El New York Times ha elegido este 2008 la novela 2666, del fallecido Roberto Bolaño, uno de los diez mejores libros del año. He aquí su comentario:
2666
By Roberto Bolaño. Translated by Natasha Wimmer.
Farrar, Straus & Giroux, cloth and paper, $30.Bolaño, the prodigious Chilean writer who died at age 50 in 2003, has posthumously risen, like a figure in one of his own splendid creations, to the summit of modern fiction. This latest work, first published in Spanish in 2004, is a mega- and meta-detective novel with strong hints of apocalyptic foreboding. It contains five separate narratives, each pursuing a different story with a cast of beguiling characters — European literary scholars, an African-American journalist and more — whose lives converge in a Mexican border town where hundreds of young women have been brutally murdered.
Y en Anagrama:
Se diría que es la figura de Von Archimboldi, un enigmático escritor alemán, el hilo secreto que cosería entre sí las cinco «partes» de que se compone 2666, sin duda la obra maestra de Roberto Bolaño. Una fecha en cuya perspectiva tan remota debe ordenarse la impresionante maraña de destinos, de personajes, de líneas argumentales y genéricas, una vastísima constelación marcada por el signo de la pérdida y del olvido, de la insignificancia, de la desmesura inútil, de la equivocación y del malentendido. Desde las ruinas de Europa, recorridas en vertiginosos travelling, hasta el desierto de Sonora, donde, viene sucediéndose una interminable cadena de asesinatos de mujeres, la novela propone un recorrido abismal, amortiguado entre carcajadas, por una cultura y una civilización en derrota, en las que la literatura continúa invocando el simulacro de una redención. Una obra maestra, indiscutiblemente la mejor novela de un autor excepcional. En palabras de Susan Sontag «el más influyente y admirado novelista en lengua española de su generación. Su muerte, a los cincuenta años, es una gran pérdida para la literatura».
Poco más puedo añadir al, para mí, uno de los mejores escritores que hemos tenido el placer de leer en estos tiempos convulsos y de escasez, al que uno en un selecto grupo junto a otros grandes como Javier Marías, Juan Villoro, Juan José Millás, Enrique Vila-Matas o Belén Gopegui. Si no lo has leído, lo recomiendo; y luego ve a por Los detectives salvajes: fue nominado a estar, de nuevo, entre los diez mejores… del 2007. ¿Qué tendrá Bolaño?
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Buenas noches, Julio. Coincidimos en varias lecturas y en una valoración parecida de estas, según he podido leer en tu blog.
Leí 2006 con mucho interés gracias a la fluidez de su escasa retórica que me ayudó a recorrer las historias fecundas en situaciones. Esta fluidez -y el encanto- (máxima cualidad en un escritor) son muy destacables.
Sin embargo creo que, en realidad, son varias las novelas que se nos venden como una sola pues el hilo conductor entre las partes me parece débil… Por otro lado, mi preferencia por el barroquismo en el estilo hacen que rehuya releerla; es como si ya me la supiese… Por contra, si has leído a Borges habrás apreciado, para bien o para mal, esas historias que se ahondan calidoscópicamente como si su mensaje inalcanzable perforase el papel y que nos invitan a regresar, inseguros de haberlas entendido del todo. En realidad yo prefiero un estilo barroco pues aunque suene algo pendante, me supone el desafío de resolver un acertijo.
Tuve, cuando leí 2006, la sensación de que faltó una última vuelta por el fallecimiento de Bolaño; tal vez entonces habría sido la obra maestra que, en mi opinión, casi es.
Un abrazo.
@Fran: Buon giorno. Sí, 2006 tiene “problemas” -lo digo con sumo respeto- al intentar unir los relatos que componen la obra. Sí, de Borges he leído sus relatos, tengo la colección de El Aleph en mi librería, la de Alianza Editorial, y me encanta. En eso de las historias caleidoscópicas es un genio, me resulta sumamente complejo intentar crear una historia con esa arquitectura y que sea creíble. Al menos de momento no. No soy quién para decir si es obra maestra pero si la comparo con Rayuela, las novelas de Carpentier o Vargas Llosa, por ejemplo, creo que tal vez le falta un pelín, o puede que necesite más perspectiva histórica para ponderarlo. A mí me sigue pareciendo una novela brillante con sus cosas, pero a veces la crítica enaltece una obra de tal forma que ¿quién va a decir nada malo de Ulises? Y sin embargo, ahí estoy, como cientos de amantes de la literatura, con la novela a medio leer.