La Academia y Pérez-Reverte

Siguiendo los comentarios sobre Pérez-Reverte que suscitó otro artículo sobre su última novela, El asedio, y que siguen llegando de vez en cuando, y una vez razonados mis argumentos, hay dos o tres apuntes que tengo que dar, aunque esto me genere algún que otro comentario negativo que leeremos gustosos.

Estos argumentos enlazan directamente con el prestigio del autor en nuestro país, basado en su éxito de ventas, los premios que posee y su puesto de académico de la RAE.

De lo primero, poco que decir: la gente que desee comprar su obra lo hace por diversas razones, entre las que destaca una sobre todas: es entretenido. Nadie niega, creo, la investigación meticulosa de los ambientes, localizaciones y sociedad de la época que dibuja en sus novelas.

Ya en los premios encontramos un lugar menos confortable: los premios carecen del prestigio de antaño. Por ejemplo: en España, prácticamente se salva el Nadal, sobre el que planea, en los últimos años, la sospecha de acercarse a la línea comercial del Planeta. Que Pérez-Reverte tenga cuatro o cuatrocientos, tanto nos da: no mediremos tan sólo a un escritor por los premios que posea, sino por un análisis de lo que expone en sus escritos, esto es, la forma. Me soprendería que ganara el de la Crítica o el Nacional de Literatura, pero quién sabe.

Pero en lo que sin duda hay una duda más que razonable es en su nombramiento de académico en la RAE. Es conocida la amistad que surge entre Javier Marías y Pérez-Reverte, pero también hay un abismo literario entre la trilogía de Marías y las novelas de Pérez-Reverte. Marías es académico, y su padre antes que él.

Mingote, el dibujante, es académico. ¿Alguien me puede explicar cómo un dibujante que no ha aportado nada a la cultura de este país -salvo el tener las amistades necesarias para ingresar en la academia- puede estar en esta institución? ¿Y por qué no Ibáñez, ya puestos? Hablamos de la Academia, no de un club social. A no ser que el señor Mingote sea un reputado novelista, especialista en bellas artes o gramático, en cuyo caso alguien debería hablarnos de esto.

En cuanto a Pérez-Reverte, su Alatriste me parece un folletín del XIX, y esto lo hace entretenido sin más -para quien le guste los folletines-. Se pasa un muy buen rato leyendo a Alatriste, y en esta oración no encuentro nada a discutir, ¡salvo que a mí no me divierte! Dicho esto:

¿Qué ha aportado, narrativamente, Pérez-Reverte a la literatura española? Que alguien me lo explique: ha creado una nueva corriente, como Valle-Inclán con su esperpento; es vanguardia…

Lo que se rumorea sobre Pérez-Reverte es que o es laísta, loísta o leísta, es decir, confunde el Complemento Directo con el Complemento Indirecto, y viceversa: es decir, para los que no sepan lo que es el laísmo, por ejemplo, diría cosas como “la aumentaba la sensación” en vez de “le aumentaba la sensación” -a ella-. “La dije que viniera” en vez de “Le dije que viniera” -a ella-. No son citas sacadas de sus obras, son ejemplos de laísmo. Sin embargo, entiendo que es más probable que use un leísmo aprobado por la RAE en algunos contextos, o para diferenciar persona de objeto.

Esta opinión sobre Reverte, que me ha causado no poca polémica, no deben tomarlo como verdad irrefutable: se desprende de una conversación informal con dos profesores de la ULPGC. Pues hay que dejar el beneficio de la duda, dejo esta nota. Rectificar no sé si es de sabios, pero sí de prudentes.

Lo de la Academia tiene su guasa: los propuestos entran a formar parte de ella gracias a la mayoría de votos, y se comenta que Pere Gimferrer tiene una amplio respaldo. Recuerden que Pere Gimferrer fue Pedro durante varios años, tal y como se puede comprobar en la clásica edición de los Nueve Novísimos de Castellet.

Así que llevarse bien con quien tiene los votos garantiza la entrada en la Academia, se comenta en los círculos literarios. Esto pasó siempre; no se entiende, de otra forma, que Mercé Rodoreda, una brillante escritora, no haya formado parte de la Academia -ni formará-, pero una escritora menor, repito, menor, como Soledad Puértolas, haya ingresado recientemente. Y si no pase usted a analizar las obras de ambas autoras y échese unas risas.

En fin: que en el panorama literario se cuece lo que se cuece, sin más. Nada que no haya sucedido siempre: las recomendaciones y favoritismos y los centros de poder en determinadas personas que tienen la llave de entrada a instituciones de supuesto prestigio que se desprestigian a sí mismas con sus actos: ¿cinco mujeres académicas? Qué tiempos.

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5 Comentarios

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  • Querido Julio, la verdad es que no conozco la obra de Pérez Reverte a profundidad, pero sí quiero felicitarte ti y a los chicos por el debate tan bueno que han armado. Es que justo así es como se pueden rebatir los argumentos: con otros argumentos y pruebas materiales (más allá de la simple ocurrencia).
    Un beso

  • Lo cierto es que a estas alturas ya a nadie sorprende, aunque deprima la moral de más de uno, que el factor más importante para adquirir relieve literario son los contactos sociales que tengas. El simple hecho de ser publicado se abrevia considerablemente con esos contactos y en cuanto a los premios y academias, este factor ‘recomendación’ es absolutamente decisivo.

    Resulta estremecedora la desproporcionalidad entre calidad literaria y repercusión… Cuando esto ocurre (es el caso de Reverte), los amateurs a la fuerza nos indignamos justamente ya que exigimos una lógica que lo explique: la única lógica radica en la bola de nieve común a cualquier producto de márketing, a los contactos con gente ‘importante’ y a la devolución de favores.

    Reverte es un escritor pasable, pero inexistente en la posteridad. Carece de capacidad innovadora y redacta más que crea. Es ameno, ingenioso -más en sus artículos. Abusa, ciertamente, del laismo (no es un gramático y su editorial debería cambiarle el corrector de estilo). Refríe autores del pasado agregando, como cosecha propia, simples variantes respecto a ellos y a sus propias novelas.
    Esto que digo de él, sucede con muchos otros. Ellos lo saben y lo ven (yo lo veo, lógico e injusto).
    A fin de cuentas ¿cuántos Kafka surgen en un siglo?: UNO.

  • Yo no he leido nada de Reverte. Por lo tanto no puedo opinar. Lo bueno de éste debate es, que me he pasado un rato grato, una tertulia online. Supongo Julio , seguro tienes información suficiente para defender tu tesis. Buen debate. :D

    • @Almogrote: Como rectifiqué en el artículo posteriormente, fue una conversación y tuve un gran error al no contrastar las fuentes, ¡y lo reconozco! Lo tengo en letra naranja, si no recuerdo mal, como aclaración. Luego otros comentarios y alguna cosa que encontré en Internet me decían que no andaba desencaminado, pero no puedo asegurar que sea así ni me voy a leer más novelas -ya leí dos y una de Alatriste- para ver si le encuentro laísmos, loísmos o leísmos. Si me hubiera gustado soy el primero que diría: qué bueno es. Pero es que no lo pienso. Para gustos colores. Lee algo y si te gusta no pasa nada, yo leo a Agatha Christie, Asimov, Chesterton y Forsyth o LeCarré y me encantan y me parecen geniales, y conozco gente que les parece literatura menor. Pues vale, pero a mí me gusta. :grin:

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