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La picadura del escorpión

Escorpión

Como los escorpiones tienen su naturaleza, cada persona tiene la suya. Los escorpiones, cuando los conoces bien, poseen buenas intenciones y se lamentan si te hacen algún mal. Nada que ver con esas leyendas que cuentan sobre ellos. He conocido uno y solo tengo buenas palabras para él.

Pero si te acercas sigilosamente por su izquierda, de forma instintiva, contrae sus músculos y lanza su aguijón. Lo lamento, dice, inyectándote el veneno letal. Y lo creemos, los hoyos a ambos lados de su cabeza lagrimeando mientras bombea sin parar.

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Y por eso mismo las adoro

El resto del día que no pienso en sexo, apenas un diez por ciento, medito sobre una amplia variedad de temas. Y hoy me detengo en un tema nuevo, sorprendente, del que apenas hay referencias -juas-: ¿las mujeres son malas?

¿Qué hay de verdad en esta frase coloquial y… tendenciosa? Yo podría argumentar que, para empezar, todo hombre nace de una mujer, y ni los nueve meses que pasamos dentro de una, literalmente, nos ha ayudado a entender su mecanismo. Pocas veces se sabe lo que piensan, ya ni te cuento lo que quieren, como buenas ciudadanas de Doblesentidolandia. Es mejor no pensar. Es mejor no querer saberlo.

Pero lo que sí me dice la experiencia, lo que mi corazón sabe con certeza, es que son todas malas, ¡malas!, como la quina. La mujer puede ser la mayor hija de puta cabrona perra enemiga suelta por el mundo, ríete de Jigsaw y sus puzzles gore. En la naturaleza hay más especies que lo sufren: la Mantis Religiosa devora el macho tras la cópula -¡Lorena “a que te la corto” Bobbit!-, así como otras especies.

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