El breve mundo de Ele

eleTodo el mundo, amigas o desconocidos, me llama Ele. ¿Te gustaría saber cómo soy? Es normal tener curiosidad por el físico de los demás. Pues te cuento. Soy más bien alta y delgadita. Sólo me sienta viva con el día; la caricia del sol es mi favorita, aunque no me gusta exponerme demasiado, pues ya se sabe que con los años afecta a la piel. ¡Pero suelo estar muy morena todo el tiempo! Odio, por contra, la oscuridad.

Si miro a mi alrededor, veo a muchas otras como yo, por todas partes, altas y delgadas. No soy, pienso entonces, muy peculiar. Y, si me fijo bien, hasta donde llega mi mundo veo otras diferentes, todos perfiles repetidos: bajitas y gorditas (con estas me siento divina, sé que está mal pensarlo), otras más allá son enrevesadas (no me fiaría mucho), aquellas tienen aire de engreídas (mejor no compartir mis pensamientos), y esas tienen pinta de asombradas (mojitagas, no). Así que las que pensamos que somos diferentes, en realidad, no lo somos tanto, aunque nos guste pensarlo. ¡Hay tantas como nosotras!

Me he acostumbrado a la soledad. A veces permanezco mucho tiempo sin salir. Años, incluso. Pero he viajado a lugares nuevos: me es fácil adaptarme. Soy mimosa, pero no pido nada nunca. Cuando me abro al mundo, me gusta tomar el aire, sentir el aleteo de la brisa, aunque sea cálida, por unos instantes. Odio la suciedad, sobre todo el polvo y la humedad, que me destroza por completo. Les tengo alergia y me hincho y me pongo pálida… ¡Un horror! Me paso días incomodísima.

No te asustes por mis opiniones radicales. Viviendo como yo vivo, es lógico estar siempre en los lados opuestos de forma alternativa: amor y odio, frío y calor, humedad y tiempo seco. Te acabas acostumbrando.

Me da miedo envejecer, como a todas, claro. ¿Quién no? A fin de cuentas, tenemos una serie de objetivos en la vida y nos gustaría completarlos. Me gusta sentirme parte de una comunidad. Me gusta, sobre todo, poder crear o mejor, ser puente de ideas, reflexiones, provocar sentimientos. Me gusta ser parte indispensable. Lo veo como un soplo mágico. Me sorprendo mirando el rostro de la gente y viendo cómo su cara representa todos los rasgos: enfado, sorpresa, tristeza, alegría, incredulidad…

Ahora tengo que dejarte, porque siento que están abriendo el libro. ¡Sí, es el sonido tan característico! Mis hermanas y yo estamos listas, perfectamente alineadas. Mi dueña va a leer. Y me necesita para comprenderse mejor a ella misma.

Que tengas buenas noches. Como ya habrás adivinado, me llamo Ele, pero puede que me conozcas por mi nombre completo. Letra Ele. ¡Sshhh! Eres tan simpático que te voy a dar un consejo rápido. ¿Quieres? Presta atención: para leer correctamente tienes que dejar de sentir el mundo girando a tu alrededor. Hazme caso. ¡Soy toda una profesional!

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