Cropolectura

Es un duelo a muerte entre tu esfínter y el inodoro. Cuando sientas las posaderas sobre él está a temperatura ambiente, de forma que durante el invierno te aspira como un bizcocho en un café. ¿Por qué crees que me puede interesar esa información?

Lo que no le has explicado a nadie, y que te daría más rubor que reconocer tu suscripción a la web de zoofilia, es la costumbre que tienes de ir al baño con un libro en la mano. No como hace todo el mundo, con una revista del corazón o una tableta de esas modernas donde leer las últimas noticias. No es lugar para el Angry Birds. No, me dijiste, mejor un cuento breve de Monterroso o de Boris Vian.

Me consta que te has hecho un experto en la materia. Que sea tu mejor amigo; mejor dicho, que sea tu único amigo me da derecho a decírtelo. Antes te llevabas cualquier libro, daba igual si era un manual de bricolaje o Dublinesca de Vila-Matas. Te volviste un sibarita con la práctica, como todo aquel que profundiza en una afición, y comprendiste que el inodoro es un lugar para el relato breve. Sigo convencido de que aquella novia tan rara que tuviste hace unos años fue la que te cambió el concepto estético. No era normal esa fijación de Susana por la muerte y ni me quiero imaginar la de fantasías que te pudo haber propuesto aquella famosa noche de Fin de Año en el cementerio municipal. Con el paso de los meses te has convertido en un profesional cropolector y ahora eres capaz de sincronizar el paso de las hojas con la caída de las heces. Mi abuelo me suele decir que al paso que van los realitys en la televisión no le extrañaría nada que cualquier día salieran mujeres desnudas. Dejando aparte las fantasías de un nonagenario, a mí no me extrañaría que emitieran tu espectáculo decadente en horario de máxima audiencia.

Lo que sí te recomendaría es no disertar sobre el asunto con esa ligereza. Con Sonia -no entiendo tampoco tu obsesión por conocer mujeres cuyo nombre empiecen por la letra ese- quizás deberías haber soslayado el tema. Aunque creas en tu destreza para el disfraz, lo introduzcas en la conversación con sutilidad, dándole una apariencia fortuita, y que te guardes el colchón de “creo que he bebido demasiado”, ¿no te parece que va a pensar cosas raras sobre ti? Comentarle a Sonia en la primera cita que defecar posee una estructura idéntica a la de leer un buen relato -presentación, desarrollo y desenlace- no es sano. ¿Te lo parece? Todavía recuerdo cuando le comentabas a Susana que los microrrelatos son para los días de estómago flojo. Sí, el día que me vomité la hamburguesa encima al oir tu minuciosa descripción. Tío, no puedo contigo.

No creas que carezco de empatía. De hecho, el que sigamos siendo amigos debería darte la impresión contraria. Hay aspectos de este asunto que vemos igual. Por ejemplo, me da mucho asco tocar las revistas en los baños de las casas ajenas. Ves los crucigramas amontonados y al lado bolígrafos o lapiceros… a saber dónde ha estado metida la mano que los usó hace un par de segundos. ¿Pero qué tipo de convivencia tan asquerosa llevan las parejas de hoy en día? De hecho, no creo que entre el baño y el dormitorio haya tantas diferencias. Ambos son lugares íntimos, donde nos desnudamos y no podemos ocultar la realidad -pero sí la verdad- al espejo o al amante; y ya sabemos la línea directa que va desde el dormitorio al esfínter y que toda mujer moderna y promiscua disfruta sin miramientos. ¡A pelo!, me dicen algunas. Perdona, amor, ¿sabes que por ahí te sale la mierda?

No me mires así. Te reconozco que tampoco voy al baño a solas. ¿Sorprendido? Leí en la Cosmopolitan de mi hermana la relación freudiana entre el individuo y el objeto que se lleva al inodoro. ¡No quieras saberlo! En mi caso es más una cuestión de entrega sin condiciones; mi móvil es como mi Tamagotchi. He estado meando y diciéndole a una novia cuánto la echaba de menos mientras cruzaba los dedos para que ese chorro sonara como el aspersor del jardín.

Quería hablar esto contigo cara a cara para que no haya problemas entre nosotros. De todas formas, ¿te llegó mi mensaje? Tengo a todo volumen Take Off, de Nicola Conte, y no sé lo que voy a hacer el resto de mi vida, Jorge. No tengo ni puta idea.

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12 Comentarios

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  • He leído tooda la entrada. Y mi conclusión final es que el comportamiento del individuo tal como es ahora en pleno siglo XXI es más o menos igual que nuestros antepasados. Si es que somos como somos .
    “El hombre” que hermosa palabra !!

  • No hace demasiado tiempo, o puede ser que sí, todo es cuestión de perspectiva…siempre me iba acompañada de “El Jueves”…ahora me he vuelto un poco más sofisticada, si es que se puede serlo en esa clase de situaciones…te lo contaré en otra ocasión, as usual.. :grin:

    Me encanta el tema que has puesto, estupendo descubrimiento. Gracias!

    “y no sé lo que voy a hacer el resto de mi vida, Jorge. No tengo ni puta idea”…esto también me ha gustado un montón.

    Abrazote!!! :-*

  • Siempre mejor la coprolectura que la coprofagia…sobre todo en los aseos de un McDonalds (suena a recursivo).
    Pues qué cosas yo lo mismo me llevo una revista de historia, que a Séneca o la novela que esté leyendo, o un periódico, o el autodefinido…prefiero no saber lo que diría Freud al respecto, soy muy escrupuloso con eso :-)
    Lo del aspersor súbelo a youtube que te forras XD
    Salu2

    • Lo hablaré con Jorge a ver si se anima. Yo tampoco sé lo que diría Freud, es lo que tiene la ficción, que te lo inventas todo. Por cierto Séneca es durillo, eh. Un abrazo, señor. :grin:

  • Madredelamorhermoso! ¿En serio la gente tiene crucigramas y lápices en el baño? Puaj! ¿Cómo es posible concentrarse con tanto entretenimiento? Revistas, móviles, libros, tabletas… ¿Es que no supone ya bastante actividad en sí el hecho de ir al baño? Yo en esos casos me convierto en un hombre, no es que mee de pie, no, sino que pierdo mi multifuncionalidad: no soy capaz de hacer más de una cosa a la vez. :grin:
    Salut!

    • ¡Mecagüenlapú! No sé, el relato es ficción, pero habrá quien los tenga. Conozco tios que me han reconocido que mean sentados. ¿Eso no es un síntoma de inmadurez? No sé, otro dijo en un asadero, creo que para transmitirle a una chica que era un buen pretendiente, que meaba sentado porque así no molestaba a su posible pareja con eso de mear por fuera. Yo pensé: este tío es tonto. Así que no pude dejar de responder en voz alta: mira, yo voy al baño sin presiones, bastante tengo con llevar la próstata a reventar, meo, y si meo por fuera ya limpio. Tengo que añadir que no se la ligó pero invirtió en ello muchas horas y, no sé por qué, ese detalle creo que no le hizo bien. Es un buen chaval, solo que esa anécdota me pareció un poco… rara. :grin:

  • Todavía no he visto un baño con bolis para hacer crucigramas, jajaja Bueno, lo que si te diré que la coprolectura no se incluye entre mis rarezas… no tengo tiempo para tanto ;-)

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