Archivoagosto 2010

1
For her & for him: setecientos días juntos
2
¿Y si te insultan en tu bitácora, qué haces?
3
Twitter, Pérez-Reverte y el mastuerzo
4
Cosas que digo por esta boquita
5
El ciberespacio yermo
6
Consentimiento sin consentimiento: adoctrinamiento II

For her & for him: setecientos días juntos

Comencé La ciudad… el 5 de junio de 2008, cumplí dos años en este 2010 y no estuve atento para celebrarlo. Así que justo hoy me doy cuenta de que… ¡este es mi artículo número 700!

Ya hay que estar aburrido para escribir 700 artículos con sus enlaces, sus comentarios, sus fotitos, y me he preguntado: ¿qué hago para celebrarlo?

Lo primero que pensé fue: cuento cómo empezó la bitácora, mi evolución de pensamiento con lo que es este mundo de la red y la escritura de artículos, etc. ¡Detente!, me dije. ¿Qué tipo de lectores tienes? ¿Quiénes son tus comentaristas habituales? Podrías compartir con ellos este aniversario. ¡Sí, sí, sí!

También tengo que recordar a una persona muy especial para mí que está conmigo siempre, me lee, me apoya y que amo. :love:

Cogí raudo mi pizarra de mano y con un rotulador comencé a crear fórmulas alquímicas; diagramas, organigramas y algoritmos cuánticos se sucedían a  toda velocidad y para cuando se puso el sol había terminado: ya poseía la fórmula que extraía la característica común de los asiduos a esta bitácora. Introduje el resultado en mi portátil y el resultado no podía ser otro: ¡pues claro!, me dije, ¡estuvo todo el tiempo delante de mí!

Me incorporé y, frente al espejo, me dije dos cosas. La primera: ¡qué guapo! Y la segunda: ¡Qué demonios, voy a darles exactamente lo que se merecen por estos 700 artículos compartidos! Disfrutemos este momento maravilloso que he titulado for her & for him

Sigue leyendo

¿Y si te insultan en tu bitácora, qué haces?

Imagina que llegas a tu bitácora y te dejan un comentario como el siguiente -real, ha sido de apenas unas horas-. ¿Cómo reaccionarías? ¿Has tenido comentarios desagradables, soeces o peleas entre comentaristas en tu bitácora? ¿Y cuál ha sido tu elección?

Héctor -sobre este artículo de Reverte-: Mira, colega, te llevo leyendo una temporada, hasta he intervenido alguna vez, y he llegado a una conclusión: eres pedante, indocumentado y tonto del culo. Un mediocre que no sé en qué basa su prepotencia idiota, porque la verdad es que escribiendo eres flojo de muerte. Sólo quería que lo supieras y que paso de tu blog. Ah. Y la fijaciòn con el tito Reverte deberías mirártela. Se te nota mucho la envidia biliosa, pedazo de mierda.
Besitos y hasta nunca, espelunca.

Editado. He editado el artículo porque, en frío, pienso que no vale la pena gastar un artículo entero.  Pero para muestra de ejemplo sobre las cosas que pueden  llegar a decirte en una bitácora por tener una opinión contraria, me vale. ¡Gracias por los comentarios a todos, incluidos los que no estaban de acuerdo con mis formas! :grin:

Pero, si aún así, quieres leer el artículo original de respuesta, irónico e ilustrativo de mis ideas sobre Reverte -una vez más-, solo tienes que darle al botón siguiente y leerlo. :evil:

[spoiler]

Imagina que llegas a tu bitácora y te dejan un comentario como el siguiente -real, ha sido de apenas unas horas-. ¿Cómo reaccionarías? ¿Has tenido comentarios desagradables, soeces o peleas entre comentaristas en tu bitácora? ¿Y cuál ha sido tu elección?

Héctor -sobre este artículo de Reverte-: Mira, colega, te llevo leyendo una temporada, hasta he intervenido alguna vez, y he llegado a una conclusión: eres pedante, indocumentado y tonto del culo. Un mediocre que no sé en qué basa su prepotencia idiota, porque la verdad es que escribiendo eres flojo de muerte. Sólo quería que lo supieras y que paso de tu blog. Ah. Y la fijaciòn con el tito Reverte deberías mirártela. Se te nota mucho la envidia biliosa, pedazo de mierda. Besitos y hasta nunca, espelunca.

¡No te pierdas el análisis freudiano del comentario del !!@#¡€#~@ de Héctor!

1) Somos colegas, por lo tanto estamos al mismo nivel intelectual. Es decir, cuando me llama pedante, indocumentado y tonto del culo… ¿habla de él mismo? ¿Puede escribir mientras se mira al espejo y esa imagen reflejada la proyecta en sus comentarios?

2) Soy flojo escribiendo… ¿Eso es que pulso las teclas con poca firmeza? ¿Con amaneramiento? O tal vez…¡claro!: acostumbrado a leer a Reverte, ¡cualquiera te parece flojo! Perdona el tuteo, como colecciono comentarios frikis ya te he cogido hasta cariño… Bueno, Reverte es mejor escritor que yo, con mucha diferencia, pero yo no lo tengo de modelo de escritor. Y porque te guste a ti no vamos a tener que lamerle sus enjutas posaderas, o sí. Bueno, venga, si Héctor dice que sí, pues hay que hacerlo, ¡todo el mundo a la cola y con la lengua fuera!

3) La prepotencia idiota… ¡Qué imagen! Este Héctor es un poeta. A ver si va a resultar que es un gran escritor y perdiendo el tiempo aquí comentando, en vez de sacarle lustre al póster de Reverte que guarda en las páginas centrales de una revista sobre la coprofagia… ¡Héctor, cumple con lo prometido, no vuelvas! ¡No vuelvas!

4) Que supiera que pasas de mi blog… ¿Y cuándo te pregunté yo…? ¿Y tu opinión para mi es… importante? Héctor, ¡reacciona! Esto de ir a los cementerios a practicar tu hábito necrófilo te está perjudicando, ¡te lo digo ya como colega, como amigo si prefieres! ¡Héctor! ¡Que te pierdes! Y sácate esa mierda de la boca, no seas cerdo.

5) Pedazo de mierda. Héctor, ¿otra vez escribiendo mirándote al espejo? Tienes que hacerte mirar ese pequeño defectillo, por lo demás se ve que eres un gran tipo cpn un gran corazón y estoy convencido de que apadrinas niños y en las iglesias dejas 2 euros en el cepillo. Ya podrías dejar tres, ¡gamberrillo!

6) Besos y hasta nunca espelunca. Mira, mi sobrino de cuatro años tiene un mono tuerto que colecciona tapas de yogur caducados, y justo le falta esa. A ver si te paso con el mono un día y entre los dos se ayudan para completar la colección, esa frase está realmente a la altura de los dos. El mono es de peluche.

En fin, que me dicen que por qué no te he llamado hijo de la… o que me ca… en tu… o que eres un pedazo de cha… que acompaña por las noches a sesentones velludos vestido de lagarterana. Pero he dicho: no, lo de Héctor es un problema unineuronal que va más allá del hecho de que, de pequeño, se cayera de la cuna, se diera un golpe y se quedara así. Es que, desde la guardería, ya le decían mucho a la madre: no, su hijo feo no es… es incómodo de mirar, señora.

PÉREZ REVERTE ME PARECE UN ESCRITOR DEL QUE JAMÁS ME COMPRARÉ NI REGALARÉ UNA NOVELA, CON UN ESTILO QUE ME ABURRE Y QUE NO ME GUSTA, QUE ME PARECE QUE ESCRIBE FOLLETINES, QUE JAMÁS RECOMENDARÍA UNA NOVELA DE ÉL HABIENDO CIENTOS DE GRANDES ESCRITORES UNIVERSALES EN CIENTOS DE IDIOMA Y QUE PREFIERO LEERME A HOUELLEBECQ, CLAUDIO MAGRIS, RICARDO PIGLIA, VILLORO O PAUL AUSTER Y, ADEMÁS, ESTO NO TIENE NADA QUE VER CON PÉREZ-REVERTE PERSONA, A LA QUE RESPETO, AUNQUE EN SU IMAGEN PÚBLICA ME PAREZCA A MENUDO PREPOTENTE, Y SOBRE TODO RESPETO SU FACETA DE ARTICULISTA, DE LA QUE HE DICHO QUE ME GUSTAN CIERTOS ARTÍCULOS.

DICHO ESTO, DENTRO DE 50 AÑOS OPINO QUE NADIE SE ACORDARÁ DE ÉL PORQUE SUS NOVELAS SON GUIONES, O MEJOR, SÍ, LO MISMO QUE DE ECHEGARAY, QUE ESCRIBÍA TEATRO DE PUTA PENA -ESA COMEDIA BURGUESA QUE, SEGÚN LA HISTORIA DEL TEATRO ESPAÑOL DE FRANCISCO RUIZ RAMÓN, NI SIQUIERA HAY QUE MENCIONAR PORQUE ES QUE NO HAY NADA QUE DECIR-. Y PORQUE EN MI BITÁCORA OPINO LO QUE ME DA LA GANA Y SIN NECESIDAD DE TENER QUE DEMOSTRARLO, PUNTO.

PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA PÉREZ REVERTE NO ME GUSTA

PARA HÉCTOR: TÚ ME DAS BESITOS, YO TE DEDICO ESTE ARTÍCULO CON AMOR. :-*

Imagen: elhumordeputo.blogspot.com.


[/spoiler]

Enviar por correo electrónico Enviar por correo electrónico

Twitter, Pérez-Reverte y el mastuerzo

Destino es el poder sobrenatural que, según se cree, guía las vidas de cualquier ser de forma necesaria y a menudo es fatal, es decir, inevitable o ineludible. Wikipedia.

Exista o no el destino, es evidente que hay autopistas, senderos, atajos, que se entrecruzan en nuestras vidas y ¡pobres mortales! nos preguntamos el por qué.

Esta breve disquisición no es gratuita.  Su origen se debe al simple hecho de que Twitter, como bien sabes, te sugiere usuarios  para seguir sus twitts.

Sigue leyendo

Cosas que digo por esta boquita

¡Qué sería de mí sin mis comentaristas! Los habituales, los accidentales, los despistados, en definitiva, todos aquellos que se han detenido en La ciudad de un billón de sueños y han decidido dejar una pequeña muestra de sí mismos.

Porque no nos engañemos: uno deja en sus comentarios parte de lo que es y con ese convencimiento he echado un vistazo rápido a los comentarios que han ido apareciendo en esta bitácora desde que la comencé. De ahí ha salido esta pequeña selección de frases antológicas que dan luz propia a este rinconcito de Internet. Y, al leerse, tal vez estos autores se digan: ¡qué cosas que digo por esta boquita!

Sigue leyendo

El ciberespacio yermo

Este artículo está dedicado a todos los blogueros o bitacoreros -jamás se impondrá el uso de este término, soy consciente- que suelen encandenar sus artículos con cero comentarios.Visito bitácoras interesantes donde me sorprendo viendo esto, y cada vez más, como una ciberpandemia que semejan tentáculos de bits muertos.

Poemas, opiniones políticas, ensayos, comentarios sobre temas de actualidad, anécdotas divertidas, imágenes impactantes, vídeos… Estos creadores siguen adelante con sus bitácoras, ya sea porque no les importa no recibir comentarios o porque, importándoles, un demonio interior les impulsa a escribir.

Sigue leyendo

Consentimiento sin consentimiento: adoctrinamiento II

En los comienzos de la doctrina neoliberal en el siglo XIX, con David Ricardo, Malthus y otros, se construyeron una serie de ideas que compararon con la exactitud de las leyes de  Newton.

Según estos planteamientos, sólo perjudicaríamos a los pobres si pretendiéramos ayudarlos. El mejor regalo que podríamos hacer a las masas es librarlas de la ilusión de que tienen derecho a vivir.

En la década de 1830 estas doctrinas habían triunfado en Inglaterra. Con la victoria del pensamiento derechista al servicio de los intereses manufactureros y financieros británicos, los ingleses se vieron forzados “a entrar en la senda del experimento utópico” -La gran transformación, Karl Polanyi- y “sesgó innumerables vidas”.

Sigue leyendo

Copyright © 2014 La ciudad de un billón de sueños