treintañeros

El día de ayer

¿A partir de qué edad te conviertes en un pureta? ¿Es mejor o peor ser un pureta o un puretilla? ¿Depende de quién te lo diga?

Al igual que otras inclinaciones, que cuando uno quiere aceptarse a sí mismo con ellas ya es tarde, se es consciente del propio puretismo un amanecer despistado en que por fin se restablece la conexión neuronal -para aquellos que posean más de una-. Lo que queda por determinar es:

  • Si es un club en el cual nos llega la tarjeta VIP sin haber solicitado el ingreso.
  • Si se realiza siempre desde una posición de edad inferior: para una chica de 20 años una mujer de 30 es una pureta y, al mismo tiempo, un profundo terror: ¿a mí también me va a pasar eso, o voy a estar estupenda?

Es decir, todo aquel que esté por debajo un mínimo de cinco a diez años podría pensar sobre su inmediato antecesor: ¡puretón! o ¡puretona!

Depende del país, se extiende la juventud durante más años: por ejemplo, en Italia llega a los 35 años el concepto de joven -¡Berlusconi sacará una Ley para ampliarlo hasta los 70!-. Los treintañeros -ellos y ellas- estamos muy infravalorados por los inconscientes veinteañeros en cuanto a que: todavía no pueden comprender que es una edad de paso a la madurez en el cual adquieres certezas importantes -poquitas-, y con la ventaja de que el físico ayuda a seguir compartiendo fiestas y locuras con una cierta permisividad social -¡porque si lo hacen  los burgueses católicos de Friends no veo por qué no lo iba a hacer yo que soy eso que se llama “de izquierdas” aunque ya no signifique lo que significaba!-.

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Mi generación es una puta mierda

itQué asco de generación de treintañeros. No me siento en absoluto representado por ella. Conozco a mucha gente que da asco. A fin de cuentas, somos animales, y el mundo es nuestra granja. Es sencillo que nazca gente con taras., más conocidos como tarados.

Si ya me dan náuseas escuchar sus preocupaciones -me han despedido, ¿doctor me manda un ansiolítico?-, ¿cómo esperas que escuche sus conversaciones?

Esta generación de treintañeros puede ser una de las peores de la historia. No hablo de genios puntuales, sino de la masa. Los líderes musicales eran Janis Joplin, Jimmy Hendrix o Joan Manuel Serrat -por decir tres que empiecen por J, como mi nombre-. Ahora son los 40 principales y Amy Winehouse. Esta generación de mierda ha sustituido al artista por un producto.

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¿Treintañero y sin casa? Estás soltero

Estaba ayer noche hablando con mi primo sobre mujeres, y no sé si porque nací el 1 y él el 2 del mismo mes, o porque la suma de los dos días es el número de años que le llevo de edad, en “cero coma” segundos nos pusimos de acuerdo.

El caso es que en cuanto hablamos de mujeres la conclusión fue inmediata: si no tienes casa, no tienes novia. Por más dura que sea la cuestión.

Mi primo, de manera muy inteligente, me contaba cómo, en su estancia en la península, independizado, tenía facilidad para ligar. Poseía casa propia, aunque fuera alquilada. En cuanto llegó a Canarias tuvo que volver a casa de sus padres: ahora le preguntan, ya pasados los treinta, de forma sutil o brusca, con quién vive y en qué trabaja (si trabaja). Automáticamente, dice, paso al grupo de los no seleccionables.

Y es que, comentábamos los dos, tener casa y un trabajo estable son requerimientos mínimos para una treintañera. Si ella, por ejemplo, es abogada, tiene coche, da igual que se lo regalara el padre o sea de ella, y vive sola, da igual si alquilada o paga hipoteca, ¿no va a exigir a un chico sus mismos requisitos? Y no tiene que ver con el lado material -que también-, porque eso te llevaría a un error de perspectiva. A ella no le preocupa que tengas dinero o no -habiendo de todo, claro-, sino el hecho de que tengas casa propia y tu trabajo implica que has tenido que esforzarte en conseguirlo. Si ella es ingeniera, ha pasado una carrera, dos entrevistas de trabajo y ahora es jefa de planta, ya tiene que tener suerte el treintañero sin casa propia para que ella se enamore de él por lo que es.

Y luego decíamos, bueno, tenemos nuestras cualidades, está claro, pero teniendo casa propia (aunque sea alquilada) te da una proyección social y un magnetismo irrefrenable -para este tipo de mujeres-. Aquellas que ahora te rechazan porque no posees tu independencia, luego las mirarás por encima del hombro porque, en definitiva, las chicas literalmente se te pegarán.

Contaba yo un caso de una chica que duramos apenas unos meses. Ella, directora de una sucursal de banca.  Indicativo: dos días después de comenzar nuestra aventura, me intenta coger de la mano, como si fuéramos una pareja convencional. Y yo la retiro. Un sms y una llamada telefónica fueron su forma de dejar la relación, dos meses después, aproximadamente. Sus razones: que no estaba enamorada. En un momento dado, pensó que no iba a esperar a que concluyera mi camino de emancipación, y que quería ya una relación con un chico con casa propia. Ella disponía de  eso, así que la perspectiva no le gustó en cuanto tuvo un momento de frialdad para pensarlo bien. Creo que, si era éste su planteamiento, mucho duramos. Reconozco que, aparte de que era una preciosidad, no estaba yo en un punto de enamoramiento, sino de divertimento y atracción sexual. En dos meses no me enamoro de nadie, y no creo que tenga que pedir disculpa por eso.

Luego me contó el caso de una chica que conoció, bellísima, que tenía una historia con el típico matado de barrio marginal, donde no te llevan ni las pizzas. Ella decía que iba a ser bombero, pero la realidad es que estudiaba y se preparaba para bombero, lo que son dos cosas totalmente diferentes. Pero el muchacho tenía casa. Ella tenía su refresco y su pizza (si llegaba) y era todo lo que pedía: ¡qué más puede pedir una chica de 25 años! Salir de su casa e ir a dormir los días que haga falta a casa de su novio, bomberito en potencia, desestresándose de su vida familiar. Un lugar nuevo, donde se sentía cómoda con un chico que no sabía quién era Gabriel García Márquez pero, oye, la quería. Y tenía casa propia.

Volviendo a las treintañeras, hay que decir que es un plus no solo por tener casa y configurar un futuro: es que, además, hay sexo en un lugar cómodo. Ya no están para hacerlo en un descampado o en el asiento del coche que, hay que reconocer, es una solución de emergencia pero no debe ser una constante.

Así que, chicos, ya saben: la realidad duele pero es una ventaja conocer el porqué y así tomar ventaja. Si vives con tus padres, no tienes forma de irte ni alquilado y pasas de los treinta, no te preocupes, no tienes ningún defecto extraño ni eres mal tío. Simplemente, ellas los quieren emancipaditos, con casa propia y sin síndromes de Peter Pan. En cuanto lo tengas, comprenderás porqué ese amigo tuyo abogado, gilipollas perdido y con barriga cervercera, tiene novia y dos amigas más que lo encuentran encantador. Tiene una escritura que pone que hay una casa, en algún lugar de este ancho mundo, que le pertenece. Y en sus ratos libres se baja porno de internet (a pesar de que tiene novia, recuerda que el pobre es un gilipollas). No desesperes: todo llega, y entonces, ¡amigo! La venganza es un plato que se sirve frío… ;)

P.D.: con mi primo, divagando en Navidad, en reunión familiar, dibujando un tipo de mujer muy frecuente hoy día, con ganas de “meter caña” y motivando a aquellos que se ven un poco desesperados por la idea de no tener novia estable -que no hace falta para vivir, dicho sea de paso, con lo divertido que es tener más de una-. Por lo demás, nos pasamos todo esto por el forro de los klander. :grin:

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