Viernes, 4 de Julio de 2008 | Julio | Sin comentarios |
En una ciudad cabe mucha gente. Por cada persona, miles de pensamientos se disparan al aire y forman un embrujo.
Así es vivir en la ciudad, donde los hombres y las mujeres se cruzan sin tener conciencia del otro. Mientras, arriba en el cielo, a la altura de los cuervos, un billón de sueños.








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