• Una novelita lumpen (Mondadori, 2002, 122 págs.) es la última novela publicada en vida por el genial escritor Roberto Bolaño.

    Desconocía la obrita; y, en su contraportada, aparece un texto que sitúa la novelita en la colección Año 0 de Mondadori. Pero es que Bolaño es un escritor lleno de fantasmas, juegos, cambios, ironías, y ajustes.

    He estado revisando las críticas sobre la novela. Van desde el juego de doble (o triple) significado de Bolaño con Roma, la ciudad donde se desarrolla la novela, hasta el porqué de editar con Mondadori cuando, hasta entonces, lo hacía con Anagrama; o, aún más allá, si la novela encaja o no en ésta colecció Año 0 de Mondadori, que iba sobre literatura de viajes. Y, por otro lado, la inclusión del cine. Son muchas las aristas de esta novelita, que da más guerra de lo que en principio se espera de su escaso volumen.

    Pero la novela, la historia de una adolescente que pierde a sus padres y vive con su hermano y que nos narra el despertar sexual de ambos (no entre ellos, ojo). La prosa es fluida, limpia, ajustada, y los capítulos son breves y vertiginosos, llenos de las referencias habituales de las novelas de Bolaño.

    Después de leer Los detectives salvajes y 2999, Una novelita lumpen resulta una novela “limpia”, esto es, nada artificiosa, donde asombra el manejo artesano de la palabra, donde la frase encaja exacta una sobra la otra, donde la corriente del pensamiento fluye paralela a una historia exacta y, si se me permite, zen, un poco al estilo (en cuanto a sensaciones) que puede dejarte la placidez de Seda, de Baricco.

    Roma, el personaje de Maciste, los hermanos, los dos amigos del hermano, la pornografía, el despertar sexual, la ironía con que comienza la novela, el porqué de su inclusión en una colección que, aparentemente, no encaja… No sé qué más necesitas para comenzar a leerla. Ya me cuentas. Porque comienza así:

    Toda escritura es una marranada.
    Las personas que salen de la nada intentando precisar
    cualquier cosa que pasa
    por su cabeza, son unos cerdos
    Todos los escritores son unos cerdos.
    Especialmente los de ahora.

    Antonin Artaud

    Este artículo fue añadido el 4 de Septiembre de 2008 a las 4:17 y está archivado en Política. Puedes seguir las respuestas a este artículo a través del RSS 2.0. You can skip to the end and leave a response. Pinging is currently not allowed.

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