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Biking Las Palmas Last Sunset Pics
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T01, E18: lullaby of Las Palmas
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Pero qué hermosa es mi tierra: la música (II)
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Tres fotos de mi entorno canario
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La ciudad y el verano: el chuloplaya
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Desde Canarias

Biking Las Palmas Last Sunset Pics

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T01, E18: lullaby of Las Palmas

Cuando sales del museo de arte moderno, en el corazón de Vegueta, a la derecha puedes ver el mar. El horizonte se pierde allá a lo lejos, difuminado por una pequeña bruma. El cielo sigue encapotado y el cambio de temperatura es casi instantáneo, hace que tumbes los hombros hacia el suelo. La acera es tan amplia que cabrían dos camiones uno junto al otro y aún habría espacio para caminar. Enfrente, el Colegio de Notarios, o alguna institución de justicia, nadie presta atención a esa placa, con un patio interior lleno de plantas anodinas y una fuente seca.

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Pero qué hermosa es mi tierra: la música (II)

PuertoMogan3

La diferencia entre regresar a tu tierra en avión o en barco es abismal. Si es a una isla, la diferencia es aún mayor. En barco, te puedes acercar a la proa.

A ritmo lento, tu isla va comiéndose el horizonte. Ves la escasa altura de su orografía; y te da por pensar que, si soplas muy fuerte, vas a derribar todas esas casas que aparecen allá al fondo.

La certeza de pertenecer a un lugar hace acto de presencia; y a la brisa del amanecer, como el soldado que regresa de la guerra, te preguntas por el sentimiento tan profundo que te ata a lo que no parece vivo: al picón, a la lava, a la tierra roja; la arcilla, la arena, la ladera y la laja; el drago y la laurisilva, y al lagarto inmóvil en la roca; y el sol; el mar, la mar.

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Tres fotos de mi entorno canario

A propuesta de Jose, de Cristal escrito, he sacado tres fotos sobre mi entorno. Dos de la zona de San Cristóbal: la primera, el famoso “Castillo”, que  como se puede ver se conserva en perfecto estado de ruina. La siguiente, justo a su derecha, con la marea baja. Es una de las zonas de Las Palmas que más me relaja. Y, por último la playa de las Alcaravaneras, siguiendo el recorrido en bicicleta desde San Cristóbal al Puerto de La Luz. Me gusta hacer ese recorrido porque el mar me relaja. Y esa es la razón de estas tres fotos. ¡Un saludo! Sigue leyendo

La ciudad y el verano: el chuloplaya

kinghtEstaba en Las Canteras este mediodía -como estoy reblanco, busco las peores horas para estimular, de paso, mi sadomasoquismo-. Sé que definir el día como precioso es vago. La flor era preciosa, mi mujer estaba preciosa, la casa es preciosa. ¿Y si digo que era una playa de diez billones de billones de euros? Pues así de preciosa estaba.

Y entonces, apoyado en los codos y escuchando el Tourist de St. Germain, los ecos del pasado verano vuelven de inmediato: el olor a mar, la visión sedante de las olas turquesas estallando en la orilla, la rutina de usar los pies como excavadoras para enterrarlos… Y es que en esta playa de Las Canteras tenemos de todo, desde balneario a papeleras, el Teide recortado allá al fondo, a la izquierda, sobre el horizonte, y mujeres infartantes rebozadas en aceites y cremas…

Y estaba yo en esta idílica contemplación cuando mi vista recuperó otro eco: con su paso largo y su escora aleatoria, el amigo chuloplaya va refrescando los pies en la caricia del mar de la orilla.

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Desde Canarias

Castillo San CristóbalHa cambiado la entrada porque no quiero comenzar mi bitácora con una noticia tan quejica. Verás, ocurre que hoy no tenemos calima pero el tiempo se ha vuelto un poco más ventoso. En la calle no hace frío, pero se está fresco. Con una camisa y unos vaqueros uno puede ir a cualquier parte. Si vives en zonas ventosas igual recomiendo una chaquetita; para los de cuerpo abundante, un chaquetón.

Luego tomé un atajo y bajé a la playa de cemento y piedra. Los que son de la capital la conocen: San Cristóbal. Un viejo torreón, que llamamos castillo -porque aquí todo es minúsculo y entonces nos parece gigante una construcción que no nos defendería de un grupo de adolescentes en una chalana-, reverde de musgo en su base, cercano a la orilla; y yo que lo acompaño.

No sucede nada. El tiempo es apacible y la mar se encrespa ligeramente. Las nubes transitan tranquilas y dejan que el sol me caliente la cara. Son las siete de la tarde pero el trópico tiene estas cosas.

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Copyright © 2014 La ciudad de un billón de sueños