Píldoras
¡Hola, lunes! La mayoría de las veces me dan ganas de estrujarte. Hoy te medio perdono porque mañana es fiesta y porque tienes solo a la mitad de la gente trabajando y has dejado a la otra mitad con un largo puente vacacional. Bueno, de los que tienen trabajo, que empiezan a ser cada vez menos. Ahora te van a odiar por partida doble; los que tienen trabajo, por lo de siempre, y los que no porque les recuerdas que antes iban a trabajar.
Te cuento que tengo una cajita en mi casa. Es de un viaje reciente. Tiene un diseño parecido al de un tablero de ajedrez, con los cuadraditos en tonos negros y grises sobre un fondo nacarado. El señor que me la vendió era un viejo hindú y estaba enterrada junto a otros cachivaches. Le dije que quería llevarme algo realmente especial. Insistió en leerme la mano, aunque le dije que yo no creía en esas cosas. Luego se sonrió como una hiena y aunque me sobresalté me hizo acompañarle al estante que estaba oculto tras una colección de fulares antiguos. Ahí estaba la caja. Me dijo que no tenía precio pero que guardaba más y que pensaba que podría serme útil. Yo le dije que me la envolviera para regalo pero el hombre me miró como si estuviera a punto de cometer una locura y me dijo que los regalos no se regalan porque da mala suerte.





eBook

Últimos Comentarios