trabajo

unescoLos analfabetos digitales están de moda en el primer mundo. Por lo visto, debemos preocuparnos por la ingente cantidad de personas en nuestras ciudades que no tienen acceso a Internet o que, teniéndolo, no las maneja. Y esto, por tanto, les supone una brecha digital que les deja en una pésima posición a la hora de encontrar un trabajo. Algún día averiguaremos que esta es una campaña orquestada por Apple, Google y Microsoft, por nombrar a las primeras tres que me han venido a la cabeza. Si estas tres empresas se dedicaran a la alimentación, el mundo sería menos tecnológico y tendríamos perritos calientes en las manos en vez de tabletas o móviles.

Siendo cierto, me pregunto si eso tiene un correlato con el segundo y tercer mundo, o morirse de hambre es otro tipo de analfabetismo. Me preocupa la educación, la exclusión digital y el trabajo en plena crisis mundial, que ya va para un lustro, por supuesto, pero no debemos apartar la  vista del mundo que nos rodea. Poco solidario y aún menos libre. Seguimos atados de los pies a la boca, y ahí nos quedamos. ¿Niños en el tercer mundo sin ordenadores? Primero solucionemos el hambre, las enfermedades y, por supuesto, ofrezcámosles la oportunidad de competir en igualdad de oportunidades. ¿Se pueden hacer las tres cosas al mismo tiempo? Sería lo ideal.

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La UE: una pierna gangrenada

¿Quién iba a decirnos que los ingleses pueden ser los que nos salven de esta amenaza que se cierne sobre la humanidad? No son palabras escogidas al azar; esta crisis está siendo aprovechada por el capitalismo para acabar con lo que se ha llamado el Estado del bienestar, que ha supuesto una larga batalla de derechos no solo para los trabajadores, sino para la humanidad: a una sanidad pública, a un trabajo más justo, a un sueldo digno, a una compensación por despido, a una pensión… Pero el capitalismo ha visto la oportunidad tras esta crisis generado por él mismo y desde luego que está poniendo todo su empeño en mutilar estos progresos sociales que lo tenían bien sujeto. En el Reino Unido, tan orgullosos de su soberanía y de su glorioso pasado -no tan glorioso, en realidad-, se han negado, de momento, a firmar el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria (TSCG). Pero no solo ellos: también la República Checa se resiste a firmarlo. ¿En qué consiste este tratado?

El TSCG obliga a los países que lo firmen a constitucionalizar la “regla de oro”.  Será el Consejo Constitucional el que controlará que se aplique esta nueva regla; si un estado se salta el límite fijado (el déficit presupuestario es superior al 3% de su PIB y su deuda es más del 60% del PIB), tendrá que acometer reformas. Y sabemos cuáles serán: del mercado laboral, reducción de presupuestos sociales, de salud y educación, privatizaciones, etc. etc. Pero este tratado no va solo: se acompaña de otro, el MES: Mecanismo Europeo de Estabilidad.

El MES trabaja como una especie de FMI. Teóricamente, no puede ser usado para “aumentar las competencias atribuidas a la UE” (artículo 48.6, inciso 3 del Tratado sobre la Unión Europea, primera parte del Tratado de Lisboa).  Pero, dirigido por un Consejo de Ministros de Finanzas llamados “Gobernadores”, se parece a un Estado en el Estado: es independiente del Parlamento Europeo y de los Parlamentos nacionales, sus locales y sus archivos son inviolables, y nunca podrá ser juzgado. No me dirán ustedes que no les resulta curioso que un organismo como la UE, una unión de países que, hasta el momento, solo ha sido una unión que ha dejado de lado lo social, ya antes de esta crisis, no ponga cortapisas o vigilancia a una institución creada para vigilar las economías europeas. Voy más allá: ¿los tribunales de justicia se equivocan, y una institución va a estar constituida por personas infalibles, que no se van a equivocar jamás, ni va a existir ningún tipo de corrupción en varios siglos? Y voy más allá: ¿la socialdemocracia qué está haciendo a este respecto en Europa? El pueblo ruge…

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¿Treintañero y sin casa? Estás soltero

Estaba ayer noche hablando con mi primo sobre mujeres, y no sé si porque nací el 1 y él el 2 del mismo mes, o porque la suma de los dos días es el número de años que le llevo de edad, en “cero coma” segundos nos pusimos de acuerdo.

El caso es que en cuanto hablamos de mujeres la conclusión fue inmediata: si no tienes casa, no tienes novia. Por más dura que sea la cuestión.

Mi primo, de manera muy inteligente, me contaba cómo, en su estancia en la península, independizado, tenía facilidad para ligar. Poseía casa propia, aunque fuera alquilada. En cuanto llegó a Canarias tuvo que volver a casa de sus padres: ahora le preguntan, ya pasados los treinta, de forma sutil o brusca, con quién vive y en qué trabaja (si trabaja). Automáticamente, dice, paso al grupo de los no seleccionables.

Y es que, comentábamos los dos, tener casa y un trabajo estable son requerimientos mínimos para una treintañera. Si ella, por ejemplo, es abogada, tiene coche, da igual que se lo regalara el padre o sea de ella, y vive sola, da igual si alquilada o paga hipoteca, ¿no va a exigir a un chico sus mismos requisitos? Y no tiene que ver con el lado material -que también-, porque eso te llevaría a un error de perspectiva. A ella no le preocupa que tengas dinero o no -habiendo de todo, claro-, sino el hecho de que tengas casa propia y tu trabajo implica que has tenido que esforzarte en conseguirlo. Si ella es ingeniera, ha pasado una carrera, dos entrevistas de trabajo y ahora es jefa de planta, ya tiene que tener suerte el treintañero sin casa propia para que ella se enamore de él por lo que es.

Y luego decíamos, bueno, tenemos nuestras cualidades, está claro, pero teniendo casa propia (aunque sea alquilada) te da una proyección social y un magnetismo irrefrenable -para este tipo de mujeres-. Aquellas que ahora te rechazan porque no posees tu independencia, luego las mirarás por encima del hombro porque, en definitiva, las chicas literalmente se te pegarán.

Contaba yo un caso de una chica que duramos apenas unos meses. Ella, directora de una sucursal de banca.  Indicativo: dos días después de comenzar nuestra aventura, me intenta coger de la mano, como si fuéramos una pareja convencional. Y yo la retiro. Un sms y una llamada telefónica fueron su forma de dejar la relación, dos meses después, aproximadamente. Sus razones: que no estaba enamorada. En un momento dado, pensó que no iba a esperar a que concluyera mi camino de emancipación, y que quería ya una relación con un chico con casa propia. Ella disponía de  eso, así que la perspectiva no le gustó en cuanto tuvo un momento de frialdad para pensarlo bien. Creo que, si era éste su planteamiento, mucho duramos. Reconozco que, aparte de que era una preciosidad, no estaba yo en un punto de enamoramiento, sino de divertimento y atracción sexual. En dos meses no me enamoro de nadie, y no creo que tenga que pedir disculpa por eso.

Luego me contó el caso de una chica que conoció, bellísima, que tenía una historia con el típico matado de barrio marginal, donde no te llevan ni las pizzas. Ella decía que iba a ser bombero, pero la realidad es que estudiaba y se preparaba para bombero, lo que son dos cosas totalmente diferentes. Pero el muchacho tenía casa. Ella tenía su refresco y su pizza (si llegaba) y era todo lo que pedía: ¡qué más puede pedir una chica de 25 años! Salir de su casa e ir a dormir los días que haga falta a casa de su novio, bomberito en potencia, desestresándose de su vida familiar. Un lugar nuevo, donde se sentía cómoda con un chico que no sabía quién era Gabriel García Márquez pero, oye, la quería. Y tenía casa propia.

Volviendo a las treintañeras, hay que decir que es un plus no solo por tener casa y configurar un futuro: es que, además, hay sexo en un lugar cómodo. Ya no están para hacerlo en un descampado o en el asiento del coche que, hay que reconocer, es una solución de emergencia pero no debe ser una constante.

Así que, chicos, ya saben: la realidad duele pero es una ventaja conocer el porqué y así tomar ventaja. Si vives con tus padres, no tienes forma de irte ni alquilado y pasas de los treinta, no te preocupes, no tienes ningún defecto extraño ni eres mal tío. Simplemente, ellas los quieren emancipaditos, con casa propia y sin síndromes de Peter Pan. En cuanto lo tengas, comprenderás porqué ese amigo tuyo abogado, gilipollas perdido y con barriga cervercera, tiene novia y dos amigas más que lo encuentran encantador. Tiene una escritura que pone que hay una casa, en algún lugar de este ancho mundo, que le pertenece. Y en sus ratos libres se baja porno de internet (a pesar de que tiene novia, recuerda que el pobre es un gilipollas). No desesperes: todo llega, y entonces, ¡amigo! La venganza es un plato que se sirve frío… ;)

P.D.: con mi primo, divagando en Navidad, en reunión familiar, dibujando un tipo de mujer muy frecuente hoy día, con ganas de “meter caña” y motivando a aquellos que se ven un poco desesperados por la idea de no tener novia estable -que no hace falta para vivir, dicho sea de paso, con lo divertido que es tener más de una-. Por lo demás, nos pasamos todo esto por el forro de los klander. :grin:

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