Género y sexo: la polémica del lenguaje sexista

Todos, prácticamente, habrán leído y hablado estos días sobre la polémica que ha suscitado el texto de Ignacio Bosque, coordinador de la Nueva gramática de la lengua española publicada en 2009, catedrático de filología hispánica y académico de la RAE, con su opinión sobre los manuales sexistas y el poco sentido común que impera en ellos, a su juicio (y el de la Academia, que aprobó también la publicación del texto).

Y digo esto último como filólogo, por supuesto, pero no deben pensar que todos los filólogos (y filólogas, recomendaría añadir alguno de estos manuales de forma, a mi modo de ver, incorrecta) vemos a la RAE con buenos ojos, ni tampoco con malos: se tiene escepticismo en algunos aspectos de su funcionamiento, pero en absoluto de su rigor.

Sin embargo, tengo que decir que suscribo el texto de Ignacio Bosque. Los ejemplos que explica a lo largo del texto son por sí mismos suficientes y aclaratorios; la redacción de la Constitución venezolana, un despropósito, por cierto. No se puede escribir peor en menos líneas, a mi juicio. Un fragmento revelador del texto de Bosque:

Hay acuerdo general entre los lingüistas en que el uso no marcado (o uso genérico) del masculino para designar los dos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical del español, como lo está en el de otras muchas lenguas románicas y no románicas, y también en que no hay razón para censurarlo. Tiene, pues, pleno sentido preguntarse qué autoridad (profesional, científica, social, política, administrativa) poseen las personas que tan escrupulosamente dictaminan la presencia de sexismo en tales expresiones, y con ello en quienes las emplean, aplicando quizá el criterio que José A. Martínez ha llamado despotismo ético en su excelente libro El lenguaje de género y el género lingüístico (Universidad de Oviedo, 2008). No debe olvidarse que los juicios sobre nuestro lenguaje se extienden a nosotros mismos.

Y más abajo, sobre la recomendación en estas guías de omitir, siempre que sea posible, los artículos masculinos para evitar el uso no marcado de este género:

La Universidad de Murcia recomienda no usar expresiones como Va dirigido a los estudiantes de último curso, y aconseja emplear en su lugar Va dirigido a estudiantes de último curso. Pero, como es obvio, el profesor de Lengua Española debería aclarar en sus clases que la supresión del artículo da lugar unas veces a secuencias anómalas, y otras muchas a notables cambios de sentido. El que dice Conozco a los especialistas en esta cuestión está diciendo que los conoce a todos, mientras que, si dice Conozco a especialistas en esta cuestión, está diciendo que conoce a algunos (que podrían, como antes, ser hombres o mujeres). Las gramáticas del español suelen explicar estas diferencias con detalle.

¿Es todo esto demasiado sutil? ¿Se le está diciendo al profesor que en sus clases de Lengua debe prescindir de los matices y que ha de anular cuantas diferencias sintácticas o léxicas sean necesarias para que prevalezca la visibilidad? Me parece que el conflicto de competencias al que aludía al principio no es tanto un problema legal cuanto una cuestión de responsabilidad profesional. También es, por consiguiente, un problema de conciencia.

Por supuesto, hay artículos en contra de este de Bosque y de la postura de la RAE, como el de Inés Alberdi, también en El País:

¿Cómo puede sorprenderse el profesor Bosque de que para preparar una Guía de uso no sexista del lenguaje no se consulte con la Academia de la Lengua? Que yo sepa, la Academia de la Lengua tiene un récord muy pobre en esta cuestión. Lo que sorprende es que no haya sido esta institución la que se haya ocupado de darnos sugerencias para hacer un uso del lenguaje que no oculte a las mujeres.

¿Por qué la RAE no ha dicho nada hasta ahora de cómo el lenguaje español hace invisibles a las mujeres? ¿Dónde están sus análisis y sus recomendaciones para dar un uso más de acuerdo con la igualdad de género? La Academia es, como dice el profesor Bosque, la institución que debe vigilar por el buen uso de la lengua, pero esto no le ha parecido un problema o no le ha interesado.

Bienvenida sea la Academia de la Lengua a este debate en el que tendría que haber estado hace años. No necesariamente para decirnos lo que hay que hacer sino para sumar su conocimiento y su experiencia al de tantas otras personas e instituciones que conocen aspectos que también habrá que tener en cuenta.

Bajo mi humilde punto de vista, si se leen ambos textos se aprecia que se confunde género con sexo. Ignacio Bosque habla de la evolución natural de la Lengua Española, y de que es un ente vivo, que tiene unas relaciones paradigmáticas y sintagmáticas establecidas, e Inés Alberdi, en el segundo texto, habla de otra cosa. Confunde, a mi juicio, la etimología, la morfosintaxis de las palabras (cómo están construidas, para entendernos, y su significado) con la biología. El lenguaje es una herramienta. Niego la mayor de Alberdi: el lenguaje no oculta a las mujeres. Como ella dice en su texto, en vez de hablar “del hombre”, en general, sustituir por “de la humanidad” o como ella dice “del género humano”. Esto es una cuestión de estilo que me parece un buen ejercicio y que es una cuestión de hábito de escritura, pero lo que no podemos hacer es llevarlo al extremo, y me tiro ahora sin paracaídas, y empezar a caer en la trampa de tener cuidado con las etimologías, los usos de ciertas palabras o incluso modificar construcciones válidas gramaticalmente (y entendibles por cualquier hablante del castellano) para que el lenguaje muestre la igualdad en el sexo por encima de las normas de nuestra gramática, que no tiene nada que ver con el género de la palabra. El tocino y la velocidad, vamos.

[email_link]

2 Comentarios

Deja un Comentario
  • Un ejemplo de lenguaje no sexista.

    El escritor Fernando Aramburu escribe en su blog, sobre una presentación de su libro:

    “Me flanquearon hembras a la mesa. Estaba, pues, como en casa. Es que congenio con el rebaño cuando es bello y huele bien.”

    • Jajaja, buena frase de Aramburu. Bueno, si solo había mujeres, no es un ejemplo de lenguaje no sexista, es una descripción correcta de la realidad. Un abrazo. :grin:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Copyright © 2014 La ciudad de un billón de sueños