Ene 27 2010

Capítulo XIX. Pinto. ¿A Madrid?

Categoría: GeneralJulio @ 2:05

Imagen: El imperio de trapisonda.

Pinto era un pueblo hermoso, que era importante en tiempos de paz pues desde allí había doble vía hacia Madrid. Como en tantos otros, sus habitantes se habían marchado por culpa de la guerra.

Nuestra vida cambió por completo. El servicio era muy pesado: cada tres noches que dormíamos en el pueblo, pasábamos una al aire libre, a unos cuatro kilómetros de donde nos alojábamos. A menos distancia se encontraba el Cerro de los Ángeles, del que tanto se habló cuando nuestras tropas lo tomaron.

En aquel lugar se habían hecho unas trincheras por precaución y en ellas pasábamos las frías noches de Febrero. No había chabolas donde refugiarse y pasábamos las horas libres al pie de la lumbre… si no llovía. Entonces, ¡qué amargas noches, en las que llegábamos al pueblo con la ropa mojada! Sólo nos quedaba esperar a que el fuego, de nuevo, las secara.

En noches alternas íbamos a de patrulla a un pueblo a unos seis kilómetros llamado Valdemoro. La noche era tan fría que nos parecía bien estar siempre caminando.

Por el día hacíamos instrucción mañana y tarde, incluyendo grandes marchas diarias. Me enfermé de las fiebres palúdicas, así que me libré de unas pocas.

Llevábamos con gran interés los movimientos de la guerra; estando en Pinto se tomó Barcelona y Gerona y concluyó el Frente Catalán. Con alegría y entusiasmo celebrábamos las victorias de nuestro ejército.

Nos encontrábamos, entonces, con la desmoralización completa de los marxistas y casi se anunciaba el final de la guerra. Era marzo cuando se hablaba de que el gobierno rojo se iba a entregar y que el final de la guerra podría anunciarse más pronto que tarde.

El ocho de marzo llega la orden de salir de Pinto. Nos levantan a toda prisa y cogemos con celeridad nuestros equipos. Los camiones esperaban fuera para trasladarnos a un lugar del que no nos querían decir nada.

Para nuestros adentros, pensábamos que llegaba la hora de entrar en la capital de España.

Mi abuelo, de viaje en Vigo, se acerca a hablar con un señor:

-¡Buenas tardes! Parece que hace buen día.

-Buenas tardes. Eso parece, a ver si aguanta.

-Yo estuve aquí por la Guerra Civil. Y me preguntaba ¿ustedes al potaje le echan calabaza?

-Pues no. Eso normalmente se lo damos a los cerdos.

-Ah, es que me comí un potaje y me extrañó, porque yo recuerdo que en la guerra, estando aquí, comíamos mucha calabaza. Así que es para engordar los cochinos.

-Sí señor.

-¡Y qué cambiado está esto! Cuando yo vine aquí, había allí un puente y unos…

-¡Qué va! Eso hace más de veinte años que no está. ¿Y entonces usted fue a la guerra?

-Sí. ¡Y con qué gusto hubiera cambiado yo la calabaza por carne de cochino!

Mi abuelo, hablando con el primero que se le ocurre.

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2 Respuestas a “Capítulo XIX. Pinto. ¿A Madrid?”

  1. yomisma77 dice:

    Tu Abuelo si que puede decir literalmente eso de que lo tuvieron yendo de Pinto a Valdemoro sin parar.
    Dale un gran abrazo de mi parte :)

    Besos!!

    • Julio dice:

      @Yomisma77: De oca a oca y tiro porque me toca. Pues sí, en la historia mi abuelo la cuenta como si estuviera en una agencia de viajes, ¡un besote! :grin:

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