Es todo un fenómeno en el país del sol naciente: los japoneses prefieren más leer -forrando el libro- en su móvil novelas cortas -”ketai shosetsu”- que en sus portátiles o pc’s tradicionales. Cuestiones generacionales aparte (toda una generación que ha aprendido a manejar el móvil como herramienta-para-todo), es que, además, tienen toda un industria consolidada que apoya esta nueva tendencia de lectura. Existen portales como Mahou no Island, Mobage Town y No Ichigo que ayudan a los autores a completar sus pequeñas obras y además les conectan con su público.
Hay que decir que Japón es la primera potencia mundial en cuanto a número de lectores y también en venta de libros. Influye, además de la tradición cultural y veneración a la lectura, que son muy baratos. El mercado en Japón es interesante también por la gran cantidad de libro viejo que se encuentra y por ser el único lugar donde se puede conseguir cualquier lectura, también nueva, por menos de 1.000 yenes (7,7 euros).
En junio pasado, las ventas de los novedosos “e-book”, que utilizan pantallas que se asimilan cada vez más al papel, aumentaron un 37% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que la lectura en los teléfonos móviles se ha consolidado y mueve 40.200 millones de yenes anuales (310 millones de euros).
La cuestión es que hay toda una generación de japoneses que consideran el móvil su medio de comunicación principal y esto hace que aparezcan empresas como Digi-Book, dedicada en exclusiva a la venta de novelas cortas para soportes electrónicos, que registra unas ventas anuales de 1.000 millones de yenes (7,7 millones de euros), y cuenta con una plantilla de jóvenes escritores que no sobrepasan la treintena.
Así, estos escritores pueden alcanzar el estrellato primero mediante su difusión masiva en los móviles y generar muchos beneficios, para luego pasar al papel y tener ventas millonarias.
¿Estamos los europeos preparados para la difusión masiva de novelas mediante el móvil? Saltamos del papel al libro digital, que aún no se ha asentado, y parece que esta tendencia al móvil podría trasladarse en poco tiempo a las nuevas generaciones occidentales. Japón es la punta de lanza de un mercado, el del libro, que trata de adaptarse a marchas forzadas a las nuevas necesidades de los lectores. El móvil se impone como centro de operaciones básico (comunicarse, escribir, leer, microblogging, mantener un blog, dibujar, etc.).
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