Otra nueva anécdota -verídica, palabra- de un servidor de ustedes.
Lugar: parte trasera del coche de una pareja de amigos.
Él conduce. Ella, embarazada. Él no quiere casarse; ella comenta que a qué van a esperar. Discuten, en principio en un tono suave, imagino que porque yo estoy de cuerpo presente. Me piden opinión y esquivo como puedo, tratando cada uno de llevarme a su bando.
Entonces, ella comenta con desdén, ladeando la cabeza hacia atrás: “porque el problema es que tu amigo con 37 años es un inmaduro”.
Mi amigo en un pronto de genialidad: “Si no fuera un inmaduro, no te habrías divertido tanto conmigo”.
Y ella se queda callada -eso sí que tiene mérito-.







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Se me señala continuamente
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