Etiquetasíndrome

1
¿Odias tu escritura? El síndrome de Rocky

¿Odias tu escritura? El síndrome de Rocky

En Rocky Balboa hay una escena, antes del combate final, entre la joven estrella del boxeo y el propio Rocky en la que les preguntan si tienen miedo. El joven campeón, por supuesto, responde que no. Rocky, por el contrario, responde que por supuesto; él siempre tenía miedo antes de sus combates, confiesa luego a su séquito.

Este síndrome de Rocky, como lo he bautizado, es la certeza de los escritores que odian sus textos. Les parece no solo que no son lo suficientemente buenos, sino que son bastante malos. Por supuesto, esto requiere una competencia lectora, nada de autoengaño y unas gotitas de desesperación. Sé de  lo que hablo porque me sucede todavía, tanto cuando escribo un relato como continuo una novela. A mi juicio, no es en absoluto una mala señal.

Tengo la impresión de que la mayoría de los escritores que piensan de esta forma están en una fase de desarrollo de su escritura, como es mi caso. Esto te puede hacer pensar si vale la pena continuar el esfuerzo. Soy de los que piensa que sí, aunque también soy consciente de que esto depende de cuánto te importe realmente lo que escribes. He llegado al convencimiento de que tu actividad como escritor va a fenecer o continuar según seas capaz de solventar los obstáculos que se presenten más que la calidad intrínseca de tu prosa -pensarán que es esto último es importante, y lo es, pero muchos buenos escritores se han quedado en el camino porque les faltó perseverar-. Y pensar que no te gusta gran parte lo que escribes es un gran obstáculo para continuar haciéndolo.

Esta inquietud por la calidad de tus textos es más un indicativo de que vas por el buen camino que de lo contrario. Es una fase temporal, porque conoces, tienes la certeza, de que puedes hacerlo mejor, de que sabiendo discernir lo que tiene calidad puedes llevar tu escritura hasta allí. Hay escritores que, según he leído, se quedan en esta fase de inconformismo durante tanto tiempo -y unos cuantos años no es mucho tiempo- que no son capaces de superarla. Pero yo sé que en el fondo, si se ama lo que hacemos, vamos a conseguir superarlo a base de ponernos los guantes y golpear el punching-ball hasta quedar reventados, y llegará un día en que diremos: “por fin he escrito (un relato, poema o novela) decente”. Mientras, hay que seguir teniendo sentido crítico con nuestra obra. No sé qué pensarán autores como Zadie Smith o Javier Marías de sus manuscritos, pero estoy convencido de que a muchos escritores consagrados les generarán dudas, puede que pasen semanas entre ellos y sus editores reescribiendo hasta pulirlos y que una tarde desesperada arrojen a la papelera cuarenta páginas porque piensen que son lo peor que han escrito nunca. Y si ellos se pueden permitir esa ansiedad, nosotros también. Una cosa es tener el síndrome de Rocky y otra bien diferente es no subir al ring a pelearnos con nuestras historias. Hay que subir. Aunque en los primeros veinte combates nos lluevan las trompadas.

Imagen: ilovemypit CC: Algunos derechos reservados

[email_link]

Copyright © 2014 La ciudad de un billón de sueños