Puente de Toledo, Madrid, Siglo XIX
Subidos en los camiones, que nos conducían al frente más peligroso de toda la península, contemplamos las casas derrumbadas, los coches volcados o destruídos, e incluso algunos aeroplanos quemados de los rojos que fueron derribados por nuestros aviones o nuestras artillería antiarérea.
Llegamos a un olivar y bajamos de los camiones. Nos dicen que aguardaríamos la noche para poder pasar el puente del Manzanares y llegar a las trincheras. Desde aquel lugar podíamos ver el sitio donde teníamos que ir, situado en las entrañas de Madrid.
Recuerdo vivamente el gran silencio que reinó entonces, y cómo el sonido de los disparos llegaba a nosotros con total claridad.
Me había quedado dormido bajo unos árboles; aunque llevábamos algún miedo en el cuerpo, no lo demostrábamos, y a las cuatro de la tarde empezamos a caminar desplegados cubiertos por los árboles enormes del olivar. Habían venido unos soldados de las trincheras para enseñarnos el camino.
Continuamos la marcha siguiendo sus indicaciones. Eran ya las seis de la tarde cuando pasamos por el puente, que estaba bajo el fuego enemigo.
Al llegar al primer extremo, lo primero que veo salir es a un soldado con el cuerpo agujereado por las balas enemigas y medio muerto. Era la primera vez en mi vida que veía algo así. Atravesamos el puente muy deprisa y llegamos a las trincheras, que al ser demasiado pendientes y cargar con una maleta muy pesada me dificultaba avanzar tan rápido.
Llegamos a un gran edificio llamado La Arquitectura. Allí estaba el puesto de mando del sector. Continuamos hasta el Hospital Clínico, y es en éste donde nos destinan a las Compañías. Mi destino: la Compañía Primera Escuadra, Primera Sección, Primer Pelotón. El batallón se llamaba Batallón Voluntario de Toledo NC. 1. No sé a quién se le ocurrió la idea de llamarlo voluntario: a mí me habían ordenado alistarme para salvar a la patria de la canalla roja, y así lo había hecho.
Los amigos de mi pueblo quedaron en la 2ª Compañía, salvo uno que quedó en mi escuadra, y a pesar de haber tenido hasta entonces poca conversación enseguida nos hicimos amigos.
Una vez fuimos a nuestro batallón, el jefe de la compañía nos toma nombre, apellidos y ordena que nos den la cena. Cenamos un pedazo de tortilla y una lata de sardinas con un pedazo de pan. Al acabar, nos llevan a una de los edificios destruídos por los bombardeos, que antes debía ser una casa de fieras pues aún conservaba las jaulas.
Nos tendimos mi amigo y yo sobre un viejo somier. La habitación estaba llena de ratones tan grandes que me recordaron los conejos que tenía enjaulados en mi casa.
Era un veintidós de mayo, y recuerdo que aquella noche, supongo que por el agotamiento, debí pasarla muy bien, pues los ratones pasaban por encima mío y aún con todo no me despertaba.
En su tienda, delante de unos clientes y estando en el instituto aún, me pregunta:
-A ver si estás aprovechando las clases. ¿Qué pesa más, un kilo de plomo o un kilo de paja?
Y dejo la respuesta para el lector inteligente.
![]()



17 de noviembre de 2009 18:31
Yo no hubiera podido dormir. De ver el primer hombre herido y los ratones enormes.
Sin lugar a duda pesa más un kilo de paja,
Abrazo
.-= Jose Jaime´s last blog ..Castigo por robar =-.
18 de noviembre de 2009 12:15
@Jose Jaime: Yo tampoco, pero no quise poner a mi abuelo en la situación de recordar qué sintió exactamente, pero no creas que no lo pensé. Supongo que se acordará con detalle. Tengo esa intriga: supongo que lo mismo que a cualquier otra persona, no creo que nadie esté preparado para una guerra.
20 de noviembre de 2009 23:18
En esta descripción de hechos -directos-; entonces tu abuelo es un valiente y en tú sangre llevas el orgullo sincero y patrio.
21 de noviembre de 2009 3:11
@Heriberto: ¡Hola Heriberto! Gracias por pasarte por el blog. Gracias por los piropos a mi abuelo, pero también hay que tener en cuenta que el creía que era lo que había que hacer. Yo lo que veo es que de paso hizo turismo
. ¡Un abrazo!
21 de septiembre de 2010 16:50
Qué diplomático eres, Julio…a mi abuela le tocó en el otro bando. Mi bisabuelo le enseñó a esconderse en su casa y desde un sitio estratégico en ella, a disparar por si venían los nacionales a por ellas, tenía una hermana pequeña, porque mi bisabuelo era de los “rojos”. Mi abuela no tuvo que luchar en el frente, evidentemente, pero también vio muchas cosas así…al menos eso me contó
Último artículo del [type] de Lucía… Ya no espero fumando
19 de octubre de 2010 23:44
Primero, disculpas por no responder antes tus comentarios, y segundo muchas gracias por dejar tu opinión en los artículos que has opinado. Trato de ser imparcial con lo que me cuenta mi abuelo, que tiene su visión, de tal forma que no lo deje bien cuando habla de los rojillos y demás adjetivos sobre los republicanos. En todo caso, lo de tu bisabuelo es súper interesante, a mí es que estas historias me gustan mucho sobre perspectivas de la misma situación -la guerra-. Habría babaridades en los dos bandos, supongo. Vería muchas cosas, sí. ¡Un abrazote!
20 de abril de 2012 3:10
The company brokers community gives you usage of a huge combine of people who definitely have the facts pertaining to enterprises available in addition to consumers or shareholders searching for almost any group endeavor. By generating good apply from your data you could have, you could be slicing any offer and create a good looking income out of the dealings.
21 de abril de 2012 15:12
My pal and also I had been just simply debating the very matter, this individual?utes frequently endeavouring to help show me drastically wrong. A person’s approach to that is excellent and in what ways I am. I age sent by mail my buddy these pages to demonstrate your ex your present perspective. Soon after disregarding your site When i stored and will also be ever coming back to read ones messages!