1. Las personas son lo que son, no lo que a nosotros nos gustaría que fueran. Quizás no sepa hacerlo mejor, no crea que puede hacerse mejor, o no está preparada.
2. Todo el mundo quiere ser feliz y sentirse amado, salvo los concursantes del G.H.
3. Te levantas un día por la mañana y te dices: ¿prefieres tener razón a ser feliz? Y si te dices que si, vas a ser muy infeliz… con toda la razón.
4. Tengo que desear estar con quien amo, pero no necesitar estar con quien amo. Dicotomía desear/necesitar aplicable a otras facetas de mi vida. Stop. Corto y cambio. Stop.
5. Tengo que demostrar a la gente que quiero que estoy de su lado SIEMPRE. No dejar de hacer algo por miedo a que se enfaden. Verlos felices me compensa a mí también.
6. Las peleas siempre me llevan a sentirme tenso, humillado, manipulado. Son un mecanismo de defensa. Sin embargo, muchas veces la persona con la que peleo está de mi parte, tiene en cuenta mis necesidades y mis deseos son también los suyos.
7. Tengo que estar bien conmigo mismo para no necesitar demostrar nada, ni justificarme por nada. Si no, uno tiende peligrosamente a exigir que el otro se ponga en nuestro lugar y nos dé la razón. ¡Y cómo me gusta que me den la razón! Soy un yonki de este sentimiento.
8. Hay un punto que se encuentra en la galaxia de Andrómeda en el cual los dos tenemos razón.
9. Si alguien hace algo agradable, se lo reconozco con una sonrisa, un gesto de buen humor o una palabra amable. Con esto, repetirá esas conductas que tanto me gustan. A todos nos gusta gustar. Y, además, yo gusto.
10. Cambio de inicio en oraciones: Mejor usar entiendo que, también es cierto que, sugiero que, ¿qué podríamos hacer?. Anoto en un post-it: repetir frente al espejo mientras me lavo los dientes.
11. Soy cariñoso y un beso o un te quiero o un abrazo de oso reconfortan a cualquiera. Las acciones positivas generan pensamientos positivos. Una felación me genera pensamientos positivos. Acción -> Reacción. De toda la vida.
12. Cuando me enfado contigo no te quiero menos. Aunque a veces me caigas peor.
13. No soy mejor que los demás, así que no puedo culparlos tan duramente porque también tengo defectos. Aunque me mire al espejo y me diga: joder, chaval, es que tienes pinta de tio interesante, y por un instante esa visión arrebatadora omnibule mi juicio.
14. No tengo que ser tan perfeccionista, ni criticar. Las personas a las que quiero son tan imperfectas como yo. No puedo corregirlas continuamente por cosas sin importancia (no has hecho/nunca te fijas en/mira como has dejado/no te parece que haces esto siempre/no haces esto nunca…). Sí, te reconoces, lo sé, pero tienes tantas cosas positivas que te perdono.
15. Dejar de competir. No tengo que demostrar que soy más intuitivo, que cocino mejor, que pongo más de mi parte, etc. etc. Porque lo que conseguiré es que la gente que quiero se resienta, se sienta atacada, humillada y contraataque. Y volvemos al punto 6. Y no me gusta el punto 6. El puto número 6.
16. Si no me siento amenazado o humillado no compito. Mejor nos damos un voto de confianza. Yo te lo doy.
17. Preguntar por qué sin ponerme a la defensiva.
18. Aplazar la conversación para otro momento. Es decir, catorce tazas de valeriana y tranquimazín en vena.
19. ¿No puedo? Me doy una vuelta, voy a la calle, me meto en un Peep Show, me masturbo y luego pienso en el punto número 20.
20. Tengo que conectar con mis deseos: ser felices, amarnos, ayudarnos, entendernos, resolver dificultades, permanecer unidos, etc.
21. No puedo ser el hombre más encantador del mundo todo el tiempo. La gente perfecta es repelente. Si fuera un santo estaría en un altar y no escribiendo este artículo. Pago una sola vez por mis errores y me olvido de martirizarme por ello. Es un sufrimiento inútil. Cuando dije que no podía ser el hombre más encantador del mundo no hablaba de mí, es un tipo de plural sociativo según la Gramática de la RAE.
22. Viva el sentido del humor.
23. No justificarme en exceso por los errores. Si meto la pata, lo mejor para solucionarlo es dejar de meterla: cerrar la boca, no volver a sacar el tema. Aunque no lo crea, se olvidará. O cuando no mire le pongo en la Coca Cola Zero una píldora de “Desmemorina Cápsulas EFG”.
24. Me apoyo en lo que va estupendamente y se lo recuerdo a las personas que quiero.
25. No todo es o blanco o negro. Existen soluciones maravillosas que son una escala de grises infinita. Ejemplo: yo quiero una tarrina con dos sabores. Tú quieres una tarrina con dos sabores diferentes. Y tu mente privilegiada dice: ¿y si probamos a pedir una con tres? A eso le llamo yo I+d+i. ¿Sonó la flauta?
26. Objetivo 2010: procurar no obsesionarme con lo de siempre. A todos nos da por una cosa en esta vida. Las obsesiones hacen los problemas más gordos y atraen indefectiblemente el punto número 6.
27. Cada vez que repito un tema que me hace daño me doy golpes a mí mismo. ¡Ya está bien de autocastigo! La de urgencias me tiene fichado: “Usted siempre viene lleno de hematomas”. Yo le digo: “Es porque me miras con esos ojitos”. Y ella responde normalmente algo como: “Voy a tener que pincharte en vena y te va a doler”.
28. No tengo que dedicar TODA mi energía en preocuparme de mis relaciones de pareja, de amigos, familiares, etc. Primero tengo que estar bien yo, si no nada lo estará. ¿Y si la mitad de mi cerebro funciona como el de una mujer y lo tengo todo interconectado? Joder, eso explicaría el por qué ligo tanto.
29. Pienso mejor cuando tomo distancia de los problemas. Hacer cosas que no tengan nada que ver con la gente que amo y que me gusten refuerzan mi autoestima y me hacen sentirme mejor, lo que -curiosamente- logra el efecto milagroso de que ame más, quiera más y quiera estar más tiempo con quien quiero.
30. Me quiero, soy feliz, me cuido y me respeto. Un muá para mí.
Y por hoy ya tengo bastante con esta dosis de realidad. Es lo que tienen las resacas de carnavales, que al día siguiente tienes una lucidez envidiable.
Imagen: www.sodahead.com
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No estaría de más que todos realizaramos un ejercicio como este… ¡Suerte con esos propósitos que te planteas!
Un saludo.
@Perséfone: Pues oye, el que le apetezca, uno se queda estupendo. Espero que poco a poco vayan convirtiéndose en realidad porque crecer como persona sí es un objetivo real para mí y uno una frase hecha. ¡Un besote grande!
Hola Julio!!
Me ha gustado muuuucho tu reflexión.
Pondré un post-it en la nevera para no olvidarla y volverla a leer.
pd: que bien te sienta la resaca!!
Besos!!!
Último artículo del blog de Yomisma77… Tareas pendientes… 
@Yomisma77: ¿Sí? ¡Genial! Yo también volveré al mismo, porque una cosa es escribir de un tirón y otra ir razonando. Ahora mismo tengo la mente distentida y dentro de la “resaca” carnavalera, feliz y tranquilo. ¡Besotes!
Pingback: Domingo sonriente y reflexivo…by Julio :) « "Un lugar íntimo, abierto al mundo"
Me ha recordado usted porque tiene aquí, en la isla de enfrente, un lector asiduo. Magistral, divertido e hiper-realista. Quería seleccionar un par de puntos, que si el 4, que si el 5… que si todos al final.
¡Joder! ¡Si es que es un manifiesto de copiar y pegar!
¡Molto buono! ¡Bravissimo!
Último artículo del blog de ángel cabrera… Recordando a Félix Rodríguez de la Fuente 
@Ángel: Pues lo mismo digo, señor. Me alegro que te gustara. Esto de decir lo que uno piensa tiene sus riesgos. De todas formas, es un compendio de ideas que no es 100% original mío. Forma parte de textos que he leído por personas que saben de lo que hablan y yo, al estar de acuerdo, me limito a compendiarlo y expresarlo con mis palabras, añadiendo de mi cosecha propia. Las lecturas van dejando un pozo de conocimiento que sale cuando sale. Un abrazo y sonrojado me tienes porque conque motive el debate me conformo. Nunca he sabido muy bien qué decir en estos casos. Ya sé: este, para compensar los otros artículos que no tienen sentido. ¡Un abrazo de la isla vecina!