No tener que madrugar

La vida es dura. Cada uno de nosotros tiene una serie de objetivos, aunque no creamos que podamos conseguirlos todos. En primer lugar, el hecho de tener que madrugar para ir a trabajar debería ser anticonstitucional. Se hace necesaria una buena taza de café y una dosis extra de optimismo. Si a esto le sumamos que el día suele ser malo tirando a una mierda, no entiendo por qué la mitad de la población no hace colas en los acantilados.

Así que visto que esos objetivos como no tener que madrugar para tener que ir a trabajar no se van a cumplir, la mayoría de la gente busca -la que no es gilipollas- activar su lado afectivo: ser cariñosos, buenos, amables, no hablar jamás a una mujer mayor sobre sus arrugas, etc. Seguro que muchos estarán pensando: pues yo lo hago, soy amable con los demás, me parece que es una de las cosas por las que estoy en esta vida y además me reconforta y recibo a cambio mucho cariño. Pero qué mecanismo se activa entonces: que aparecen coros que cantan, a esas personas que desconfían de que puedan conseguir sus objetivos, la famosa balada: “en realidad, tú tienes mucho potencial”. Y hay quien se lo cree.

Establecido el conflicto, desarrollemos el drama. De entre estos coros, aparecen los solistas, consejeros espontáneos que, diseminados a lo largo de su vida, le dicen que en realidad no está sacando todo el partido de su potencial. Con todas esas maravillosas cualidades que tienes, le dicen con los ojos entornados y los brazos abiertos, no es normal que tengas esa vida de mierda, que no se parece a la que soñabas tener, y que seas tan quejica y amargado.

La tiene porque él quiere, dicen.

En la práctica, es una reprimenda oculta bajo una aparente amistad o acto de ayuda: “te lo mereces, por no confiar en ti mismo y sacar todo el partido a tu potencial”.

Así que una mañana, y ya paso vamos a dejar de hablar de esa persona hipotética a hablar de ti -que para eso has venido, para que te solucione la vida Internet-, te levantarás leyendo un libro de inteligencia emocional o, peor, Tus zonas erróneas o, peor aún, a Bucay, o, ¡de psiquiátrico!, uno de Louis S. Hay. Estos manuales se reconocen porque todos ellos saben -te lo juro por Snoopy- que el poder del cambio está dentro de ti, es decir, ¡tu potencial!; todos ellos se dieron cuenta mientras escribían su libro en una habitación a tres mil kilómetros de distancia de donde tú vives, pero ¡para qué detenernos en gilipolleces! El caso es que ellos lo saben.

En definitiva, por si la ironía no es tu fuerte, voy concluyendo: es mejor que no estés nunca a la altura de tu hipotético potencial, es mejor que seas tú mismo y aceptes que la vida es dura y no vas a conseguir todo lo que has querido siempre. Deja de plantear la vida como una carrera porque:

a) Es inútil. Lo que tú conoces de ti mismo es tan sesgado y erróneo que cuando de joven empiezan a decirte todo el potencial que tienes debes darte cuenta de que ese juicio es tan solo la proyección subjetiva de estas personas, sus deseos imaginando tu futuro, que puede ser que, además, te envidien ciertas capacidades innatas, y que si por tanto de ti mismo todavía sabes tan poco ¡qué coño van a saber los demás sino también conceptos sesgados y erróneos! Es decir, son personas tan incompletas, e insatisfechas con partes de su personalidad o de su vida, tal y como tú lo eres. A las personas con dos ojos les gusta los ejemplos para no tener que reflexionar -si Internet, además de leer el correo y ofrecer porno gratis, reflexionara por nosotros, sería la panacea-: vendría a ser como un borracho consolando a otro en un bar porque son muy desgraciados, y empiezan a contarse, noche tras noche, lo buenos que son con los demás, lo malos que son con ellos a cambio y lo que podrían haber sido en la vida si no fuera porque no aplicaron a tiempo todo su potencial.

b) Deja de decir a tu novia o a tus ligues, a tus amigos, a tus compañeros de trabajo, y en especial a mí, todo lo bien que has hecho siempre esta o aquella cosa y sobre todo esa historia trillada de que si hubieras hecho esto o lo otro ahora serías Chairman de Telefónica -uy, no, como el Undargarín; mejor Chairman de Google-.

c) Los padres tienen efectos desastrosos sobre esto que se llama potencial porque te quieren tanto que sus cerebros no está preparados para aceptar la idea de que eres un inútil en muchos aspectos de la vida. Así que te llevarán a psicólogos para hacerte cientos de tests de inteligencia que saldrán positivos y serán la envidia del APA de tu colegio y consultarán con todos aquellos que les regalen el oído diciéndoles todo el potencial que tienes y tratando de elegir las mejores opciones según tu potencial -es por lo que cobran estos asesores en realidad, por organizar vidas-.

En definitiva, hay dos caminos para tomarte en serio tu vida: dejar de pensar en tu potencial y respetarte como persona, en toda tu complejidad, con tus virtudes y defectos, y ser amable con los demás -salvo que puedas hacerte rico, es lo único que te reconfortará en esta miserable vida-, o estar todo el día llorando y vendiendo a quien te quiera escuchar que no has sacado todo tu potencial a relucir pero que si lo hubieras hecho o que cuando lo hagas, porque cualquier día empiezas a usarlo, podrías ser lo que quisieras, como te dicen todos, incluso Chairman de Telefónica.

-¿Chairman? Y eso qué coño es.

-¿Básicamente? No tener que madrugar, eso es.

-Ah.

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7 Comentarios

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    • Mi trasero favorito es orondo, fijo que me quedé con las ganas. :grin: Gracias por la canción, me encanta. Aunque no sé si el final de tu comentario es una queja, jaja, pero gracias igual. :grin:

  • ¡Ay! llevo unos díasescribiendo algo sobre mi trabajo…no sé si abstenerme de publicarlo :grin: Yo tengo la maldición de haber tenido (todavía lo tengo aunque ahora paso de él cuando se pone exigente) un padre perfeccionista que jamás me dio la enhorabuena por hacer nada bien con lo cual a medida que pasaron los años mi actitud para con mi trabajo desembocó en dos comportamientos: 1. el exigirme demasiado y ver los trabajos realizados por mí siempre mediocres, osea que soy autocrítica y 2. me retiro de las competiciones, no compito, casi nunca compito…así que cuando me dicen “tienes que darlo todo bla bla bla” yo para mís adentro digo sí, sí, sí, soy hija de José Luis, esto que me dices no es nada y sigo con lo mío…(antes me mosqueo y digo “mira para tu culito y deja de mirar el de los demás”)
    Por otro lado, yo siempre he creído firmemente en el poder de la Lotería Primitiva, bueno últimamente me he cambiado y soy más del Euromillón
    Besos, besazos

    • Jajaja, creo que este discurso es muy bueno y deberías escribirlo en tu blog, más desarrollado claro. Está genial. Sabes cuánta gente compartiría esto… ¡Un besazo! :grin:

  • La gente ya no hace cola en los acantilados porque han puesto turno electrónico (de ese que hay en algunas oficinas públicas, que tienes que sacar ticket para saber cuándo te toca) XDDDDDDDDD Hay grandes verdades en este texto ;P

    • Jajajaja, claro, el otro día fui a comprarme una fanta de naranja y le dije, deme un tíquet pal acantilado a ver si esta semana ya me tiro o qué… Siempre puedes llegar tú volando y salvarme. :grin:

  • Odio las personas que hacen de la amabilidad indiscriminada su forma de ser, prefiero la simpatía selectiva, lo que creo que llaman borderline o borde de cojones, sabiéndolo tratar siempre es más divertido, de lo contrario vomito o me aburro. Si uno tiene que dar asco o repelús que sea por lo que es y no por lo que no es, muy habitual en esta puta sociedad.

    Ahora, en relación al artículo, hace poco escuché una frase que me dejó apretándome los majuelos: Los nietos dan la vida y parece que la cosa sigue y no se estanca, o algo así, la frase era lo de menos, inmediatamente vino a todo mi ser un pensamiento llenándolo de incredulidad a la par que lástima: qué vida más triste debes llevar cuando apoyas toda tu existencia en el hijo de tu hijo, ¡tío!

    Muy bueno lo de los chairmans. ;-)

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