¿Odias tu escritura? El síndrome de Rocky

En Rocky Balboa hay una escena, antes del combate final, entre la joven estrella del boxeo y el propio Rocky en la que les preguntan si tienen miedo. El joven campeón, por supuesto, responde que no. Rocky, por el contrario, responde que por supuesto; él siempre tenía miedo antes de sus combates, confiesa luego a su séquito.

Este síndrome de Rocky, como lo he bautizado, es la certeza de los escritores que odian sus textos. Les parece no solo que no son lo suficientemente buenos, sino que son bastante malos. Por supuesto, esto requiere una competencia lectora, nada de autoengaño y unas gotitas de desesperación. Sé de  lo que hablo porque me sucede todavía, tanto cuando escribo un relato como continuo una novela. A mi juicio, no es en absoluto una mala señal.

Tengo la impresión de que la mayoría de los escritores que piensan de esta forma están en una fase de desarrollo de su escritura, como es mi caso. Esto te puede hacer pensar si vale la pena continuar el esfuerzo. Soy de los que piensa que sí, aunque también soy consciente de que esto depende de cuánto te importe realmente lo que escribes. He llegado al convencimiento de que tu actividad como escritor va a fenecer o continuar según seas capaz de solventar los obstáculos que se presenten más que la calidad intrínseca de tu prosa -pensarán que es esto último es importante, y lo es, pero muchos buenos escritores se han quedado en el camino porque les faltó perseverar-. Y pensar que no te gusta gran parte lo que escribes es un gran obstáculo para continuar haciéndolo.

Esta inquietud por la calidad de tus textos es más un indicativo de que vas por el buen camino que de lo contrario. Es una fase temporal, porque conoces, tienes la certeza, de que puedes hacerlo mejor, de que sabiendo discernir lo que tiene calidad puedes llevar tu escritura hasta allí. Hay escritores que, según he leído, se quedan en esta fase de inconformismo durante tanto tiempo -y unos cuantos años no es mucho tiempo- que no son capaces de superarla. Pero yo sé que en el fondo, si se ama lo que hacemos, vamos a conseguir superarlo a base de ponernos los guantes y golpear el punching-ball hasta quedar reventados, y llegará un día en que diremos: “por fin he escrito (un relato, poema o novela) decente”. Mientras, hay que seguir teniendo sentido crítico con nuestra obra. No sé qué pensarán autores como Zadie Smith o Javier Marías de sus manuscritos, pero estoy convencido de que a muchos escritores consagrados les generarán dudas, puede que pasen semanas entre ellos y sus editores reescribiendo hasta pulirlos y que una tarde desesperada arrojen a la papelera cuarenta páginas porque piensen que son lo peor que han escrito nunca. Y si ellos se pueden permitir esa ansiedad, nosotros también. Una cosa es tener el síndrome de Rocky y otra bien diferente es no subir al ring a pelearnos con nuestras historias. Hay que subir. Aunque en los primeros veinte combates nos lluevan las trompadas.

Imagen: ilovemypit CC: Algunos derechos reservados

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14 Comentarios

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  • Pues yo tanto como odiar mi escritura no, pero sí que soy muy crítico con ella y no termino de estar satisfecho muchas veces del resultado. Hay veces que un texto lo dejo como definitivo por puro agotamiento.

    No obstante a ver si tienes nombre para mi propio síndrome (síndrome de Markos?). Pasado un tiempo olvido lo que he escrito hasta el punto que ha habido veces (pocas) que no he reconocido mis propios textos. Eso sí, me gustaban; y eso es buena señal.

    Salu2

    • Ah, sí, el título es un poco exagerado, si fuera odio… Pero es lo que tú dices, Markos, que se suele ser muy crítico. Esto es un proceso de aprendizaje, yo noto que escribo mejor ahora que hace cinco años. Lo que no sé es cuándo se detendrá el proceso, si este estilo y dominio de la técnica -si es que la domino, jajaja- irá a más o me quedo aquí. Me sigo peleando todos los días. Un abrazo. Me gustaría leer algo tuyo, si un día quieres. :grin:

  • Buena forma de denominarlo. En la primera Rocky le decía a su entrenador que iba a perder y sin embargo salió, lucho, estuvo cerca de ganar y se quedó con la chica :P
    Creo que también sirve para fortalecer la metáfora desde otro lado. A mi me pasa que a pesar de escribir lo mejor que puedo creer (en ese momento y para ese texto) se que en el futuro no va a gustarme. Me irrita esa certeza, sobretodo porque no puedo ver qué tengo que modificar para mejorarlo.
    Esto me sucede porque detesto editar un texto (salvo correcciones notables) pero la sola idea de tener que editarlo, destriparlo y volverlo a armar me desmotiva totalmente. Tengo unos cuantos cuentos hace unos años guardados que quiero y tengo que editar para dejarlos presentables, las ideas que desarrollo me parecen muy buenas (realmente me gustan) pero es inevitable modificar gran parte de lo escrito, para mejorarlo. En su momento no me parecían tan mal, pero ahora que vuelvo a leerlos noto que están realmente mal. Es una pena no tener la voluntad para hacer el trabajo de edición…

    Aclaro, me considero tan solo un escritor aficionado, un humilde blogger.
    Entre mis muchas fallas (disciplina, voluntad, etc.) se encuentra el poder editar lo que escribo. Para dar una idea, no se si te ha pasado (seguramente alguna vez lo sufriste, escribiendo durante tantos años) de perder lo que habías escrito y tener que volver a escribir todo de nuevo. La sensación es muy parecida, casi de odio :P

    No se si ya escribiste sobre este tema pero me gustaría que hables de tu experiencia al editar tus textos (tal vez los más elaborados y cuidados) si tenés algún método, respirás hondo tomando un té, haces yoga antes de sentarte o alguna otra cosa… jaja

    Gran post!!
    Un saludo!!

    • Sí: Rocky es el clásico “camino del héroe”, al igual que Rambo. Stallone no es tonto, jaja. Es que seguro que las ideas son muy buenas. Tengo algunos relatos que me parecen muy buenos, sin llegar a ser Cortázar o Chéjov, pero están bien. Son una minoría. Es difícil escribir una colección de relatos en la que todos sean la leche de buenos. De hecho, a mí no me pasa cuando leo todos los de Cortázar mismo o de Benedetti. Algunos me parece mejores que otros. Lo mismo con Boris Vian o Virginia Woolf. Depende cuáles, aunque en general el estilo del autor me gusta y entonces no bajan del notable alto.

      Gracias y si te parece, porque es algo sobre lo que no he pensado (porque no se me había ocurrido pensarlo, sencillamente, ahora mismo no sabría decirte qué mecanismos uso), escribo un artículo sobre cómo corrijo. Esto no sé yo si servirá a alguien, la verdad, porque a ver, seamos serios, yo soy un tío más como hay miles que se busca la vida con lo que escribe, pero intentaré pensar qué es lo que suelo hacer y poner algún ejemplo. Si encuentro un relato más antiguo y muestro cómo lo modifiqué (uno cortito) y luego mi proceso de reescritura, pues genial. A ver qué artículo me sale y te da otra perspectiva (y yo querré leer luego qué haces tú, que de todo se aprende).

      Un abrazo. :grin:

  • Paco de Lucía dice en un documental que cuando escucha algo suyo por casualidad en la radio o así que antes de darse cuenta de que es él piensa, bueno vaya fenómeno (o algo así, no lo recuerdo muy bien), pero que cuando se da cuenta de que es élmismo comienza a verle defectos y lo comienza a odiar, venía a decir algo así como que ése es el espíritu de superación, de lo contrario estaríamos tan encantados de conocernos que sería imposible mejorar…
    http://www.youtube.com/watch?v=dBjRt9g1HgY

  • Es un poco inquietante saber que los ‘consagrados’, casi siempre, por no decir siempre, escriben sus libros en colaboración con el personal de la editorial. Digamos que el “autor” proporciona el magma inicial, la materia prima, y luego hay gente dedicada a esos menesteres sin pena ni gloria.

    Por otro lado y llendo más al grano del post, es un equilibrio difícil ese descontento que te empuja y ese contento que te estabiliza. En este terreno hay mucho margen, ya que hay gente mediocre que se creen genios y gente brillante que no saben que lo son o que prefieren no pensarlo.

    Es como la vida misma: si estás demasiado contento de haberte conocido acabas gilipoyas y si no te valoras, acabas en si psiquiatra.

    • ¡Hola Fran! Hombre, yo me refería a que a esos niveles, seguro que les revisan, pero no creo que un autor se deje “tocar” demasiado su texto. Yo creo que dependerá de la persona: si es un gran autor, mimará más su edición y se fiará de los consejos de su editor. A mí nunca me gustó que me tocaran nada -ni cuando me editaron-, pero por otro lado lo que son errores de ortotipografía sí que es interesante que los revisen, porque cuatro ojos ven más que dos. En fin, un abrazo, qué dura la vida del escritor anónimo. :grin:

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