Conectarse
  • Los derechos de la obra son tuyos.
  • De forma rápida y sencilla.
  • Participa en una comunidad de escritores.
  • Publica gratis tus textos.
   Registrarte y publicar  Manual para publicar

¡Despierta!

Usar puntuación: / 3
MaloBueno 
“Despierta, por favor, por mí ¡despierta!... recuerdo la primera vez que te vi, recuerdo que no conocías a nadie, que una amiga tuya te había llevado... me presenté y me sonreíste tan cálidamente que le diste un sobresalto a mi corazón... ¿Por qué estás ahora así? ¿Me escuchas? ¿Sabes que estoy aquí, que nunca te dejé, que nunca lo haré?”
 
Miguel entró en la habitación y encontró a Edgar llorando, arrodillado frente a la cama de Catalina. Un año había pasado del accidente, ella seguía en coma...
 
“¿Por qué te dejé ir sola, por qué no fui yo a traer la medicina? Sé que me escuchas, sé que no quieres que me lamente, pero ¿cómo no hacerlo?”
 
Miguel seguía en la habitación viendo a Catalina, su hermana. Quería acercarse y darle ánimos a Edgar, pero no sentía las fuerzas necesarias para hacerlo, se sentía frágil. Ver a su hermana en ese estado, día tras día, devoraba sus esperanzas, devoraba su corazón y su alma.
 
“Un año, un año ha sido demasiado para mi corazón” pensaba Edgar, quien se culpaba de no haber ido él por la medicina y dejar que ella la trajera, incluso siendo el camino accidentado para llegar a ese poblado. Ellos se dedicaban en ayudar a las comunidades apartadas de la civilización, llevándoles comida, abrigo y medicinas. Y sin embargo, a pesar de contar con años de experiencia, la desgracia ocurrió: el auto donde iba Catalina se cayó a un abismo una tarde nublada.
 
A pesar de que los doctores le habían dicho a Edgar “En el estado en el que se encuentra la señorita Catalina es imposible saber si se despertará nuevamente, y si lo hace, no podemos pronosticar el tiempo que demorará”.Aun así Edgar fue fiel a su promesa: ir cada día a verla y estar con ella. Hasta que un día, el joven cayó enfermo, siéndole diagnosticado cáncer de estómago. Pasaron dos meses y tuvo que ser hospitalizado, la escena ya no era la misma: Miguel ahora iba al hospital a ver a su hermana y a su esposo, Edgar.
 
Los años se deshicieron uno tras otro, Edgar murió, y Miguel siguió repitiendo en su mente y en su corazón: “¡Despierta!”
 
Historia dedicada a Tatiana Paz Castro.

Deja un comentario

Asegúrate de que introduces la información necesaria marcada con (*).

[b] [i] [u] [s] [url] [quote] [code] [img]   

Comentarios (0)

Top Escritores

  • poeta745
    5365 Puntos
  • Ramirog
    4825 Puntos
  • manuel de los reyes
    3030 Puntos
  • paulimar
    2945 Puntos
  • Paul
    1650 Puntos
  • Umalluq
    1645 Puntos
  • Anna Georgina
    1625 Puntos
  • Almogrote
    1575 Puntos
 
Volver