Cobardes e imbéciles
Cobardes.
Me encuentro rodeado de gente cobarde: que os corten a todos la cabeza. A veces el aparato fonador lo afina el diablo y de ahí esos disparos de fogueo que sueltan. Mi máxima es: decir la verdad es de valientes porque para la mentira vale cualquiera. Hablo de la verdad necesaria porque nos pasamos la mitad de la semana mintiendo, e incluso algunos mienten cuando sueñan. A mí me mienten hasta mis sueños. Es desesperante estar todo el día disfrazado de lo que yo pensaba que era una persona normal. Y no digo nada cuando el afinador arpegia mis cuerdas vocales ahumadas con su colonia de azufre. Decir la verdad no es un valor postmoderno: vivimos una época clasista. Inventa una excusa para no ir, inventa una excusa para decir que no, inventa una excusa para no pagar tus errores, el diablo sentado sobre tu faringe.


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