Mar 10 2010

Intermezzo 4. Una respuesta.

Categoría: Recetas para el hombre modernoJulio | | votar

Preguntó Aurelia la opinión sobre política y religión antes y ahora -entendiendo que mi abuelo, con noventa años, hablará de la época del franquismo frente a la democracia actual-. He aquí lo que me contó mientras arreglaba uno de los marcos de un ventanal, al que se la había aflojado un cristal que no había forma de volver a encajar. La conversación se interrumpía con otras cosas, pero fui tomando notas mientras le ayudaba con la tarea. Bueno: yo miraba y él hacía, porque cuando voy a tocar algo ya me está diciendo que como lo voy a hacer no es. Y para eso prefiero quedarme quieto, tocar poco y mirar mucho. :grin:

La diferencia es que antes se hacía lo que dictaba Franco. Antes hubo monarquía, hasta que se instauró la república el 14 de abril de 1931. Se marchó el rey, y presidió Alcalá Zamora.

El maestro quitó entonces el retrato del rey que teníamos en la pared, le quitó el marco, rompió el cristal y nos dijo arrojándolo al suelo:

-Poneos de pie y pisad encima de él.

Continua leyendo “Intermezzo 4. Una respuesta.”

Intermezzo 4. Una respuesta.

Etiquetas: , , , , , , , ,


Mar 05 2010

Intermezzo 3. Una pregunta para mi abuelo.

Categoría: Recetas para el hombre modernoJulio | | votar

Esta semana voy a visitar a mi abuelo, y se me ha ocurrido que tal vez haya a quien le apetezca preguntarle a un nonagenario que vivió la guerra civil, el franquismo, la transición y la democracia, y que al acumular todas estas experiencias -muerte de hermanos, padres, tener una familia, aplicar remedios tradicionales, la vida en el campo, tener un negocio, etc.- le hacen, como a tantos abuelos, poseedor de un conocimiento de la vida muy valioso.

Así que había pensado que, tal vez, a alguien le apeteciera preguntarle alguna cosa. No hay tema del que no opine, y además sigue la política nacional y de Canarias con atención, pues todos los días lee el periódico y escucha la radio -y no se pierde el parte del telediario-, además de que es fan de los programas de debate como 59 Segundos.

Si te apetece preguntarle algo a mi abuelo, como por ejemplo: alguna anécdota de los capítulos publicados que no haya contado, cómo hace para cuidarse, cómo transplantar un árbol, cómo hacer un semillero, qué le parece cómo está la situación en España, qué diferencias encuentra entre estos tiempos y los suyos, qué le parece la juventud actual, o qué chiste se le ocurre contar, deja tu pregunta en los comentarios y yo se la traslado. La semana que viene traigo las respuestas.

Continua leyendo “Intermezzo 3. Una pregunta para mi abuelo.”

Intermezzo 3. Una pregunta para mi abuelo.


Mar 03 2010

Capítulo XXVII. No soy esclavo del alférez.

Categoría: GeneralJulio | | votar

Los tranvías circulaban por las calles de Madrid. Había una animación muy grande con motivo de la llegada del ejército liberador. En la Puerta del Sol bajamos al metro, que era una cosa desconocida para nosotros. Bajamos por unas escaleras, como si fuésemos a un subterráneo, continuamos por un pasillo y esperamos a que llegara el tren que iba para Vallecas, que era nuestro destino.

Iba tan rápido que en pocos minutos llegamos. Dentro del tren se iba muy cómodo; se para unos pocos minutos en cada estación y, una vez en marcha, uno nunca sabe por dónde va pues es un túnel. Por cierto, llegar y estar por Vallecas no nos costó nada, pues estábamos exentos de pagar nada los militares, lo que era una gran ventaja para poder ir a donde se nos antojara.

Continuando con lo relatado en este pueblo del Álamo (*ir al comentario final de mi abuelo al pie del artículo) y estando a finales de 1939, pasa el batallón para el pueblo de El Escorial, provincia de Madrid y a 51km. de distancia. Aquí lo pasé bastante bien. Según llegamos allí me llamó el alférez por si quería ser enlace del puesto de mando.

Continua leyendo “Capítulo XXVII. No soy esclavo del alférez.”

Capítulo XXVII. No soy esclavo del alférez.

Etiquetas: , , , ,


Feb 28 2010

Capítulo XXVI. Turismo en Madrid.

Categoría: GeneralJulio | | votar

Estuvimos mucho tiempo en este pueblo, que distaba muy poco de Navalcarnero, también provincia de Madrid.

Era un pueblo muy grande, y como sólo eran siete kilómetros iba con frecuencia. En realidad no iba para hacer nada en concreto: tan sólo pasar el rato caminando, pues en el pueblo estábamos como en un completo destierro. Allí no había ninguna clase de diversión.

En el batallón daban permiso por 24 horas, pero como nosotros no teníamos mucho dinero no queríamos el permiso. Si hubiéramos ganado una peseta diaria, como al principio, estaríamos en la capital pasando unos días. Pero con dos reales (cincuenta céntimos), como solía decirse, no teníamos ni para fumar.

Continua leyendo “Capítulo XXVI. Turismo en Madrid.”

Capítulo XXVI. Turismo en Madrid.

Etiquetas: , ,


Feb 16 2010

Capítulo XXV. Mi hermano: la maldición.

Categoría: GeneralJulio | | votar

El segundo año también le tocó a mi batallón cubrir la carrera. El tercer desfile lo hice en caballería. Fuimos los primeros en desfilar y como  yo pertenecía a la escuadra de gastadores nos quedamos, sobre el caballo, al pie de la tribuna. Vi al Caudillo enfrente mío, y a la misma altura.

Cuando Franco fue luego al teatro comenzó a llover y algunas personas nos traían mantas y cafés. Fue allí, en Madrid, donde recibí la noticia de un hermano que había llegado a mi casa después de dos años y pico que había ido a la guerra.

Era de la quinta del 36 y su campo de operaciones fue todo el norte, primero en las brigadas de Navarra y luego pasaron a las operaciones donde cayó prisionero de las hordas marxistas.

Continua leyendo “Capítulo XXV. Mi hermano: la maldición.”

Capítulo XXV. Mi hermano: la maldición.

Etiquetas: , , ,


Feb 15 2010

Capítulo XXIV. Desfile frente al Generalísimo.

Categoría: GeneralJulio | | votar

El Álamo era un pueblo pequeño y pobre como tantos otros que habíamos visto antes. Nos teníamos que conformar con lo poco que nos daban, porque al estar la comida racionada, como en el pueblo anterior, no podíamos comprar más.

Al principio de nuestra estancia no hacíamos nada. Pero los mandos no tardaron en buscarnos entretenimiento: hacíamos instrucción y la guardia de un puente que había sobre el río Guadarrama, situado a unos cuatro kilómetros de nuestra posición.

La guardia del puente era una buena oportunidad: íbamos unos quince hombres a cubrir el puesto que en teoría era para uno, así que teníamos tiempo suficiente para bañarnos y pescar peces, que por fortuna eran abundantes. Dormíamos bajo el puente, en uno de sus extremos, y como el tiempo era muy frío había que hacer lumbre por la noche para dormir alrededor de esta.

Continua leyendo “Capítulo XXIV. Desfile frente al Generalísimo.”

Capítulo XXIV. Desfile frente al Generalísimo.

Etiquetas: , ,


Feb 11 2010

Capítulo XXIII. Madrid cae: se acabó la guerra.

Categoría: GeneralJulio | | votar

A las once de la mañana viene una compañía a relevarnos y nos retiramos a unos kilómetros de allí, en una pequeña casa. Nos dan rancho caliente y el pan, que era poco, lo devoramos enseguida. Por la tarde llovió; el agua se filtraba en aquel cuarto donde teníamos que dormir. Apenas si cabíamos de pie.

Nos dijeron que estuviésemos preparados para salir de un momento a otro, pues había que relevar a la división que nos hizo el relevo anterior. Hasta las once de la noche no habíamos conseguido dormir nada: éramos demasiados.

Pero enseguida se nos quitó el sueño con la gran noticia que trajo el alférez:

-Muchachos, Madrid se ha rendido. Y para vuestro conocimiento, la guerra se acabó.

¡Oh! ¡Qué gran noticia aquella -que podía haber venido mucho tiempo antes-! Empezamos a bailar de lo contento que estábamos y a tirar salvas al aire, pues eran las últimas balas que íbamos a tirar. Nuestro entusiasmo no podía ser mayor ahora que España era toda nuestra.

Continua leyendo “Capítulo XXIII. Madrid cae: se acabó la guerra.”

Capítulo XXIII. Madrid cae: se acabó la guerra.

Etiquetas: , ,


Feb 11 2010

Capítulo XXII. Marcelino, sin pan y sin vino.

Categoría: GeneralJulio | | votar

Nosotros íbamos despacio. A los tres días teníamos que relevar a la 75ª división. Al continuar nuestra marcha nos fijábamos en cómo avanzaban los acontecimientos.

Las columnas motorizadas atravesaban las carreteras a toda velocidad. Los infantes llegaban a las tierras altas; los aviones cruzaban el aire e iban y volvían. Gracias a los soldados que iban y venían nos informábamos de cómo iba el frente: por nuestra parte, nos decían unos y otros, las cosas iban muy bien, pues no se necesitaban aviones de bombardeo. Nos convencieron los partes de nuestros compañeros. También nosotros escuchábamos poca artillería.

A las seis llegamos a una pequeña casa que hacía de albergue de animales. Pasaríamos allí la noche. Encontramos en ella ganado lanar y cabrío. Aprovechamos para ordeñar unas y cogimos las otras para matarlas y comer carne. Pero la idea fracasó.

Con gran pena, vimos a un niño de unos quince años llorando por su ganado. Le preguntamos por el padre. Los rojos se lo habían llevado y le habían obligado a seguirlos. Pero se escondió en una cueva y, cuando los vió alejarse, regresó para cuidar de su ganado.

Continua leyendo “Capítulo XXII. Marcelino, sin pan y sin vino.”

Capítulo XXII. Marcelino, sin pan y sin vino.

Etiquetas: , ,


Feb 05 2010

Capítulo XXI. Amigos y maratones.

Categoría: GeneralJulio | | votar

Un amigo mío se enteró que estábamos en el sanatorio y vino a ver si se encontraba algún conocido, y efectivamente, allí nos vimos. También en Caravacas nos encontramos.

Era un íntimo amigo de la quinta del treinta y seis -yo del cuarenta-. Me contó que estuvo operando por el norte, en las brigadas de Navarra, con un hermano mío. Por desgracia, mi hermano fue hecho prisionero en Teruel. Gracias a este amigo me enteré con todo detalle de lo que acontecía en Madrid, ya que en ese momento se econtraba en las trincheras, en primera línea de batalla.

Nos fuimos a una cantina y pasamos la tarde fumando cigarrillos Canarios, ya que acababa de recibir un paquete de una madrina. Nos despedimos con emoción deseándonos encontrarnos muy pronto. Lo cierto es que esa noche no dormí muy tranquilo con las nuevas informaciones que tenía.

El día siguiente amaneció un sol reluciente. Salimos a unas trincheras, al exterior, a contemplar Madrid. Podíamos ver bien las calles destrozadas, y oíamos con claridad el tiroteo que había dentro. Las bombas de mano también explotaban constantemente. En las trincheras, sin embargo, había un silencio profundo durante el día, y por la noche se escuchaba algún tiro aislado.

Continua leyendo “Capítulo XXI. Amigos y maratones.”

Capítulo XXI. Amigos y maratones.

Etiquetas: , ,


Feb 03 2010

Capítulo XX. Muere como un perro.

Categoría: GeneralJulio | | votar

En el frente también me puse enfermo; tanto, que pensé que no lo contaba. Padecí las fiebres palúdicas, y no fue desde luego muy agradable.

Antes de llegar la noche me empezaba la fiebre con mucho frío y mucho temblor en el cuerpo. La cama era a suelo abierto, pues mi compañero de habitación (que siempre nos quedábamos juntos) buscaba hierba seca y la extendía en el suelo haciendo de colchón. Luego ponía la manta encima.

Yo me acostaba, me ponía la manta de él y encima me volvía a poner hierba seca para así tener más abrigo. Él se acostaba entonces a mi lado, de tal forma que si yo comenzaba a sudar, él también. Yo le decía que se retirara un poco que las fiebres palúdicas decían que se contagiaban, pero él no hacía caso y seguía durmiendo conmigo. Las fiebres nunca se le pegaron.

Continua leyendo “Capítulo XX. Muere como un perro.”

Capítulo XX. Muere como un perro.

Etiquetas: , , , , ,


Página 1 de 41234