Y por eso mismo las adoro
El resto del día que no pienso en sexo, apenas un diez por ciento, medito sobre una amplia variedad de temas. Y hoy me detengo en un tema nuevo, sorprendente, del que apenas hay referencias -juas-: ¿las mujeres son malas?
¿Qué hay de verdad en esta frase coloquial y… tendenciosa? Yo podría argumentar que, para empezar, todo hombre nace de una mujer, y ni los nueve meses que pasamos dentro de una, literalmente, nos ha ayudado a entender su mecanismo. Pocas veces se sabe lo que piensan, ya ni te cuento lo que quieren, como buenas ciudadanas de Doblesentidolandia. Es mejor no pensar. Es mejor no querer saberlo.
Pero lo que sí me dice la experiencia, lo que mi corazón sabe con certeza, es que son todas malas, ¡malas!, como la quina. La mujer puede ser la mayor hija de puta cabrona perra enemiga suelta por el mundo, ríete de Jigsaw y sus puzzles gore. En la naturaleza hay más especies que lo sufren: la Mantis Religiosa devora el macho tras la cópula -¡Lorena “a que te la corto” Bobbit!-, así como otras especies.





eBook

Últimos Comentarios