Los blogs los carga una diabla

El blog es como un buen amigo: siempre te espera. Lo malo es que te espera vacío de contenido y, en mi caso concreto, me espera también, colgando sobre el borde de mi pantalla y de pies cruzados, mi diabla. Mantiene un tabaco entre los dedos, y como sabe que no fumo el humo que exhala huele a pachuli, mientras balancea el zapato como un péndulo.

Le he hablado muchas veces de esa ambiguedad sexual que se le presume, y siempre me responde lo mismo: “para qué iba a mostrarme como mujer ante ti si fuera un hombre, y más sabiendo que mi rojo cuerpo y esta larga cola no te perturban en absoluto”. Por si acaso, le dejo que cometa sus diabluras desde una distancia prudencial, dado que le supongo -aunque nunca ha efectuado ningún truco de estos ante mis ojos- que puede cambiar su forma a voluntad y donde esperas encontrar una cosa podría querer transformarla en otra. Y ya no está uno para sustos.

Y está esperando a que llegues ansioso, triste, enrabietado o harto, te prepara el blog como se limpia un rifle y te dice con sus ojos felinos: “dale duro, corazón”, mientras se inserta un aro en el pezón derecho. Los dedos se ponen como locos a teclear, y si no fuera por el afán de revisión que llevo en el ADN, publicaría más barbaridades de las que podría reconocer. “¿Eso lo escribí yo? ¡Pero… cómo! ¡Fue un mal día!”

Mi diabla me susurra, con esa voz modulada que se parece, sospechosamente, a la del doblaje de Scarlett Johansson: “hay tantos millones de personas en el mundo que es más que probable que encuentres cientos de comentarios a favor, sin contar con que, cariño, tienes toda la razón. ¡a quién no le ha pasado esto que acaba de ocurrirte! Con lo fácil que te es empatizar y provocar en tu blog, ya sabes que es por eso que, en mis ratos de descanso, me acerco a verte”. Se le da bien, hay que reconocerlo. Conoce mis puntos débiles: dile a un hombre que lo admiras por algo en lo que pone toda su pasión y al poco acabará haciendo lo que le pidas. “La vanidad es, sin duda, mi pecado favorito”, dijo Alan Pacino en Pactar con el diablo. Con mi diabla me resisto porque, por fortuna, mi instinto de supervivencia es mayor que todos los demás.

Lo mejor sería no hacer caso, pero te desahogas, y empiezas: tecla tecla tecla tecla tecla… Y cuando acabas, por rutina, le das a la tecla “Intro” y ¡pam!, el #@#~#! WordPress publica automáticamente el artículo.

Vas corriendo a leerlo. ¡Pero cómo me he dejado delatar tanto! “Yo lo veo genial, eres un tío con dos huevos, como tiene que ser”, dice, agitando su cola como una gata roja. Por lo general, estos artículos incendiarios revelan más del autor que de los mentados en el artículo. Así que a editar: quito esto, quito lo otro, suavizo el final, dejo un aire irónico y mayor distancia emocional, y con suerte nadie lo ha leído todavía y…

¡Pero si ya llevo quince Retwitts! Me #@#~#! en las #@#~#! redes sociales. ¿Y total, para qué, para qué, eh? ¿Para decir que te has pasado una hora debatiendo con unos amigos sobre política y que, al final, resulta que te confiesan que no debatían contra tus argumentos sino contra tu forma de debatir porque, en apariencia, razonas de forma que parece que no haya otra verdad posible? ¿Y si lo tomas como un halago hacia tu retórica o la solidez de tu postura y no como un ataque, eh, eh? Mi diabla se ha girado y en esa postura obscena en la que se lustra su sexo gira su cabeza como la niña poseída de El Exorcista; me guiña un ojo, la vuelve a su posición original y prosigue su impúdico entretenimiento.

¿Eh?

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6 Comentarios

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  • Es Al Pacino y nada más empezar a leer el artículo me acordé de (no sé por qué ya que no me gustó demasiado) Pacino y esa peli…aunque De Niro también hizo de diablo en El Corazón del Ángel. Perdona por la corrección…a veces, casi siempre, soy una insoportable…
    Muá

    • Lo que es escribir en Carnavales. La corrección está genial, porque sé que es Pacino, jajajaja. El tema fue que cuando escribí el texto era un diablo, que tenía la voz de Robert de Niro. Luego caí en la cuenta de que en Heat descubrí que ambos tenían el mismo doblador de voz, así que reescribí la historia como diabla cuando encontré esa foto buscando un diablo, reescribí los párrafos en femenino y ya la voz no podía ser la de de Niro, sino la de una mujer, y la frase de de Niro pasaba a ser un comentario al final del párrafo. Y visto lo visto, que he visto las dos pelis, eso se me pasó. Así que bien visto, ahora lo corrijo, porque es que esa peli me encanta y encima José Mota tiene unas parodias buenísimas de esa escena de Pacino -sobreactuado, pero bien-. Besotes, linda. Por cierto, de Niro, en aquella escena en que se come un huevo sancochado, que decimos en mi tierra, o cocido, está increíble. Es una visión del demonio que me gustó muchísimo. Y hasta Mickey Rourke estaba genial, sin operar la cara, que ya parece que no tiene expresión ninguna -porque las operaciones estéticas le han empeorado la vejez-, ni ese cuerpo de boxeador retirado. Una pena. :grin:

      • Adoro el Corazón del Ángel. Rourke fue un icono sexual de mi (y de otras) adolescencia (y no precisamente por 9 semanas y media…por Requiem por los que van a morir, por el Corazón del Ángel, Diners pero sobre todo por La Ley de la Calle…)
        Sí, en Heat fue una mierda porque la “voz” se la cambiaron a Pacino (a quien adoro, y no es que De Niro no me guste)…Las cosas del doblaje, cuando eran jóvenes tenían distintos dobladores pero al envejecer…se ve que no cayeron en la cuenta de que podrían llegar a hacer pelis juntos…no sé cómo no se les ocurrió a los directores de doblaje, no es como Clint Eastwood y darth Vader que salvo en algún anuncio de algún publicista medio loco, si es que alguno se atreviese, no podrían coincidir jamás :grin:
        Por lo demás el artículo me ha encantado…Muá
        PD: podías poner, como el año pasado, una foto de tu disfraz de este año :p

  • A unos les inspiran las musas y otros tienen su “diabla”… Lo que no sé es si ya vienen de fábrica con cada uno o se pueden adquirir en algún comercio.

    Salu2

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