En el artículo Telling Google what to think (diciendo a Google qué tiene que pensar), Pierre Lazuly estudia el comportamiento del buscador de Google.
Según Lazuly, la web inteligente podría manipular fácilmente los resultados según las intenciones del la publicidad o propaganda.
Los buscadores en internet son tan poderosos que, con unas pocas palabras con las que guiarlos, pueden devolvernos información de conceptos desconocidos. Y lo más importante, señala Lazuly, es reconocer las páginas más importantes, que constituye la inteligencia de los motores de búsqueda y determina su error o acierto.
Pero la pregunta para Lazuly es: ¿cómo un algoritmo, por más ingenioso que éste sea, puede elegir las 10 respuestas más relevantes a la petición "Iraq" de las 3 millones de páginas que contienen esta palabra?
Como cualquier buscador, Google tiene una limitación fundamental: sólo puede mostrar la información pública disponible. Si no se ha publicado un artículo determinado con cierta información relevante, no estará disponible. Cuando buscas en la red no examinas todo el conocimiento disponible, sino lo que los que contribuyen -universidades, instituciones, los medios de comunicación, los individuos- han elegido para que sea disponible gratuitamente, al menos temporalmente. La calidad es esencial para la relevancia de los resultados.
Aunque el número de páginas en la red crece exponencialmente, explica, algunas informaciones institucionales han reducido su contenido deliberadamente. Por ejemplo, tras el atentado del 11 de Septiembre de 2001, un número considerable de sitios oficiales en los EE.UU. borraron todo dato sensible. Mucha información civil fue también eliminada. Y, claro, muchas empresas aprovecharon para ocultar información que los grupos medioambientales habían conseguido liberar tras fatigosas batallas legales.En la prensa, mucha información sigue disponible sólo para suscriptores, por lo que tampoco es accesible para los motores de búsqueda. La prensa, se concluye de toda esta argumentación, se vuelve invisible para el ciudadano.
Cuando, a mediados de los años 90, dos estudiantes de Stanford idearon Google, añadieron a continuación el PageRank, el sistema especial de evaluación de Google. La posición de una página web está constantemente reajustándose de acuerdo a a cuántos sitios, y a cuáles, llegan sus enlaces. Google considera, entonces, los lugares más frecuentados como las páginas clave. Este algoritmo produce resultados que impresionan.
Poco después, James F Moore, de Harvard, añadió en su blog el título “The second superpower rears its beautiful head”, que no tiene nada que ver con las manifestaciones anti guerra. Un mes después, 27 de los primeros 30 resultados de Google fueron presentados como respuesta al término “second superpower” haciendo referencia… a su blog.
Para Orlowski, esto muestra que “Google no es auténtico, pero sí sintético“, puesto que no te lleva a la referencia principal de una cuestión, sino a la más referenciada. Una búsqueda de Raoul Vaneigem te llevará a sus escritos, porque muchos de sus libros están disponibles en la red, pero teclea el nombre de famosos escritores y sólo recibirás una invitación a comprar sus libros o, en el mejor de los casos, una reseña: el problema del copyright.Muchas compañías se han especializado en producir sitios de información cuyo contenido se asemejan a las noticias de negocios. Su aparente objetividad es suficiente para seducir a los visitantes a enlazarlos, otorgándoles una autoridad simbólica.
Temas delicados, como los organismos genéticamente modificados o el conflicto israelí-palestino, son objeto de duras luchas entre las diferentes partes tratando de que su ideología parezca la más legítima en Google.
Una última apreciación: este artículo es de 2003. ¿Crees que ha cambiado algo? ¿Sigues pensando igual de Google tras leer este artículo?
Artículos Relacionados:




cumplí 34 a finales de agosto me apunto el plan...
Tratado barroco de pollas y conejos de 1685
De pintor a Fürher

sabes el gran reto que supone google en la actualidad? (según mi criterio). es que exige un gran escepticismo, distanciamiento, interés y curiosidad, capacidad de crítica objetiva… una actitud activa ante la información, en definitiva, valga el juego de palabras.
¿pero es esa nuestra sociedad moderna? ¡noooooo! no creo que haga falta que nos describamos. ¿o sí?
@Ángel: por una vez, no lo entendí; eso de escepticismo y distanciamiento con interés y curiosidad, como que son conceptos excluyentes ¿no? Sí que hay que describirla. Así nos entendemos mejor, considero.
me refiero, que hay que tener interés y curiosidad por buscar la información que quieres. distanciamiento y escepticismo para no creer, sino evaluar, contrastar, medir, comparar.
hoy por hoy nos estamos convirtiendo, con tanta interoperatividad, con tanto móvil, con tanta televisión “a la carta”, en simples receptores pasivos.
por eso, si quieres saber sobre un tema, muestra interés en buscar, curiosidad por comparar diferencias, distanciamiento para poner en duda todo, escepticismo para en el fondo poner en tela de juicio hasta tus propias conclusiones.
pero oiga, es una perspectiva personal… eh!?