La actual presidencia de los Estados Unidos no ha supuesto demasiados réditos para una Europa enquistada en un proyecto común que no acaba de arrancar. Los estadounidenses, sin embargo, nunca se han mirado más allá de su ombligo, y el nuevo marco geopolítico hace que se acentúe esta percepción desde el exterior. Sin embargo, tengo la impresión de que, para ellos, todo lo que existe fuera de sus fronteras es, básicamente, un aliado, un enemigo o un territorio a colonizar, militar o económicamente.
Llegados a este punto, Barack Obama podría ser el candidato perfecto para los europeos, descontentos así mismo de los dirigentes políticos en sus países. Pero quién dijo que Obama no podría ser una “marca”, un candidato que se alinea, en asuntos candentes y centrales para la política conservadora estadounidense, en un perfil distante del que nos proporcionan sus inteligentes agentes de campaña.
Las últimas declaraciones de Obama (Barack Obama, artículo de Serge Halimi, en Le Monde Diplomatique, Agosto 2008) dejan en entredicho, no tanto como para tacharlo de traidor, pero sí para ver que ha dado un giro evidente en asuntos relativos a políticas con israel, crítica a veredictos de la Corte Suprema o asociar creatividad y sector privado.
Obama, y él lo sabe, no solo representa el sueño americano: es el contagio, por comparación, con el dirigente político que desea el ciudadano medio europeo, esa clase media que se siente cada vez más lejos de sus gobernantes. Una buena imagen exterior ayudaría a concretar muchos planes de un líder que tiene muchas posibilidades de ganar una batalla electoral que se presenta competitiva, por más que a los europeos McCain nos suene a patatas fritas congeladas.
Habrá que esperar a ver qué sucede: si gana Obama, aguardar sus primeras medidas y ver si, en verdad, contagia a su pueblo de valores y de la suficiente formación cultural y académica, allá donde se necesita, porque el gran problema es que los Estados Unidos no tienen conciencia del “otro”.
Por sus actos los conoceréis.



















Viernes, 23 de Enero de 2009 a las 14:23
OBAMA
Rafael del Barco Carreras
Si la culpa de que un selecto grupo político-funcionario-empresarial haya succionado todo el dinero español en macabra orgía de inversión y corrupción sin más objetivo que “llevárselo de los bancos y cajas” abocando al País a la peor crisis financiera jamás conocida, en versión oficial, es de los americanos y su crisis, ahora, por arte de birlibirloque, la solución, la esperanza, surge de que allí han elegido un presidente negro, presuntamente de izquierdas, que ni es negro… ni de esa izquierda, tal como aquí se entiende, ¡si se entiende algo!
El discurso oficial me pasma, debe ser porque soy un ácrata en política que al único político a quien admiro es al Presidente Suizo porque jamás he sabido ni su nombre ni siquiera de su físico, ni menos si cree o piensa en algo. No me gustan los o las líderes, en todos y cada uno de sus discursos programáticos, por lo demás bastante sencillos, solo entreveo fórmulas para alcanzar el Poder, que en ningún caso va más allá que otorgar, siempre a un reducido grupo de adictos, el dominio de unos pocos sobre la mayoría, el Poder y Dinero.
Ese señor, negro, medio negro, y de materia gris de Harvard, pagada por su abuela blanca y banquera (a esperar que no sea de los 6.000 bancos que dicen quebrarán si el Estado no ayuda) ni tiene nada que ver con la situación española, o solo, en lo que la agravó su País afectando al nuestro por su cadena de quiebras (que poco más o menos puede compensarse por los capitales americanos perdidos en el crack local), no arreglará absolutamente nada de la cadena de desastres que el crack de la Burbuja Inmobiliario Financiera ha iniciado en nuestro País, por el momento paliado por la masiva inyección de € y el aguante europeo. La misma solución que allí con $ controlados por el Senado. Pero los hábiles demagogos de la Izquierda Española, los forrados por su posición en el Poder, si antes encontraron el referente a sus males, producto de reales fechorías, ahora pretenden jugar con si se desmonta Guantánamo o se retiran del Irak.
Yo que conocí y sufrí un Guantánamo en la Modelo de los 80, o peor, ver http://www.lagrancorrupcion.com, y que Irak me queda lejos, mucho más que las diarias repercusiones que la situación en España afecta mi pequeño y a ras de suelo entorno, con amigos que quiebran, íntimos en el paro, sueldos y pensiones que crecen un 2.40 y la “vida” mucho más, y con un turbio futuro por delante, no veo que puede hacer Obama. No creo que acabe con la voracidad de nuestras clases dirigentes, ni menos transformar la Justicia en algo parecido a Justicia, ni borrar de la capa de la tierra el Oligopolio Financiero Español… por muchas tropas que retire de Irak ni Guantánamos que desmonte… más allá de alimentar la demagogia…