soltero

Los tíos de marcha también sufrimos

En la terraza capitalina, llena hasta los topes, sábado, aproximadamente 3:00 de la madrugada.

-Pues no sé qué pasa, Julio, pero no paso de la tercera cita. Llevo así  un montón de meses, tío. Eso sí, amigas a montones. Pero las cabronas se mandan el piro.

-Joder, x…, jaja, justo la tercera o qué. Pero si yo veo que tú ligas, tío.

-Sí, bueno, no me quejo, pero luego no termino de rematar, a veces ya a la segunda se mandan mudar y desaparecen, pero vamos, las mejores de la tercera no paso, como mucho llego a tres.

-Y luego qué pasa. Yo veo que saludas a muchas tías.

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¿Qué sentido tiene todo esto?

What have I got? Really? Some money in my pocket, some nice threads, fancy car at my disposal, and I’m single. Yeah… unattached, free as a bird… I don’t depend on nobody and nobody depends on me… My life’s my own. But I don’t have peace of mind. And if you don’t have that, you’ve got nothing. So… what’s the answer? That’s what I keep asking myself. What’s it all about? You know what I mean?

¿Qué tengo? ¿En verdad? Algo de dinero en mi bolsillo, algunas lindas ropas, un coche de lujo a mi disposición, y estoy soltero. Si … sin compromisos, libre como un pájaro … No dependo de nadie y nadie depende de mí … Mi vida me pertenece. Pero no tengo tranquilidad. Y si no tienes eso, no tienes nada. Así que … ¿cuál es la respuesta? Eso es lo que me sigo preguntando. ¿De qué se trata? ¿Sabes a lo que me refiero?

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T01, E16: perseguir el amor

Perseguir el amor es lícito, pero sobre todo cuando no se sabe que el amor aparece -aunque algo de nuestra parte hay que poner-.

En Internet, nadie sabe que eres un perro.

Para los perseguidores profesionales un chico listo ha desarrollado una aplicación que te avisa cuando un amor emparejado de Facebook se despareje. ¡Ese perfil será todo mío!, se dicen, retorciéndose las manos.

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¿Treintañero y sin casa? Estás soltero

Estaba ayer noche hablando con mi primo sobre mujeres, y no sé si porque nací el 1 y él el 2 del mismo mes, o porque la suma de los dos días es el número de años que le llevo de edad, en “cero coma” segundos nos pusimos de acuerdo.

El caso es que en cuanto hablamos de mujeres la conclusión fue inmediata: si no tienes casa, no tienes novia. Por más dura que sea la cuestión.

Mi primo, de manera muy inteligente, me contaba cómo, en su estancia en la península, independizado, tenía facilidad para ligar. Poseía casa propia, aunque fuera alquilada. En cuanto llegó a Canarias tuvo que volver a casa de sus padres: ahora le preguntan, ya pasados los treinta, de forma sutil o brusca, con quién vive y en qué trabaja (si trabaja). Automáticamente, dice, paso al grupo de los no seleccionables.

Y es que, comentábamos los dos, tener casa y un trabajo estable son requerimientos mínimos para una treintañera. Si ella, por ejemplo, es abogada, tiene coche, da igual que se lo regalara el padre o sea de ella, y vive sola, da igual si alquilada o paga hipoteca, ¿no va a exigir a un chico sus mismos requisitos? Y no tiene que ver con el lado material -que también-, porque eso te llevaría a un error de perspectiva. A ella no le preocupa que tengas dinero o no -habiendo de todo, claro-, sino el hecho de que tengas casa propia y tu trabajo implica que has tenido que esforzarte en conseguirlo. Si ella es ingeniera, ha pasado una carrera, dos entrevistas de trabajo y ahora es jefa de planta, ya tiene que tener suerte el treintañero sin casa propia para que ella se enamore de él por lo que es.

Y luego decíamos, bueno, tenemos nuestras cualidades, está claro, pero teniendo casa propia (aunque sea alquilada) te da una proyección social y un magnetismo irrefrenable -para este tipo de mujeres-. Aquellas que ahora te rechazan porque no posees tu independencia, luego las mirarás por encima del hombro porque, en definitiva, las chicas literalmente se te pegarán.

Contaba yo un caso de una chica que duramos apenas unos meses. Ella, directora de una sucursal de banca.  Indicativo: dos días después de comenzar nuestra aventura, me intenta coger de la mano, como si fuéramos una pareja convencional. Y yo la retiro. Un sms y una llamada telefónica fueron su forma de dejar la relación, dos meses después, aproximadamente. Sus razones: que no estaba enamorada. En un momento dado, pensó que no iba a esperar a que concluyera mi camino de emancipación, y que quería ya una relación con un chico con casa propia. Ella disponía de  eso, así que la perspectiva no le gustó en cuanto tuvo un momento de frialdad para pensarlo bien. Creo que, si era éste su planteamiento, mucho duramos. Reconozco que, aparte de que era una preciosidad, no estaba yo en un punto de enamoramiento, sino de divertimento y atracción sexual. En dos meses no me enamoro de nadie, y no creo que tenga que pedir disculpa por eso.

Luego me contó el caso de una chica que conoció, bellísima, que tenía una historia con el típico matado de barrio marginal, donde no te llevan ni las pizzas. Ella decía que iba a ser bombero, pero la realidad es que estudiaba y se preparaba para bombero, lo que son dos cosas totalmente diferentes. Pero el muchacho tenía casa. Ella tenía su refresco y su pizza (si llegaba) y era todo lo que pedía: ¡qué más puede pedir una chica de 25 años! Salir de su casa e ir a dormir los días que haga falta a casa de su novio, bomberito en potencia, desestresándose de su vida familiar. Un lugar nuevo, donde se sentía cómoda con un chico que no sabía quién era Gabriel García Márquez pero, oye, la quería. Y tenía casa propia.

Volviendo a las treintañeras, hay que decir que es un plus no solo por tener casa y configurar un futuro: es que, además, hay sexo en un lugar cómodo. Ya no están para hacerlo en un descampado o en el asiento del coche que, hay que reconocer, es una solución de emergencia pero no debe ser una constante.

Así que, chicos, ya saben: la realidad duele pero es una ventaja conocer el porqué y así tomar ventaja. Si vives con tus padres, no tienes forma de irte ni alquilado y pasas de los treinta, no te preocupes, no tienes ningún defecto extraño ni eres mal tío. Simplemente, ellas los quieren emancipaditos, con casa propia y sin síndromes de Peter Pan. En cuanto lo tengas, comprenderás porqué ese amigo tuyo abogado, gilipollas perdido y con barriga cervercera, tiene novia y dos amigas más que lo encuentran encantador. Tiene una escritura que pone que hay una casa, en algún lugar de este ancho mundo, que le pertenece. Y en sus ratos libres se baja porno de internet (a pesar de que tiene novia, recuerda que el pobre es un gilipollas). No desesperes: todo llega, y entonces, ¡amigo! La venganza es un plato que se sirve frío… ;)

P.D.: con mi primo, divagando en Navidad, en reunión familiar, dibujando un tipo de mujer muy frecuente hoy día, con ganas de “meter caña” y motivando a aquellos que se ven un poco desesperados por la idea de no tener novia estable -que no hace falta para vivir, dicho sea de paso, con lo divertido que es tener más de una-. Por lo demás, nos pasamos todo esto por el forro de los klander. :grin:

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