El segundo año también le tocó a mi batallón cubrir la carrera. El tercer desfile lo hice en caballería. Fuimos los primeros en desfilar y como yo pertenecía a la escuadra de gastadores nos quedamos, sobre el caballo, al pie de la tribuna. Vi al Caudillo enfrente mío, y a la misma altura.
Cuando Franco fue luego al teatro comenzó a llover y algunas personas nos traían mantas y cafés. Fue allí, en Madrid, donde recibí la noticia de un hermano que había llegado a mi casa después de dos años y pico que había ido a la guerra.
Era de la quinta del 36 y su campo de operaciones fue todo el norte, primero en las brigadas de Navarra y luego pasaron a las operaciones donde cayó prisionero de las hordas marxistas.











