En Wired se debate sobre la necesidad de establecer un código ético en la inteligencia artificial de los robots. Se espera que para el 2030 la coexistencia con robots en nuestras vidas sea algo corriente y aceptado.
“If you build artificial intelligence but don’t think about its moral sense or create a conscious sense that feels regret for doing something wrong, then technically it is a psychopath,” says Josh Hall, a scientist who wrote the book Beyond AI: Creating the Conscience of a Machine.
Robots psicópatas, sí. Según el artículo, como los robots se han sofisticado, las leyes básicas que creó Asimov -Yo, robot- se han quedado obsoletas. Recordémoslas:
1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
Recordemos también que en la novela Asimov planteaba conflictos o paradojas que podrían suceder en esos robots de “cerebros positrónicos”, por lo que ya planteaban por sí mismas una cierta insuficiencia como leyes absolutas.
There was just enough ambiguity in the Three Laws to provide the the conflicts and uncertainties required for new stories, and, to my great relief, it seemed always to be possible to think up a new angle out of the 61 words of the Three Laws
Asimov I (1964) The Rest of the Robots. Collins, New York.
Los científicos abogan por crear un lenguaje legal para robots para evitar conflictos y tragedias, como las que citan en el artículo: un robot militar en Sudáfrica mata a nueve soldados tras un error en su funcionamiento. Pero hay más.
Este lenguaje deberá ser insertado en la arquitectura de las máquinas, en otros será parte de su software y unos pocos requerirán ser vigilados por agencias independientes. Por ejemplo, estas reglas decidirán cuán cerca puede estar un determinado robot de un humano, según en qué condiciones.
¿Los problemas? Entre otros, que la moralidad es imposible de escribir en términos formales.
Me cuestiono: ¿necesitamos robots para que nos realicen todas las tareas en los hogares y nuestras vidas? ¿De verdad vamos a ceder la autonomía de hacer las tareas por nosotros mismos? Ya se encargarán de crearnos la necesidad, y que forme parte de los hábitos de consumo. En las reuniones adolescentes: ¿y tú, qué robot tienes? ¿El PG-39B con sistema de fluzo? Mi padre tuvo una discusión con su Mayordomo MrBee y lo mandó castigado a amputarse un brazo. En el médico, las señoras: Jesús, esta robot es una antipática, ¿ha visto como ni siquiera me ha dado las buenas tardes? Tranquila, está en modo recarga, se quedan como empanadas, le pasó a mi sobrina Juani en el ginecólogo -le responderá otra.
Intuyo la de periódicos -o medios digitales- que van a arrasar en las portadas con: ¿Robots, sí o no? Va a ser precioso. A ver si llego para verlo y debatir. ¿Qué será lo progre, decir que sí? ¿Lo conservador, que no? ¿Qué dirá Greenpeace? ¿Existirá NorobotPeace? ¿Surgirá una “Liga Anti-Robots” que abogará por una vuelta a los ideales de los setenta? ¿Haz el amor y pélate tu mismo las papas, que estarás más en contacto con la madre tierra? ¿Volverán los Hombres G? ¿Y los vaqueros “de campana”? ¿Qué será del hentai? ¿Y los fans de la ciencia ficción? Bueno, esos harán cola para coleccionarlos aunque no los usen. Me los veo en sus casas, con las persianas bajadas, jugando a ser Blade Runner y su nuevo robot del Carrefour, un Nexus-6 al que retirar.
Vaya, ahora resulta que me he postulado del lado de los anti-robots, los que en las películas de ciencia-ficción se manifiestan en contra, no son progres y son, por supuesto, los malos. Bueno, depende: recuerden que, en esas películas, por lo general, al final el robot quería arrasar el mundo, y gracias al escéptico de turno no lo consigue. Agradecería, más que una medalla, alguna pequeña gratificación, soy un hombre sencillo: una pequeña mansión, una pequeña fortuna y un pequeño yate.









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Viernes, 24 de Julio de 2009 a las 13:11
Pues yo no sé si ser pro-robots o anti-robots, la verdad no lo teng muy claro pero mira yo tengo un problema de equilibrio y no puedo hacer las tareas domésticas, tal vez me vendría bien tener uno que me las hiciese sin más problems.
Un abrazo, Ross
Viernes, 24 de Julio de 2009 a las 13:34
¿Ah bueno y cómo voy a decirte que no sería bueno que tuvieras una ayuda? ¡Pues claro que sí! Tampoco hay que ser extremistas.
Por cierto, siempre que hago clic en tu enlace para visitarte, me sale una página de publicidad, no tu blog. ¿Es porque no tienes? Otro día que me hicistes un comentario me sucedió lo mismo.
¡Un besote desde Las Palmas! ¿Tu eres canaria no?
Viernes, 24 de Julio de 2009 a las 21:38
La página de publicidad te sale porque rosscanaria le puso tilde al enlace y te redirecciona a un parking de esos.
Este es el bueno
http://rosscanaria.bitacoras.com/
.-= Último artículo del blog de Farándula… Tortura maniquí =-.
Sábado, 25 de Julio de 2009 a las 8:48
Julio, creo que se comete un vital error en este tema, pues principios morales y éticos podrán ser programados en robots pero nunca se podrá lograr que los sienta a través de un afecto real. Y esto resultará peligroso a la hora de descubrir si la máquina es pasible o no de descomponerse e intentar dañar, conquistar y someter a su creador.
Un saludo.
Sábado, 25 de Julio de 2009 a las 10:41
Farándula, ahí has estado lista, as always, ¡muchas gracias!
¡Besote!
Sábado, 25 de Julio de 2009 a las 10:41
Rudy, un punto de vista que amplía el artículo. No había caído en la cuenta. ¡Muchas gracias!