Menudo día más emocionante. Salimos en dirección a la zona de El Cebadal, en el norte de la capital, y llegamos a la altura de una nave, pasando la pescadería donde mis padres compran congelados.¡Aish! Qué rico el pescadito, ñam ñam.
Entramos en el garaje de la nave y miré a mi papá, que estaba serio, [...]







¡magnífico! como siempre. Leyéndote me...
Males Endémicos del Escritor - Parte I










