Vida erótica de la estación de los árboles

Día uno.

Aquello fue tan caliente, y sé que la mayoría de ustedes no me van a creer, pero estoy escribiendo esto porque tengo la necesidad de contárselo a alguien y no tengo a quién.

Hace unos días estaba con mi novio y un amigo suyo, al que nunca había visto antes. El amigo era un tío atractivo, como el de ese blog que sigo a menudo, mmm, sí, La ciudad de un billón de algo, no entiendo por qué le pondría un título tan jodido de recordar, el caso es que flirtée un poco con él, pero soy una buena chica y nunca habría pensado hacer algo con él, daba igual si estuviera o no mi novio delante. Estábamos en un pub y como no tenemos mucho dinero, más que un pub era un antro donde te sirven ron aguado a un par de euros. Todos bebíamos y reíamos, hubo algún coqueteo sutil con su amigo, porque me gusta que los hombres se fijen en mí, dice mi madre que se me pasará cuando cumpla los treinta pero no creo que dentro de dos años se me pase ese vicio.

Mi novio se puso a hablar entonces de lo buena que yo era en la cama y él me miraba como intrigado y luego se partían los dos de la risa. A mí me daba igual, a mi novio le gustó siempre alardear de cualquier cosa e imagino que su amigo estaría acostumbrado a eso. Bebimos mucho. Y terminamos pasando la noche en el piso de mi novio. Pusimos todos los cojines en el suelo y encendimos la tele por hacer algo, pero a mi novio se le ocurrió poner la consola y nos tumbamos en el suelo a jugar con la cabeza apoyada con un cojín contra el sofá. La verdad es que no sabía bien qué estaba haciendo, al poco nos tumbamos del todo y la habitación, aunque estaba a oscuras, me daba vueltas y tenía dificultades para hablar con claridad y esas cosas. Mi novio apagó la consola y puso la MTV en la tele para oír música, lo que me molestaba bastante, así que dije que pusiera la MTV pero en el modo de la radio para no aguantar aquella luz que me estaba destrozando los ojos. Por fin se quedó la habitación a oscuras mientras sonaba Season Tree de Danger Mouse. Entonces me abrazo con mi novio; el amigo estaba al otro lado. Cogimos la sábana que cubría el sofá y nos las pusimos encima pero sin taparnos mucho, solo por si nos quedábamos allí dormidos y no tener que levantarnos si refrescaba. Y entonces siento las manos del amigo frotándome el culo.

Me di cuenta en cierta medida, pero no reaccioné, en parte porque estaba cachonda y sobre todo porque estaba muy borracha. Llevaba una falda pantalón corta y no me había puesto bragas -una mala decisión, lo sé-, así que el amigo pasó de tocarme por fuera a meterme la mano y sobarme el culo, y rápidamente metió los dedos y empezó a frotar mi coño y, joder, me metió un dedo. Realmente no fue brusco, lo hizo con mucha suavidad, pero enseguida se animó y aunque sacó el dedo, el muy mamón comenzó a juguetar con mis labios y mi clítoris. Y me gustaba, joder si me gustaba.

Mi novio estaba despierto, estoy segura. Supongo que sólo estaba deseando que no hubiera visto nada. Actuó normal los días después y aquella noche no me dijo nada sospechoso. También estoy ansiosa por ver si tal vez estaba al tanto de lo que pasaba y ambos sabían que estaba lo suficientemente borracha para que pudieran llevarlo a cabo. Duda de que fuera la causa porque él es muy protector conmigo. Realmente parecía como si no se hubiera dado cuenta, y estaba borracho, sí, pero realmente cuando escuchen toda la historia es difícil de creer que podría haber pasado por alto lo que estaba pasando. Estos días ha estado actuando en serio, como que él no tiene ni idea; y no creo que sea tan buen comediante.

El hecho es que estaba totalmente recostada sobre su hombro mientras su amigo estaba muy dentro de mi coño. Se sentía genial. Cuando el amigo pareció cansarse de trabajar mi coño con sus dedos giré la cabeza y me di cuenta de que el muy cabrón se había sacado la polla y se acariciaba. Tampoco se veía mucho en aquella oscuridad, solo la cabeza asomando un poco de sus vaqueros, pero entonces se acercó y la puso entre mi culo y mis muslos, con la punta empujándola contra mi clítoris. Fue entonces cuando comencé a medio gemir, por entonces mi novio tenía la cabeza ladeada y ni siquiera pensaba en aquel momento si estaría ya dormido o seguía despierto -todo eso sin contar la borrachera que tenía encima-. Recuerdo que giré mi mano y le agarré la verga y estaba durísima y caliente. Me dio por meneársela de lo caliente y dura que estaba. Pero la solté. El amigo se mantuvo quieto todo el rato, como si estuviera durmiendo, el mamón, no movió ni un músculo hasta que la solté y volví a poner mi mano sobre el pecho de mi novio.

Entonces el amigo volvió de entre los muertos a juguetear con mi coño. Se sentía muy mojado, y yo estaba muy caliente, con su dedo empujando cada vez más adentro, primero se entretenía en los primeros centímetros pero luego lo deslizaba hasta el fondo. Yo me sentía muy relajada y cada vez que lo metía hasta dentro gemía muy levemente, intentando que no se oyera nada, pero era incapaz de hacerlo en silencio total. Y entonces, por sorpresa, me enterró un dedo en el culo. Por lo general, cuando mi novio lo intenta me cuesta y me suele doler al principio, pero aquel dedo se deslizó por entero como si nada. Estaba tan borracha y cachonda que no pude evitar volver a rodar mi brazo y buscarle la verga. Se la empecé a menear.

La peor parte de todo es que recuerdo que estaba besándome con mi novio. No, no estaba durmiendo, o si lo estaba se había despertado por algún motivo. Giró la cabeza hacia mí, pero en ningún momento dejé de meneársela a su amigo ni hice nada para que dejara de follarme por todas partes con sus dedos. Entonces mi novio hizo algo que no esperaba: me besó. Creo que no he estado tan caliente en toda mi vida. Le comí la boca como la borracha cachonda que era. Mi novio no se quedó atrás, aunque debió notar que estaba muy efusiva, y se dejó llevar.

El amigo seguía manipulándome y empujando la cabeza de su verga contra mi coño y mi culo y yo estaba sintiéndolo y disfrutándolo, y de repente se hizo todo delgado y caliente y largo. Me tuvo un tiempo darme cuenta de que me estaba follando, tal era mi estado de excitación con todo lo que llevaba haciéndome. Noté que la metía y sacaba dos o tres veces y luego la retiraba del todo y luego sentía sus dedos manipulándome ahí adentro. Ya para ese entonces había dejado de besarme con mi novio, pero ese cúmulo de sensaciones me tenía arrebatada: es muy difícil encontrar una expresión más grande para explicar lo que estaba sintiendo que: estaba jodidamente cachonda. Debí correrme varias veces, pero en mi cabeza solo quería más. Y además quería hacerle saber que me estaba gustando todo aquello y lo increíble que era su verga, así que volví a buscarla para meneársela bien, lo que hice solo unos segundos para que volviera a seguir follándome. No soy capaz de recordar si en esos momentos mi novio dormía o no, y ni si yo gritaba, si gemía o qué, pero estos días he intentado hablar con él de aquella noche como haciéndome la despistada y no me ha dicho nada.

Me puso tan cachonda que su amigo hubiera tenido los huevos de hacerme aquello y además que lo supiera hacer tan bien, me parece lo más morboso y excitante que me ha sucedido nunca en el sexo. Sé que hubo pequeños instantes en que pensé en qué estaría pensando su amigo mientras me follaba y me metía mano y eso, si cabe, me volvía más loca todavía.

Tengo que dejar de escribir porque esta tarde, por primera vez, voy a ver a su amigo tras todo lo que ha pasado. Han sido casi cinco días desde aquella noche del sábado y estoy muy nerviosa. No hemos hablado ni he vuelto a verlo porque cuando me desperté ya se había ido. Pero aquella noche nos habíamos intercambiado los móviles en el pub y nos hemos mensajeado. Bueno, en realidad le mandé este mensaje: “Hola. Me gustaría que nos viéramos para hablar. Un saludo”. Su respuesta: “Hola. Claro, quedamos a las 6 en el parque, en los bancos verdes. Un saludo”. Quedan dos horas para vernos y joder, tengo que confesar que estoy un poco nerviosa. Mañana contaré lo que hemos hablado y espero que todo quede en una anécdota. Amo a mi novio y por nada del mundo quiero perderlo. Soy feliz con él y me gusta el sexo con mi novio, tiene una verga genial y me encanta sentirla dentro. Por nada del mundo.

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2 Respuestas para Vida erótica de la estación de los árboles
  1. Cristina del Pozo Responder

    Joer Julito.. qué peligro tienes… XD
    Me ha encantado… más que nada porque me encanta la literatura de este tipo ;)

    Sigue, sigue escribiendo… que ya lo disfruto yo.

    Cuídate. Besos

    Cris

    • Julio Responder

      Qué peligro tengo -sssh, es un secreto-. Gracias, me alegro, yo lo repasaría todo pero como es para el blog, aunque me gusta hacerlo bien, me dejé ir un poco, este está basado en algo que leí que me impactó y entonces me dió por coger esa historia, retocarla un poco y cogerla para avanzar. Me apetecía compartirla. A ver la segunda parte qué tal, jajaja. Un besazo y gracias por pasarte, otro besazo para ti. :grin:

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