¿Quién iba a decirnos que los ingleses pueden ser los que nos salven de esta amenaza que se cierne sobre la humanidad? No son palabras escogidas al azar; esta crisis está siendo aprovechada por el capitalismo para acabar con lo que se ha llamado el Estado del bienestar, que ha supuesto una larga batalla de derechos no solo para los trabajadores, sino para la humanidad: a una sanidad pública, a un trabajo más justo, a un sueldo digno, a una compensación por despido, a una pensión… Pero el capitalismo ha visto la oportunidad tras esta crisis generado por él mismo y desde luego que está poniendo todo su empeño en mutilar estos progresos sociales que lo tenían bien sujeto. En el Reino Unido, tan orgullosos de su soberanía y de su glorioso pasado -no tan glorioso, en realidad-, se han negado, de momento, a firmar el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria (TSCG). Pero no solo ellos: también la República Checa se resiste a firmarlo. ¿En qué consiste este tratado?
El TSCG obliga a los países que lo firmen a constitucionalizar la “regla de oro”. Será el Consejo Constitucional el que controlará que se aplique esta nueva regla; si un estado se salta el límite fijado (el déficit presupuestario es superior al 3% de su PIB y su deuda es más del 60% del PIB), tendrá que acometer reformas. Y sabemos cuáles serán: del mercado laboral, reducción de presupuestos sociales, de salud y educación, privatizaciones, etc. etc. Pero este tratado no va solo: se acompaña de otro, el MES: Mecanismo Europeo de Estabilidad.
El MES trabaja como una especie de FMI. Teóricamente, no puede ser usado para “aumentar las competencias atribuidas a la UE” (artículo 48.6, inciso 3 del Tratado sobre la Unión Europea, primera parte del Tratado de Lisboa). Pero, dirigido por un Consejo de Ministros de Finanzas llamados “Gobernadores”, se parece a un Estado en el Estado: es independiente del Parlamento Europeo y de los Parlamentos nacionales, sus locales y sus archivos son inviolables, y nunca podrá ser juzgado. No me dirán ustedes que no les resulta curioso que un organismo como la UE, una unión de países que, hasta el momento, solo ha sido una unión que ha dejado de lado lo social, ya antes de esta crisis, no ponga cortapisas o vigilancia a una institución creada para vigilar las economías europeas. Voy más allá: ¿los tribunales de justicia se equivocan, y una institución va a estar constituida por personas infalibles, que no se van a equivocar jamás, ni va a existir ningún tipo de corrupción en varios siglos? Y voy más allá: ¿la socialdemocracia qué está haciendo a este respecto en Europa? El pueblo ruge…
Vayamos más allá con este MES y sus Gobernadores infalibles. Cuando un país solicite el apoyo del MES, será la Comisión, no sometida a control democrático o político -¡en 2012 escuchamos que existe una comisión sin control democrático en la propia UE!-, quienes estimarán el riesgo que corre la zona euro. En colaboración con el FMI -¡nuestros amigos!- evaluará la situación, y finalmente, si se acuerda el apoyo, seguirá siendo la Comisión, junto con el BCE y el FMI, quienes velarán por que se apliquen las condiciones impuestas. Esta unión es lo que ya hace tiempo se conoce como la troika.
En una primera etapa, el MES podrá recurrir al mercado de capitales. Los bancos pueden pedir dinero al BCE al 1%, que prestarán al MES a un tipo superior. Estos fondos servirán para pagar la carga de la deuda y abastecer a los bancos; por lo tanto, será un nuevo mecanismo, en el fondo, para beneficiar a la banca. En una segunda etapa, un estado tendrá que aceptar tanto las condiciones del MES como el TSCG del que hablamos anteriormente: es decir, no se puede renegociar uno sin tener en cuenta el otro.
El TSCG, además, amputa la razón de ser del parlamento: el poder de decidir los ingresos y los gastos mediante un presupuesto. Además, ya que la fiscalidad, evidentemente, pertenece a la soberanía nacional, es lógico que el Reino Unido y la República Checa se hayan mantenido al margen, de momento; lo extraño es esa unión de todos los demás. Que los países como Grecia, Italia, España, Irlanda o Portugal hayan firmado sería de lo más lógico, pues es en el sur donde el capitalismo ve los modelos donde poder hacer más recortes sociales y volver a una etapa muy anterior y precaria en cuanto al papel del trabajador, negándole derechos que muchos se consideran constitucionales y no meros caprichos, como suelen argumentar en estos tiempos los avalistas de este neoliberalismo salvaje.
Leamos tan solo un par de las ocho disposiciones, a cual más esperpéntica, del TSCG que “entrará en vigor cuando 12 de los 25 Estados signatarios lo hayan ratificado, a más tardar el 1 de enero de 2013″ (punto númer ocho):
2. Los Estados deberán introducir en su Constitución esta regla, llamada “de oro”, y establecer un mecanismo automático de corrección “que no estará sometido a deliberación parlamentaria”. Con esta nueva regla, quienes vigilarán la conformidad de los presupuestos ya no serán los diputados de la nación, sino el Consejo Constitucional.
6. Cuando la Comisión afirme que un Estado cometa infracción, las sanciones presupuestarias serán automáticas. Los otros Estados deberán apoyarlo, excepto si una mayoría cualificada se opone a dichas sanciones por estar afectada.
Si nuestro voto no tiene sentido (no estará sometida a deliberación parlamentaria, no habrá control de los diputados de la nación de su propio déficit), ¿qué sentido tiene la UE? Cuidado con el monstruo que estamos creando: si los presidentes de los países de la UE no hacen referéndums ciudadanos para aprobar estos tratados, tendremos que salir a la calle, castigar duramente a esos partidos en las elecciones municipales y generales durante decenios; y si los convocan, hacernos oír con toda nuestra fuerza.
No perdamos ahora el concepto de país, de pertenencia a una cultura, una lengua, a eso que muda y se llama costumbre. Están cambiándonos por fuera para que nos regulen por dentro. Miramos a nuestra clase política y nos da vergüenza ajena. Pero este país es así en este año del señor de 2012, y no solo es culpable este presidente, sino el anterior, es culpable este bipartidismo que solo cuyo interés es sobrevivir a toda cosa en este estado de las cosas: no perder un ápice de poder, esa es la única clave a tener en cuenta. De vez en cuando aparece un buen político que dice que también los hay buenos, como él; yo le miro y le digo que en una pierna gangrenada también hay células sanas, pero la pierna hay que amputarla. Este es el estado de las cosas: infórmense, no dejen que les aburran, que les invada cada día el hastío, la desgana, el hartazgo, porque los europeos tenemos cuerda para rato.
Fuentes: Dos tratados para un golpe de Estado europeo, Raoul Marc Jennar y Sadismo económico, Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatique, Julio 2012.
Imagen: cafemusique.wordpress.com/2012/02/20/le-mes-kezako/.


eBook

Últimos Comentarios