Anonymous: contra Shakespeare

El cine es cine, solo eso, pero a veces es más porque es un medio de comunicación de ideas muy poderoso; es a lo que más teme el mal, más allá que el bien en sí mismo: a la capacidad de que lo reconozcan porque, una vez cae el disfraz, el miedo es humo.

Un entrenimiento hoy día como lo fue el circo en Roma; tan bajo puede haber caído, sí, salvado por una docena de cintas anuales en las que podemos encontrar otra cosa y no siempre dentro del mal llamado cine independiente. Por eso, es probable que esta película no sea más que el buen ojo de un productor, director, guionista, viendo un buen filón para recaudar este otoño. Vamos a la tesis.

Una cosa es la probabilidad de una conspiración desde el Pentágono para asesinar al presidente de los EE.UU., según intenta demostrar la maravillosa película de Oliver Stone JFK, y otra es elegir una teoría desternillante sin base científica aunque sus adeptos lo intenten con todas sus fuerzas -como los distinguidos miembros de la Sociedad de la Tierra Plana, hágase usted socio si cree que lo es- y plantarla en la ficción de una película como si fuera una realidad tan probable como que al elegir una moneda salga cara o cruz.

La película Anonymous, por estrenarse en mi ciudad, parece bordear esta peligrosa línea, según este artículo de ElMundo.es: Los eternos fantasmas de Shakespeare. Viendo el cartel, no hay equívoco: ¿Fue Shakespeare un fraude?

Hay que tener cuidado entre la línea que separa lo probable de la locura transitoria; porque Anonymous, dice este artículo, afirma que en realidad fue el Conde de Oxford el verdadero autor de las obras de Shakespeare y por tanto el bardo de Straford-upon-Avon, una farsa. Pero no es ni la primera ni la última teoría sobre la autoría de Shakespeare.

Sigmund Freud mantuvo hasta el día de su muerte que Moisés era egipcio y que Oxford escribió las obras de Shakespeare.

En cierto modo, resultó un gran alivio para Freud creer que su precursor, Shakespeare, no era un individuo normal y corriente de Stratford, sino un enigmático y poderoso noble. Y no era una cuestión tan solo de snobismo. Para Freud, era aún más que eso. En cierto sentido, Freud comprendió que Shakespeare había inventado el psicoanálisis al inventar la psique, hasta el punto de que él pudo reconocerla y describirla. Darse cuenta de ello no debió de ser agradable, pues subvertía claramente la declaración de Freud de que “yo inventé el psicoanálisis, puesto que no tenía literatura”.

La venganza vino con la supuesta demostración de que Shakespeare era un impostor, lo cual satisfizo el resentimiento freudiano, aunque racionalmente eso no impidió que las obras de Shakespeare siguieran siendo un antecedente a Freud. Shakespeare había causado grandes estragos en la originalidad de Freud; ahora Shakespeare es desenmascarado y deshonrado.

El canon occidental, Harold Bloom.

No me quedará más remedio, pues, que ir a ver la película y además porque no solo adoro el tema y a Shakespeare, sino que además me gusta el cine ambientado en los marcos históricos de los siglos pasados, desde la España de Carlos I a la Francia del Rey Sol, del reinado de la Reina Virgen a las intrigas del Vaticano…, en aquellos imperios maravillosos y de negras leyendas.

La construcción de Shakespeare como mito se remonta en Inglaterra a la expansión política y marítima del siglo XVIII, cuando el país comenzó a generar iconos culturales (como por ejemplo, el propio Shakespeare, o incluso el té), que apuntalaran el patriotismo de la expansión inglesa en un imperio. El autor como icono cultural —unido al impulso autobiográfico y subjetivo por el que aboga la estética romántica a finales del XVIII— transforma a Shakespeare en figura de autoridad, en mito construido por la sociedad occidental, y reproducido siglo tras siglo.

Los eternos fantasmas de Shakespeare, ElMundo.es.

Parece que desde Shakespeare in love se ha abierto una nueva línea con el poeta inglés… Y luego dictaremos sentencia sobre la película -trama, personajes, montaje, fotografía…-, si el autor lo cuenta como un docudrama -esta palabra que designa esa fusión entre ficción con ansia de documental y se queda en un lugar ambigüo y maravilloso para esquivar críticas- y el impacto social que puede dejar la misma.

Lo que no deja de tener cierto peligro porque ya sabemos lo sencillo que resulta fabricar y destruir mitos aunque sea con datos erróneos o tendenciosamente falsos. ¿Los espectadores saldrán de los cines pensando que le han contado la verdad sobre algo… que no conocen a fondo? Porque, ya se sabe: si se lo pueden contar en una hora y media o dos, y en color, para qué va a ir nadie a coger un par de libros y buscar la verdad.

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6 Comentarios

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  • Shakespeare me llama la atención, las películas basadas en sus obras y las obras de teatro me han encantado.Sin embargo su lectura sigue siendo una asignatura pendiente para mi.
    A pesar de todo brindo por él en mi cumpleaños (compartimos fecha)…no sé qué planteará la película sobre Shakespeare…yo tengo mi teoría, no se la digas a nadie Shakespeare, son lo padres… ;-)
    Salu2

    • ¿Compartes fecha? Naciste hace 5 siglos, te conservas de escándalo, tú qué comes. :grin: Jaja, los padres, pues mira, no te creas, esa teoría igual pulula por ahí, vete a saber. Un abrazote. :grin:

  • Pues yo, aunque solamente me he leído 3 ó 4 obras de él, siempre me veo todas las adaptaciones cinematográficas…pero generalmente estas pelis que pretender ser documentales nunca suelo creémelas a no ser que sepa que el director es un flipado – obsesionado del tema y me cautive lo suficiente como para al menos consultar algo de biliografía (al menos saber si hay investigaciones sobre ello) aunque no llegue ni a leer esos estudios (a no ser que me interese el tema). Así que sí, puedo decir que soy una inculta (más allá del cine) en lo que se refiere a Shakespeare. Pero como soy una fan incondicional de Pacino me vi Looking for Richard y (por cierto) me encantó. Ya me dirás, no sé si la viste, pero me gustaría saber qué opinas sobre ella. :-*

    • No la he visto. Pero Pacino en el judío Shylock en El mercader de Venecia estuvo espectacular -tengo casi todo Shakespeare en mi biblioteca, las tragedias y buena parte de las comedias-. Solo sé que era un proyecto personal de Pacino y que muchos actores se prestaron sin cobrar a actuar, o eso se dijo. Está en la lista de pendientes. :grin:

  • Sí, además entre las escenas propiamente shakespirianas introduce partes documentales, sobre la técnica de declamación, sobre las metáforas, hace entrevistas a personas de la calle, a eruditos, a actores ingleses y norteamericanos, a mí me gustó mucho porque me enteré de un montón de cosas, amén de las interpretaciones del reparto, que es la leche :-*

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