
¿Por qué La ciudad de un billón de sueños se titula así?

¿Por qué La ciudad de un billón de sueños se titula así?
Cada uno en su casa y Dios -o Marx- en la de todos; pero tiene que ser un suplicio vivir en España, ser pobre y de derechas, aunque con Zapatero es un suplicio para todos, habida cuenta de su desastre de medidas para combatir la crisis. Y es que, además, el lamentable estado de la derecha española es para echarse a temblar. ¿Son estos los que van a sacarnos del apuro?
A pesar de los maniqueos debates que comienzan a establecerse a diestro y siniestro, y de los que no me extraña, en algunos casos, la buena audiencia, visto que al PP le votan unos diez millones de personas en este país de centro-izquierda -no es un dato mío, sino un análisis sociológico realista-, y de los altavoces de lo que debe ser la derecha española y no es con Mariano Rajoy, dice en su programa Federico Jiménez Losantos.
Don Federico -así le llamaba una atiplada Soraya Sáenz de Santamaría, musa erótica del PP- no deja contentos ni a ZP, que es un analfabeto -así como sus ministros- ni a Rajoy, por lo que el único individuo feliz tras escucharse es él, tan enamorado de haberse conocido. Yo les recomiendo -que sí, háganme caso- que, si posee usted una distancia ideológica, social y política con Federico Jiménez Losantos, hágame caso y escuche de vez en cuando su programa, ¡que dan unas ganas de reír! Todo es según se lo tome uno.
Facha o sociata
De la programación en la nube a la digitalización de libros, Google ha sumado adeptos con el paso de los años. Pero lo que al principio parecía ser una liberación durante los primeros años del buscador, frente al maquiavélico Microsoft se ha convertido en una confrontación en toda regla. Microsoft se hace a un lado y cede gustoso su papel de villano de la red: Google se lo gana a pasos agigantados.
Y es que Google ha arrebatado esa etiqueta de monopolístico a Microsoft, que la lleva como Caín la culpa sobre los hombros, pero se le reconoce; Google ha ido pervirtiendo su imagen, y el poderío de su empresa y su interés en ofrecer servicios gratuitos a los internautas ha desembocado, gracias al éxito de sus ideas, en una máquina de hacer dinero.
El dinero llama al dinero; y Google ya sólo puede hacer lo que cualquier empresa que no tiene rival: crecer. Es el amo y señor de los buscadores en casi todo el mundo -exceptuando quizás China y Japón o dictaduras al uso-, con una cuota de mercado que indica que nueve de cada diez búsquedas se hace con su algoritmo. Su gran caballo de batalla sigue siendo la seguridad: ¿es seguro Google? es la gran pregunta del consumidor de sus productos como el correo electrónico o la programación en la nube.
Google: de héroe a villanoSi la Iglesia Católica no está pasando por una profunda crisis, lo disimula muy bien. Un nuevo caso de pederastia y castigos sádicos, según cuentan los denunciantes, ahora personas adultas, estremece a Alemania y a Europa.
Son varios los frentes abiertos que tiene la Iglesia Católica. En Italia, el escándalo de corrupción y prostitución que afecta a la cúpula de la Protección Civil ha salpicado al Vaticano, pero la barbarie de los abusos a niños continúa: se calcula que unos cien menores sufrieron abusos en Ettal, y en la noticia se cita también el apellido del actual Papa, Ratzinger, cuyo hermano fue director del coro de voces blancas donde cuatro educadores inflingieron vejaciones a sus componentes.
Pederastia y violencia en la Iglesia CatólicaQue las clases sociales están desde el principio de las sociedades humanas no es algo novedoso. Pero ahora, sin embargo, aplicando nuevas técnicas deductivas, podremos saber, salvando el recelo del investigado, a qué clase social pertenece.
Lo primero que tendremos que lograr es una invitación a su casa. Una vez dentro, es prácticamente inevitable que entremos a su baño con cualquier excusa. Ya no hay confusión posible: conoceremos su clase social en el acto. ¿Cómo?
Para esto, lo primero es pedir un vaso de agua, y en un pequeño frasco de medicación homeopática habremos introducido, en realidad, un laxante. Pondremos una o dos gotas del mismo, mientras explicamos una dolencia leve que previamente habremos contrastado en Internet, e ingerimos el agua. A los pocos minutos pediremos a nuestros huéspedes acudir a su baño.
Mientras, nuestro acompañante les explicará que la medicación nos trastorna gravemente el estómago, y confiaremos que con esta excusa nos de el tiempo suficiente para elaborar nuestro detallado análisis. La clave está en… ¡el inodoro!
Las clases sociales y el inodoro
La Embajada de Chile en España ha dispuesto la cuenta en el Banco Santander:
Nº 0049 1555 16 2610190325
para ayudar a los damnificados del terremoto.

Toda la información sobre cómo ayudar a Chile, incluída la de este artículo, la puedes encontrar aquí : http://www.chile.com/tpl/articulo/detalle/ver.tpl?cod_articulo=118323.
¡No te olvides de Haití! Información útil para ayudar a Haití en este artículo de la bitácora de Un lugar íntimo, abierto al mundo.
Ayuda a Chile -¡y no te olvides de Haití!-.Esta semana voy a visitar a mi abuelo, y se me ha ocurrido que tal vez haya a quien le apetezca preguntarle a un nonagenario que vivió la guerra civil, el franquismo, la transición y la democracia, y que al acumular todas estas experiencias -muerte de hermanos, padres, tener una familia, aplicar remedios tradicionales, la vida en el campo, tener un negocio, etc.- le hacen, como a tantos abuelos, poseedor de un conocimiento de la vida muy valioso.
Así que había pensado que, tal vez, a alguien le apeteciera preguntarle alguna cosa. No hay tema del que no opine, y además sigue la política nacional y de Canarias con atención, pues todos los días lee el periódico y escucha la radio -y no se pierde el parte del telediario-, además de que es fan de los programas de debate como 59 Segundos.
Si te apetece preguntarle algo a mi abuelo, como por ejemplo: cómo hace para cuidarse, cómo transplantar un árbol, cómo hacer un semillero, qué le parece cómo está la situación en España, qué diferencias encuentra entre estos tiempos y los suyos, qué le parece la juventud actual, o qué chiste se le ocurre contar, deja tu pregunta en los comentarios y yo se la traslado. La semana que viene traigo las respuestas.
Una pregunta para mi abueloA veces el trabajo renta, aunque no te den ni un duro por él. En Poesía+Letras comencé haciendo la revista literaria en HTML -qué tiempos-, y luego fueron apareciendo el CSS, el XHTML, el DHTML, y así me dedicaba a escribir, sin el copia y pega, textos de autores porque casi todo el material era sacado de libros de la carrera. Luego encontré Joomla para sacarme de parte del apuro, porque mantener una comunidad de escritores a veces es un poco como una guardería, sin contar el trabajo de diseño, de añadir contenidos y de mantenimiento.
Horas y horas de día, de noche, durante años, ¡si sumara! Entre aquellos contenidos que añadía a la revista, y no hablo ya de los poemas y relatos de los que querían aparecer en la misma y copiaba y pegaba uno a uno -y fueron más de trescientos autores-, estaba la lista de autores que deberíamos leer según el crítico literario Harold Bloom, que aparece al final de su polémico -y maravilloso- ensayo El canon occidental.
Todo comenzó esta tarde, buscando un poema de Christina Rossetti que recordaba a medias, aparece entre los resultados de la búsqueda esta página de una comunidad, en la que un miembro de ésta comenta: “Acá les dejo una lista de los mejores libros de la actualidad, escogido por personas en internet” (sic).
¡Qué curiosa coincidencia! Cuando vi los caracteres extraños que acompañaba en la lista a cada autor me dije… ¿pero esa no es la que escribí yo hace como diez años…? Y en efecto: es la que escribí para Poesía+Letras y que aparece en El canon occidental. Así que, visto el esfuerzo de pasar la lista de autores y revisarla para que estuvieran todos, y luego clasificarla por orden alfabético -que Bloom no contempla en su lista, es la única variante-, me he dicho: ¡a ponerla en la bitácora! Y así dejamos claro de quién es -de Harold Bloom (al que no le apasiona Harry Potter)- y quién hizo esta versión -un servidor de ustedes-.
La lista de lo que hay que leerÓscar Mendoza Segredo, de 40 años, nacido en Agulo (La Gomera) y profesor de secundaria, es hijo de José Mendoza Plasencia, el pensionista de 73 años que falleció el pasado 17 de diciembre en las puertas del centro médico del mismo Agulo. Residente en Tenerife, deja claro que quiere llegar hasta el final para que “no vuelva a ocurrir lo de mi padre”.
El solidario amigo de la isla vecina ha publicado un texto de denuncia de una situación dramática: un hombre de setenta y tres años muere en las puertas de su centro de salud. La respuesta de las autoridades sanitarias ha sido pésima; el apoyo de los políticos de la isla de la Gomera, parece que escaso. No hagamos que esto se quede en un problema administrativo o judicial menor. Es una vergüenza. Es la muerte de un padre y con eso no se juega por más pensionista que sea. ¿Se imaginan a ese hijo pensando que, por ley natural, algún día su padre moriría? Pero… ¿cómo? Todos queremos la mejor muerte posible, la menos dolorosa, la más leve, para nuestros seres queridos. Pero la dantesca escena de imaginar a un padre muriendo a las puertas de un centro de salud porque la ATS no abrió la puerta… En la entrevista este señor, al que le doy mis condolencias, me parece tan comedido para las barbaridades que se me pasan por el melón que lo aplaudo.
Así que me disculparás por el título de este artículo, que nada tiene que ver con su contenido, pero si los publicistas lo hacen, ¡por qué no iba a hacerlo yo!, y además la causa lo merece. Es tan poco lo que puedo hacer que al menos lo hago lo mejor posible. Y si lo difundes, coméntamelo y a cambio te hago un artículo donde nombro las bitácoras que se han sumado al apoyo, ¡no se me ocurre más!
Dinero, sexo, Google, SEO, Visibilidad, Posicionamiento, ViralLa lujuria en acción es el abandono del alma en un desierto de vergüenza; la lujuria, hasta que es satisfecha, es perjura, asesina, sanguinaria, vergonzosa, salvaje, excesiva, grosera, cruel e indigna de confianza.
Apenas se ha gustado de ella se la desprecia, se la persigue, contra toda razón; y no bien saciada, contra toda razón, se la odia, como un incentivo colocado expresamente para hacer locos a los que en ella se dejan coger.
Es una locura cuando se la persigue, y una locura cuando se la posee; excesiva al haberse tenido, al tenerse y en vías de tener; felicidad en la prueba y verdadero dolor probada; en principio, una alegría propuesta; después, un sueño.
Todo el mundo lo sabe perfectamente; y, sin embargo, nadie sabe evitar el cielo que conduce a los hombres a este infierno.
Sonetos. Shakespeare (1546 | 1616)
De la lujuria