And he takes you out in Vaudeville Valley
With his hand up smothering your screams
And he screws you down in Tin Pan Alley
In the city of a billion dreams

It never rains, Dire Straits

 

1
El calavera de Damien Hirst
2
Vattimo y la religión
3
Pynchon: La subasta del lote 49
4
Venecia y la magia: Thomas Mann
5
Orlando de Virginia Woolf

El calavera de Damien Hirst

Según el diccionario de la RAEL, ‘calavera’ tiene éstas dos últimas entradas en su definición:

5. m. Hombre de poco juicio y asiento.

6. m. Hombre dado al libertinaje.

¿Qué hacemos con Damien Hirst? Después de demandar a una joven de 16 años, de nombre Cartrain, por usar una de sus obras para un collage que la joven quiso vender por internet -y que le costó 200 dólares de multa-, un colectivo de artistas ha creado una web en la que se pueden comprar diferentes ‘collage’ y todos ellos, por supuesto, están inspirados en la mítica calavera.

En la web —www.redragtoabull.com— el cráneo de diamantes es el protagonista; podemos verlo en con la Gioconda, la famosa fotografía del Che, la portada de Dios Salve a la reina, el propio Papa Benedicto, Marylin Monroe, el grito de Münch, … además del collage que originó la polémica.


De momento, ni Hirst ni sus abogados se han pronunciado. La pregunta es: ¿cuánto podría embolsarse ahora el multimillonario creador por esta importante provocación a su persona? Quien visita las obras de Hirst -recordemos el tiburón disecado en formol- comenta que, tras el impacto inicial, las obras de Hirst son nada, vacío, puro impacto visual. Sus detractores lo acusan de ser un Spielberg del arte, buscando el efectismo y de convertir el arte en un negocio desmedido. Dicen también que es mejor que hablen mal de uno a que no hablen en absoluto. Pregúntenselo a Hirst.

[email_link]

Vattimo y la religión

Unos apuntes interesantes de Gianni Vattimo en El País sobre la religión, en el artículo titulado ¿Es la religión enemiga de la civilización?

La tesis que quiero presentar aquí es que las religiones están muertas, y merecen estar muertas, tal como Nietzsche habla de la muerte de Dios. No sólo están muertas las religiones morales, en el sentido más obvio de la palabra: desde dentro de la sociedad cristiana y católica de Europa, es fácil ver que son muy pocos los que observan los mandamientos de la moral cristiana oficial. Lo que está muerto, en un sentido más profundo, son las religiones “morales” como garantía del orden racional del mundo.

Sencillamente, llega un momento en el que ya no son necesarias. Y ese momento es nuestra época, porque, como puede verse en muchos aspectos de la vida actual, las religiones ya no contribuyen a una existencia humana pacífica ni representan ya un medio de salvación. La religión resulta un poderoso factor de conflicto en momentos de intercambio intenso entre mundos culturales diferentes. Por lo menos, eso es lo que ocurre hoy: en Italia, por ejemplo, existe un problema con la construcción de mezquitas, porque la población musulmana ha aumentado de forma espectacular. La hegemonía tradicional de la Iglesia católica está en peligro, pero los católicos no se sienten amenazados en absoluto por esa situación; sólo los obispos y el Papa.

Mientras las religiones sigan queriendo ser instituciones temporales poderosas, son un obstáculo para la paz y para el desarrollo de una actitud genuinamente religiosa: pensemos en cuánta gente está abandonando la Iglesia católica por el escándalo que representan las pretensiones del Papa y los obispos de inmiscuirse en las leyes civiles en Italia. Los ámbitos de la ética familiar y la bioética son los más polémicos. En Estados Unidos, el anuncio reciente del presidente Obama sobre su intención de eliminar las restricciones a la libertad de las mujeres para abortar ha suscitado una amplia oposición por parte de los obispos católicos. La oposición contra cualquier forma de libertad de elección en todo lo relacionado con la familia, la sexualidad y la bioética es continua e intensa, sobre todo, en países como Italia y España. Tengamos en cuenta que la Iglesia se opone a leyes que no obligan, sino que sólo permiten la decisión personal en estos asuntos. Deberíamos preguntarnos de qué lado está la civilización.


No hay más que ver los frecuentes diálogos interreligiones que se celebran en cualquier parte del mundo, en los que los interlocutores suelen ser “dirigentes” de las distintas confesiones. No dialogan para cambiar nada; no es más que una forma de volver a confirmar su autoridad en sus respectivos grupos. ¿Acaso sale de estos frecuentes encuentros algo útil para la paz y la mutua comprensión de los pueblos? Mientras no se elimine el aspecto autoritario y de poder de las religiones, será imposible avanzar hacia el mutuo entendimiento entre las diversas culturas del mundo.

Pero precisamente por eso es por lo que debemos reconocer que ha llegado la hora de que las personas religiosas se alcen contra las religiones. Y que afirmen tajantemente que la era de la religión-institución se ha terminado y su supervivencia sólo se debe a los esfuerzos de las jerarquías religiosas para conservar su poder y sus privilegios. El hecho de que esta tesis parezca inspirarse, en gran parte, en la experiencia cristiana (y católica) europea, no limita su validez para otras culturas. Seguramente, el veneno del universalismo se extendió por el mundo gracias a los conquistadores europeos, que son responsables de la estricta asociación entre conversión (al cristianismo; recuérdese el compelle intrare de San Agustín) e imperialismo. Ahora es el mundo latino el que debe romper esa asociación y separar la salvación de cualquier pretensión de creencia y disciplina universal como condición para alcanzarla. No es una tarea fácil.

[email_link]

Pynchon: La subasta del lote 49

lote49subastaDespúes de leer El arco iris de gravedad, tuve la osadía de leer La subasta del lote 49. Y, siendo una obra anterior de Pynchon, no tengo duda de que leo al mismo escritor, pues La subasta… es parte del germen de la locura de El arco iris de gravedad.

Gracias al entrenamiento de El arco…, no me dejé llevar por las pistas o detalles que dejaba Pynchon en la novela. Porque pueden significar todo, o nada. Y por eso mismo es una novela muy divertida y entretenida -y porque está muy bien escrita-. Eso sí, reconozco que el libro no se deja leer con facilidad. Encontramos, además, incursiones de la realidad en la ficción fantástica del relato. Entonces, la novela se resiste, pelea contigo, y al final vas encontrando una forma natural de seguir la narración y la historia, un pacto entre tú y la escritura. Y atrapa. Mi segunda lectura me hizo comprender lo gran escritor que es Pynchon y lo meditada que parecen sus novelas, aunque en esta no encuentre una raíz -ideológica, metafísica- a modo de médula espinal que recorra el libro.

Sigue leyendo

Venecia y la magia: Thomas Mann

muerte-en-veneciaHe releído el tomo que contiene las dos maravillosas historias de Thomas Mann La muerte en Venecia y Mario y el mago. ¿Cuántas historias nos dejan esa conciencia de encontrarnos ante algo que nos produce extrañeza, empatía? Ambas, a su modo, lo consiguen.

En la maravillosa La muerte en Venecia, a la que sitúo por calidad estética por encima de Los Buddenbrook, Aschembach mantiene una lucha: se niega a perder la concepción de clasicismo como un canon artístico universal. Es conocido que la novela está basada en negaciones y degradaciones de mitos establecidos. Deseo, muerte y juventud planean sobre la novela como pilares centrales de la historia.

Antes, durante y después de 1912, poco antes de estallar la Primera Guerra Mundial, Alemania pasaba por una época conflictiva y agresiva. No es de extrañar que la sociedad de ese entonces buscara la redención en la época clásica, viajando hacia el sur, a Italia. Satiriza, entonces, la búsqueda de los ideales clásicos y, además, expone una fuerte crítica a la sociedad decadente de su época, carente de valores y de humanidad. Pero, si critica tanto a la sociedad presente como a la anterior, censurando a una por mercantil y utilitaria y a la otra por obsoleta y añeja, ¿qué esperanzas quedan para la humanidad? Mann lo resuelve con una frase rotunda en la novela: “El arte es una esperanza”. Sigue leyendo

Orlando de Virginia Woolf

250px-portadaorlandoEntre Al faro y Una habitación propia, la escritora Virginia Woolf escribe Orlando, una novela de difícil clasificación por parte de la crítica, y de la que que el propio Borges -su traductor al castellano- comentó que “colaboran la magia, la amargura y la felicidad”. Está considerada una de las mejores obras literarias de Woolf, a la altura de Mrs. Dalloway o Las olas.

Para Rafael Galán Moya, en su trabajo El hecho fértil: Orlando, de Virginia Woolf, partiendo de una afirmación de V. Woolf en The Art of Biography (“Almost any biographer, if he respects facts, can give us much more than another fact to add to our collection. He can give us the creative fact; the fertile fact; the fact that suggests and engenders“), el autor considera Orlando como:

un acto creativo múltiple, que imbrica entre otras cosas las siguientes:

(I) reimaginar la forma de la escritura;

(II) repensar el lugar del individuo en la historia;

(III) meditar sobre las categorías sexuales

Sigue leyendo

Copyright © 2014 La ciudad de un billón de sueños