Crónica de una mudanza

mujerespejoLas estaciones se suceden a un ritmo vertiginoso, pero en este amanecer el sol apenas se asoma, cubierto por un tupido manto de nubes, como un espejo del atardecer. Una finísima lluvia fría cayó hace poco sobre la ventana. Lo sé porque la he abierto y he deslizado los dedos sobre las gotas. El aire no huele a humedad, y me desconcierta.

La casa permanece en silencio. Los últimos objetos de decoración y los libros están en las cajas, apiladas en el salón y la cocina. Dormir en una casa sin muebles hace que se amplifiquen tus pasos desnudos en la noche, cuando vas a por un vaso de agua: es como si ésta te  atravesara por dentro. Y te enroscas en las sábanas para sentirte protegida.

Durante los primeros años, la relación con mi novio fue perfecta. Hasta que decidimos tener un hijo. Ahí me di cuenta: mi vida era una fantasía impropia de una mujer de mi edad. Desde el principio, dormíamos los tres juntos: mi bebé, mi novio y yo.

Me enamoré de él; y creo que él de mí, aunque entonces no me dí cuenta de su carácter demasiado transigente. Yo era muy joven, aunque ya había pasado la treintena. Pero las mujeres de mi generación no se enamoran como las de mi madre o mi abuela. Nosotras somos más inseguras e ingenuas. Maduramos más tarde.

Fue traumático para todos, pero más para mí: necesitaba un hombre más corriente y no el hombre que tenía a mi lado. Más que atender mis caprichos a causa de mi estrenada faceta de mamá, o que compartir el sueño perfecto de una vida en familia ideal, necesitaba orden y mando, y que si hicieran las cosas como debían hacerse.

No quiero decir que fuera sumisa. Me he explicado mal: necesitaba mandar y ser obedecida. Porque los hombres, lamentablemente, no tienen tetas, y no pueden entenderlo. Tardó mucho tiempo en comprender el significado real de ser padre.

Hay que hacer esto, ¿te parece bien? ¿O crees que es mejor de otra forma?, le decía para procurar que todo siguiera en la estela de nuestro -mi- sueño dorado de ser padres, de prolongar nuestra relación de completo equilibrio en esta nueva etapa. Y así pasábamos de una cuestión a otra, mientras el reloj marcaba la hora y entonces había que actuar por desesperación: un bebé no espera al final del debate.

Supe, durante aquellos meses, que me había equivocado. En el momento más importante de mi vida, estaba con el hombre imperfecto. Amable, condescendiente, inteligente, hacendoso, y enamorada de él, claro. Pero no era el hombre que debía ser: resuelto, con iniciativa -sin necesidad de complacerme y esperar mis órdenes continuamente-, capaz de resistir la adversidad, previsor.

Es una pena que a las mujeres no nos enseñen los verdaderos valores a buscar en los hombres. Deberíamos, tras cada cita, plantearnos cómo reaccionaría el chico en una situación límite; si es capaz de, en un momento dado, hacer avanzar la nave que viaja a la deriva; si, por una circunstancia inesperada, actúa más que razona.

Lástima. Dicen mi madre y mi abuela que los hombres de mi generación no son hombres en el sentido que ellas tienen de un hombre. Que sí, que ahora se respeta más a la mujer, pero que antes se partían la espalda por mantener a una familia, y nunca oyeron quejas por ello; que podías escuchar barbaridades sobre las mujeres, pero que jamás les pusieron la mano encima, y nunca decían que no cuando se les requería para una tarea poco rentable. Eran hombres de otra época, rudos, acostumbrados a la fatiga y al hambre. Con dos piernas y dos brazos, decía mi abuela, se podía conseguir todo en la vida, salvo si eras un holgazán.  Entonces era mejor darle una somanta de palos para que aprendiera lo que era bueno.

La vida nos hace partícipes de su comedia, creo yo, pero nunca sabemos la variedad de papeles que nos tocará representar. Ahora, al menos, tengo una certeza.  Puedo encontrar a otro hombre cuando me plazca, soy resuelta y  cuando miro al espejo -que aún no he embalado porque me gusta tener la certeza de que existo dentro de esta casa desolada-, veo una mujer madura, cierto, pero guapa aún. Con un poquito de maquillaje por aquí y por allá y un traje en condiciones, puedo esperar dos o tres invitaciones a cenar… o algo más interesante, si cabe.

Y, lo que es la vida, he invertido mi escala de valores. Un hombre que me trate con respeto, que admita mi feminidad sin sentirse violento en su masculinidad, que me quiera apasionadamente y que, en un momento dado, tome decisiones por los dos. Decisiones trascendentales, positivas, que amplíen y mejoren el marco de nuestras vidas.

Aunque el resto de sus cualidades sean una absoluta desarmonía.

Cada cuerpo tiene
su armonía y
su desarmonía

en algunos casos
la suma de armonías
puedes ser casi
empalagosa

en otros
el conjunto
de desarmonías
produce algo mejor
que la belleza

Teoría de conjuntos, Mario Benedetti.

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10 respuestas a Crónica de una mudanza

  1. mery dice:

    Lo que he visto en tu magnifio relato, es mucha tristeza, melancolia, pero a la vez un gran empeño por seguir adelante, la vida nos pone en el camino piedras para que tropecemos, para que las veamos y sepamos que esas son las que debemos evitar, debes mirar adelante,tomar las riendas de tu vida y tratar de sr feliz, no busques la felicidad, ella te encontrara a ti, y mientras llega, ese camino lo debes disfrutar porque en el camino esta la verdadera felicidad, me ha encantado tu relato, recibe un beso muy fuerte desde Canarias.
    Último artículo del blog de mery… A mi hermana My ComLuv Profile

    • Julio dice:

      @Mery: gracias por el comentario. Sí, creo que todo es aprendizaje, y es el intento lo que cuenta. Intentar ser feliz, como tú muy bien dices, intentar tomar las riendas de la vida de uno… :grin:
      @Pili: ¿te parece real? ¡Qué buena noticia! Eres una romántica. ¿Crees en la media naranja? Hay mucha gente que cree. Un comentario inteligente, un besoteeeee :grin:
      @Yomisma: no sé si entendí bien el primer párrafo, así que si me equivoco es culpa mía jaja. No es complejo que, en una edad con menos experiencia en la vida, consideres unos valores los importantes, y más adelante cambies según tus necesidades reales. Reales, porque te conoces más.

      El asunto es que los defectos o las virtudes de los demás, si nos afectan, producen consecuencias, malas y buenas. Por mucho que me quiera fijar en lo bueno de alguien, si sus defectos me son insoportables, me da igual lo buena que sea. Eso no hay quien lo aguante. Ser μονομερής es lo que haces cada segundo: tomas decisiones constantemente. Me parece una postura inteligente, pero a veces uno no puede esperar a encontrar un punto en común. Y tiene que ser μονομερής. No queda otra, creo yo, pero como uno opina según su experiencia en la vida… ¡besooo! :grin:
      P.d.: dile a tu traductor que saludos. Y que no sea tan poco μονομερής. :evil: :grin:

  2. Me a gustado mucho tu relato Julio, porque es tal real… yo creo que lo malo de esta sociedad es que la mujeres buscan algo en los hombres que ya no existe, y viceversa, y por eso es tan dificil encontrar a la persona adecuada, porque lo que un principio, puede ser perfecto, con el tiempo te das cuenta de que no era eso lo que querias, y simplemente, la otra persona no está a la altura de lo que tu esperabas…
    Pero siempre queda la esperanza de que en algún lugar de este planeta, hay alguien que te sueña, y te espera desde hace mucho tiempo sin saberlo…

    Un besazo!!! :grin: Último artículo del blog de pili”cuchillita”… YA NO VOTO MAS EN BITÁCORAS My ComLuv Profile

  3. yomisma dice:

    Hola Julio :) !!

    Una mujer que ama a un hombre complaciente pero que desea encontrar a otro que sea capaz de tomar decisiones por los dos… complejo…

    ¿Porqué creemos necesitar siempre justo lo contrario de lo que ya tenemos?

    ¿Porqué siempre nos quedamos con los defectos que supuestamente poseen las personas que nos rodean y nos olvidamos de disfrutar de todo lo bueno que tienen realmente?

    Muy bonito e interesante tu relato de hoy :)

    pd: yo soy partidaria de las decisiones consensuadas… ;) no me va nada la unilateralidad… y para pensar por mi, me valgo yo solita ( y menos mal… je je)

    Pensar EN los demás, siempre,
    pensar por los demas, casi nunca…

    Besitos!!!!!!!! :D
    Último artículo del blog de yomisma… Mis zapatos nuevos… My ComLuv Profile

  4. Pinkyrancher dice:

    Suele suceder que necesitas hombres de diferentes “tipos” para cada etapa de tu propia vida… Pero al final, yo soy una romántica empedernida, la persona que comparte mi felicidad está escondida por algun ládo…

    Ademas, yo no creo en medias naranjas, yo no soy la mitad de algo, yo soy algo completo, simplemente espero otra naranja para hacer un buen jugo de vida.

    Bonito relato, aunque algo triste, pero de esas caídas, uno aprende :) Último artículo del blog de Pinkyrancher… De Mascotas y otras chunches II My ComLuv Profile

    • Julio dice:

      @Pinkyrancher: Hola romántica empedernida. :grin: Esa frase podría ser un buen artículo para tu blog, está genial: “yo no creo en medias naranjas, yo no soy la mitad de algo, yo soy algo completo, simplemente espero otra naranja para hacer un buen jugo de vida.”

      Si no la usas tú, te la copio y la pongo en grande en un artículo, está geniaaaaaaal. Así que ponte las pilas jajaja :grin:

  5. Pharpe dice:

    La verdad es que sí, muchas veces con el tiempo te das cuenta que la persona con la que estás no te llena del todo y eso es un gran dilema, y a la vez un problema porque uno cree que debería intentarlo, y muchas veces no hay remedio y no hay que resignarse a no ser felices plenamente. Saludos
    Último artículo del blog de Pharpe… Las Noches Portuguesas My ComLuv Profile

    • Julio dice:

      @Pharpe: Eso es una verdad como un templo. A mí, en concreto, me estresa mucho la descompensación: que uno de los dos esté más arriba o abajo en intensidad de sentimientos. En teoría, ya debí aprender que eso es así y que cada uno es adulto para solucionar sus problemas, pero tengo la sensación de que tengo responsabilidad en eso de alguna forma. Si es que soy gilipollas. :grin:

  6. loreto cantillana dice:

    Me parece interesante el texto

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