
La noche era triste. Y con ella empiezan los contraataques del enemigo, que le resultaron infructuosos.
Permanecimos allí tapados con la manta; parecíamos mendigos. Podíamos ver, a pesar de la noche, el trasiego de del enemigo recogiendo a sus heridos y muertos. Veíamos el convoy con sus refuerzos. Mañana, decíamos, será su gran ataque. Durante toda la noche se oyó al enemigo construyendo sus trincheras para su defensa.
El amanecer fue gélido. El frío nos dejó el rostro helado. ¡Cómo echábamos de menos un café caliente! Pero a cambio, esa noche nos habían dado rancho frío de cena y la munición, así que de desayuno teníamos una tableta de chocolate que no tendría ni cien gramos.
Continuar leyendo “Capítulo XVI. La sed de los muertos.”
Etiquetas: Capítulo XVI, Cuesta de la Reina, muertos, sed
Fosa en Badajoz. Imagen en Google.
Junto a las ametralladoras se oyen las explosiones de las bombas de mano. Y estas explosiones sólo podían significar una cosa, nos decíamos aguardando en el valle: están asaltando las trincheras. El temido combate cuerpo a cuerpo.
Los rojos resistieron hasta con el último hombre, y tras una batalla encarnizada conseguimos vencerlos. Al poco de cesar el fuego comenzaron a desfilar los camilleros con los heridos. En su mayoría eran moros, junto a sargentos y alférez. Nosotros estábamos preparados para salir cuando nos dieran la señal.
En aquellos instantes previos no sentía nada en el más puro sentido de la palabra. A las cuatro llega el enlace con la orden de que íbamos a salir. Y vamos en formación a las primeras trincheras que nuestro ejército tenía cerca de allí. Al llegar, nos habla un brigada:
-Muchachos, a ver si os portáis como buenos soldados.
Empezamos a caminar por la trinchera. Como yo pertenecía a la Primera Escuadra, Primera Compañía del Batallón, tenía que entrar el primero en el jaleo. Delante mío sólo iban el jefe de la compañía, el brigada que nos había hablado antes y que era jefe de sección, y el cabo de mi escuadra.
Continuar leyendo “Capítulo XIV. Sorteando balas.”
Etiquetas: balas, Capítulo XIV, muertos