Francisco Camps, el presidente autonómico que no tiene factura de sus trajes, que no destituía a su vicepresidente y que mintió varias veces a sus ciudadanos, por acción u omisión -y al que, sabiamente, le respaldan en las urnas-, en un delirio parlamentario:
A usted le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa [...]







¡magnífico! como siempre. Leyéndote me...
2010: cambios.
Elegía del Mal
La solución: el decrecimiento económico










