
Yo sé que me van a entender.
Había pensado en regalar un libro al texto que más me gustara de los que participaran en el Premio de Navidad.
Leyendo y releyendo he pensado que muchos textos tienen un nivel similar. Que, por desgracia, no tengo un predilecto, un hijo pródigo, siendo muchos textos meritorios y sentidos, como si se hubieran puesto de acuerdo en pertenecer a un conjunto concreto. Sí, los hay que me gustan más o menos, pero mi paladar salta de uno a otro y encuentra distintos sabores pero de intensidad semejante.
Y entonces me he dicho:
¿Y por qué no regalar el libro a alguien que considere que ha significado mucho para la revista? ¿Que su aportación, su personalidad, su paciencia, su estímulo, hayan servido para crear un clima agradable y un lugar de encuentro? ¿Que esté con nosotros como miembro desde hace tiempo?
He barajado varios nombres:
Manolo,
Pau,
Luna,
María,
etc., etc. ...
Y entonces ha venido a mi mente una señal. Como un foco que señalara, en una fila, a la persona que encaja con mi idea, sin saber exactamente qué idea puede ser esa.
Voy a regalar el libro, si ella se deja, porque considero que hay muchas razones para hacerlo, a:
Y entiendo que todos los nombrados anteriormente también merecen uno por su aportación, su saber estar, su sencillez, por ser naturales y locos de atar al mismo tiempo, y por tantas y tantas horas de lecturas formidables.
Querida Eva, en cuanto leas esto espero que me envíes un correo con tu dirección para hacértelo enviar. Y ya de paso, hazme un recuento somero de qué libros/autores tienes en tu librería o si bien me das margen de maniobra. Es un gesto sencillo y será algo modesto, pero con mucho cariño.
Un gran abrazo a todos.
Sé que me han entendido.
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