Hombres: mejorar tu vida sexual

Siempre he considerado que tener sexo de calidad es algo más que el sexo por sí mismo, que resulta placentero, y que nunca es tarde para incorporar consejos y técnicas en el arte del amor. No está de más decir, también, que cada uno incorpora sus propios deseos y fantasías y esto complementa perfectamente las relaciones sexuales. Y, al igual que uno mejora en su profesión a través de cursos de especialización o mejora cocinando en el transcurso de los años, con el sexo ocurre igual. Pero, como no conocemos todo de antemano, es interesante que sexólogos y especialistas en estas áreas aporten puntos de vistas que nos enriquezcan.

Voy a comentar algunos consejos que considero útiles y que he  leído de un extracto de varios libros, que ha llegado a mis manos recientemente y que me ha resultado muy interesante.  Otra cosa: no se trata de tener el “sexo correcto” o de “hacerlo bien”, porque eso sería patético y todos nos echaríamos a reír. Se trata de añadir, como ya expliqué, aquello que nos resulte útil y que nos abra horizontes.

Una de las cosas básicas que suelen considerarse fundamental es conocer tu cuerpo y aprender a usarlo como un objeto sexual (de esto sabe mucho Catherine Millet, como demostró en su novela La vida sexual de Catherine Millet, que recomiendo). Este apartado, tan simple, y básico al mismo tiempo, no está tan desarrollado en todos nosotros como podríamos creer.  Sería bueno que, si uno de los dos está más abierto y tiene menos pudor, ayudara a reconocer su cuerpo a la otra persona. En todo caso, es un proceso individual y privado y hay que tener el tacto correspondiente.

Otros de los aspectos interesantes a tener en cuenta es la sinceridad. ¿Cómo suelen ser tus relaciones? Quizás en tu caso pueda ser: ¿cuatro minutos de caricias, coito y se acabó, un “Buenas noches, cariño” y mañana será otro día? En este caso, puede que cambiar el chip nos abra otras perspectivas. En caso contrario, enhorabuena.

¿Cuál podría ser éste cambio? Cambiar  la estrucura básica de: juegos preliminares, coito y fin. Es probable que tu pareja tenga ganas de compartir su cuerpo de otra manera. Más complicidad, más coqueteo, más caricias,más besos y luego, ¡pasados bastantes más que esos cuatro tristes minutos!, ya decidirán. Por ejemplo, el sexo oral suele considerarse preliminar, pero no tiene porqué ser un sendero que nos lleve al coito, sino un fin en sí mismo si apetece.

Si nos centramos en la mujer -que es nuestra amante en este caso-, descubriremos cosas. Mirando libros de anatomía, conoceremos que aparte del primer tercio vaginal, la zona más sensible de la vagina y donde está el punto G, vale la pena investigar un área en la parte posterior que sólo queda al descubierto cuando la mujer está muy excitada: el cul-de-sac. Lo adoran. Pero hay más, se trata de probar.

Para que te hagas una idea, dicen los especialistas, si presionas éste punto o el punto G con la estimulación del clítoris, es probable que escuches estas palabras:  “como sigas así no te voy a dejar nunca”.

En cuanto a la famosa localización del punto G, recomiendan buscarlo cuando la mujer está excitada. Se halla en la parte frontal de la vagina, entre tres y cinco centímetros de la entrada vaginal. Y no obsesionarse con el tema.

¡Nosotros también tenemos punto G! Se conoce como punto P, y es la próstata; y como hay que estimularlo introduciendo el dedo por la zona rectal, pues… ¡muchos no se animan! Pero esto es como todo: hay quien se tira de un puente con paracaídas y quien prefiere verlo en TV. No hay que hacer lo que uno no desea (y respetar lo mismo al contrario aunque… siempre he pensado que en sexo en contadísimas ocasiones hay que decir NO).

¿Cuál es la idea central que se resume en este artículo? Vamos encaminado a que la mujer tenga orgasmos ANTES de la penetración, mediante estimulación manual, etc. Y todo son ventajas: primero, los hombres no sentimos la presión de tener que hacerle llegar al orgasmo mediante la penetración (que muchas mujeres no alcanzan); segundo, que ellas tienen derecho al orgasmo (y a más de uno: no necesitan los famosos cinco minutos de descanso entre coito y coito… perdón, que estamos cambiando los conceptos: entre juego y juego); tercero, al estar excitada siente más en la penetración, y cuarto, que si es multiorgásmica, más posibilidades de que  pueda llegar en varias ocasiones.

Es decir: la mujer pasa a formar parte activa y principal de las relaciones sexuales. Si bien antes era un sujeto pasivo y con la revolución sexual pasó a ser activo, tan solo hubo un cambio del no a todo al a todo: hay que acabar con la idea de que hay una forma “correcta” de hacer o tener sexo.

Por ejemplo, tomemos el orgasmo simultáneo. Puede darse, sí, pero si ella es multiorgásmica, por ejemplo, estamos perdidos. Si no sucede, no por eso vamos a estar cabizbajos porque el ideal no se ha cumplido. Como todo ideal, es una idea de perfección absurda, tanto como la del amor ideal o la de la media naranja. Como el de que las mujeres, en el fondo, no les importa no tener orgasmos y tienen con el momento de estar con su pareja.

En el Informe Hite de la sexualidad femenina (escrito por Shere Hite),  si no recuerdo mal, las mujeres encuestadas hablaban de las prisas como una de las causas de decepción en las relaciones sexuales, y, por ejemplo, de la práctica del 69, donde ellas no pueden concentrarse y disfrutar, prefiriendo el sexo oral por partes. Esto son algunos hándicaps que hay que tratar de ir invirtiendo como pautas constantes durante las relaciones. ¡Y es que el gran problema es que NO hablamos de lo que vamos a hacer! ¡Te imaginas un fontanero que llegue a tu casa y no te pregunte qué es lo que tiene que arreglar, pase al baño y empiece a desarmar todo! Hablemos.

En cuanto al tamaño, sí, a las mujeres les importa, pero son mujeres que, como nosotros nos podemos sentir atraídos por unos pechos grandes, ellas igual. Es pura simbología, aparte de que es cierto que muchas encuentran más excitante un pene grande y tienen más sensaciones. Ahora bien, a la vagina y al punto G, en concreto, le importan los primeros 5. Y luego está la reina del mambo, a la que le importa un pimiento el tamaño de tu pene: el clítoris. Lo importante es cómo juegue el pene con ella y ella con él.

En definitiva, y aunque habría muchas más cosas que decir, un último apunte: el cerebro es nuestro órgano sexual más poderoso. Aliméntalo.

Te dejo los extractos de los libros de donde se ha sacado la información por si te interesa compararla o consultarlos: Tu sexo es tuyo, de Silvia Béjar, La senda del éxtasis, de Margo Anand, y Anatomía del deseo, de Simon Andreade. ¡Espero que te haya gustado! Y espero tus comentarios sobre un tema tan interesante, seas hombre o mujer.

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Un Comentario

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  • GRACIAS por su educación sexual me han aclarado muchas dudas de como satisfacer a una mujer espero recibir otros concejos claves

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