustro, por supuesto, pero no debemos apartar la vista del mundo que nos rodea. Poco solidario y aún menos libre. Seguimos atados de los pies a la boca, y ahí nos quedamos. ¿Niños en el tercer mundo sin ordenadores? Primero solucionemos el hambre, las enfermedades y, por supuesto, ofrezcámosles la oportunidad de competir en igualdad de oportunidades. ¿Se pueden hacer las tres cosas al mismo tiempo? Sería lo ideal.


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