Ahora sí que me he quedado jodido de verdad: Mario Benedetti ya no vive, aunque nos queden sus textos maravillosos. ¿Para esto se pasa uno la vida, escribiendo, para que te den premios importantes al final de tu trayectoria?
No me digan que no están cansados de oír que dan premios y luego la muerte los recibe pocos años después. Esto es una tomadura de pelo. Creo que el truco está en los miembros de los jurados, unos tipos importantes y tan enamorados de sí mismos y tan mayores que claro, tienen que ir luego a los bares para contar:
-Sí, pobrecillo, ya estaba mayor cuando le di el premio aquel, se lo merecía, el pelotudo.
Mario fue un poeta -y narrador- que tuvo la destreza de acercar la palabra al pueblo. Con un lenguaje en apariencia sencillo denunció las dictaduras y la represión sin abandonar la estética. Sus relatos breves son un prodigio y su poesía un referente dentro de la literatura hispanoamericana. Grande, Mario, yo fui de esos que comenzó a escribir relatos bajo el embrujo de los tuyos.
NO TE SALVES
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calmano reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juiciosno te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempopero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desganay te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
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No, no, no, uno no escribe para que le den premios, ni para hacer bonito ni, casi nunca, para ganarse la vida. Uno escribe porque te corre la tinta por las venas, porque tus sueños están hechos de palabra porque tu mismo aire es narración y poesía.
Y ya lo demás va por añadidura.
En primer lugar, ¡gracias por tu comentario!
Siiiii, toda la razón, pero me refiero a la añadidura. Creo que cuando ya eres un tio consagrado, y eres un profesional, como lo es Benedetti, y pasan los años y no llega el reconocimiento en forma de galardones -porque se presentan a los mismos también- es injusto darlo a partir de los 80. Digo yo.
Y no creo en esa bohemia traspuesta de la sangre del escritor y el sufrimiento y tal; es una idea romántica y nada realista. Escribir es oficio, cada vez lo tengo más claro, aunque no pueda estar haciendo 4 horas diarias obligatorias, como si fuera la mili. Pero habrá que hacerlo. Mucha gente sí que quiere vivir de escribir y lo consigue. Y digo mucha.
Tiene razón, los premios llegan tarde…deberían ser para la etapa en que el escritor está en plenitud de su vida, que su salud esté radiante, que lo gozara con su familia -es como una paradoja inconcebible-. Como una especie de falta de visión. Pero no sé de quién… ¿del escritor? ¿de la Academia de las letras o el comité encargado de la decisión para premios?
Bueno, deseo que su pensamiento haga eco más allá de la simple lectura…que su texto se convierta en una idea y sea como una bola de nieve y haga conciencia en muchos corazones.
Pero, también creó que Don Mario Benedetti se quedó contento con el reconocimiento del pueblo; loas a sus letras; recitación de sus poemas; los adultos de ahora lo mismo que muchos jóvenes hacen memoria de algunos de sus versos. Esto no lo paga ningún dinero ni diploma. Él era antes que materialista, era un gran poeta. Que llegaron tarde los premios, es cierto. Quizás sea necesario una revisión de las reglas o normas para la asignación de premios.
Admito que no conozco sobre el tema pero, se me ocurre que se premie por la aplicación de ciertos indicadores. Por ejemplo que existiera un concurso y/o premiación de noveles escritores antes de los treinta años. Y para el caso de obtener premio o reconocimiento. A éste escritor se le debe dar seguimiento a sus futuras obras con la finalidad constar sobre su creatividad a la alza o la baja. Si es a la alza se podría instituir un premio igual o mayor -no sé, cada 5 o 10 años-. Así habría un incentivo para el escritor y la competencia por ser mejor. Imagínese a un escritor que mantenga su nivel durante su carrera literaria, estaría asegurado cierto nivel económico con base a sus trabajo que le gusta, independiente de sus regalías, etc. Claro que esto tendría que estar respaldado por un fideicomiso -por ejemplo- u otra modalidad financiera… Independiente de los premios actuales. -Es sólo una idea-, reitero, su texto va hacer eco…ya lo verá!
Es una humilde opinión igual y me equivoque. Hasta pronto.
Heriberto, tienes toda la razón, sólo que me da rabia que haya poetas que considero de menor repercusión para la literatura, aunque todos aportan y deben estar ahí, que se les premia y a un poeta como Benedetti, que lo amo y lo adoro, y cuya muerte me ha dejado “tocado”, me enoja que no haya ganado el Cervantes, o el Nobel, o el Príncipe de Asturias, o me van a decir que Paco Umbral es más trascendente par la literatura que Benedetti. No digo que Umbral no valga, sino vuelvo a mi idea, empecinado estoy, de el reconocimiento del mundo de las letras que, a veces, se echa piedras contra su propio tejado.
En fin, y sí, estoy contigo, hay cosas que no paga ningún dinero ni diploma. Estoy convencido que las generaciones futuras lo harán más grande aún de lo que fue, y será un referente inexcusable.
Lo de los premios para jóvenes sería una gran idea, pero me temo que el mundo este de las letras está formado, como tantos otros, por una especie de élite combinado con el interés de las grandes editoriales, que al fin y al cabo son las que entregan los premios más importantes. Ya sé que no todos son como el Planeta, y es un alivio.
Gracias por compartir tu punto de vista, nadie se equivoca cuando dice lo que piensa, porque todos tenemos nuestra verdad.
¡Un abrazo!