Capítulo 43.
10:46h. Sala de lo Penal. Juzgados del Distrito Central, Nueva Yorsia, Estado de Yorsia, Yorsilandia.
(entra el juez Stressmann, la sala se levanta, no literalmente sino las 46 persones ahí presentes. Al mismo tiempo un empleado de la limpieza, visiblemente apurado, da el último bayetazo al gigante reloj de cuerda; acto seguido abandona apresuradamente la sala no sin antes darle cuerda al mismo reloj que preside la excelsa sala junto a una foto del canciller Kalthöhle).
-Buenos dias a todos los presentes. - silencio sepulcral en la sala. Suena el himno del estado
„Yorsia in mein Mind“. Aplausos y alguna que otra lágrima durante la audición. El reloj ralentiza lenta e inexorablemente su ya de por sí irregular pulso.
-Se abre la sesión. Caso n° 223.446, el estado contra Mathias Jurjunsen...- anuncia el alguacil, (palabra de probable orígen árabe dada su sonoridad.)
-¡relámpagos!... otro del clan Jurjunsen...(piensa el magistrado mientras se rasca una de las rodillas, cuál no sé, sólo lo supongo, soy narrador presente pero no alcanzo a tanto; después suena un relámpago).
-...acusado por el pueblo de falsificación de sauces, robles y cactus del desierto...
(murmullo en la sala; desde luego la locución de los cargos ha provocado tremenda indignación y sonora reprobación en gran parte de los asistentes, por no decir unánime repulsión. Semejante criminal no puede despertar grandes simpatías. Unánime es también la mórbosa curiosidad por ver cómo se va a defender el criminal ante tales acusaciones.
Un Jurjunsen, vaya tela...
El reloj se ha vuelto a parar. Apresuradamente un alguacil de segundo grado (¡hay hasta seis!) vuelve a darle cuerda mientras recuerda cómo en el recreo, 30 veranos atrás, lo llamaban Cipote-Head. Tic espasmo- neurótico en el párpado derecho).
-...y atentado a la autoridad..
-¿Cómo se declara el acusado? -juez
-¡Inocente!.
-Vale vale....sin gritar. Lo suponía
-Protesto- entra en acción el ilustre abogado defensor Dr.Kreide, como siempre retocándose su engominado peinado y luciendo chaquetón anticuado a rallas púrpuras..
-No juzgo, supongo-juez
-Suponer ya es juzgar- abogado
-No siga por ahí-juez
-Suponer es sentenciar-abogado
-Proceda a declarar el acusado-juez
-Gracias-acusado
-No hay de qué...-arrogante el juez
-No hay- abogado
(alguien de entre el público):
-¡cómo has podido!...desgraciado.....-una mujer de mediana edad (o sea 75 primaveras, por término medio lo que dura una vida humana), a la que le falta un brazo (que es lo que más ha llamado la atención a todos) corre hacia el banquillo de acusados agarrando por el mango un destornillador tamaño King Size.
-que alguien la...-susurra el juez quien con el susto no puede ni gritar.
Pero ya es tarde, Mathias Jurjunsen se retoza lo que las esposas le permiten con la gran herramienta clavada en el omoplato izquierdo.
-soy...inoocceeente...
El juez Stressmann tiene los ojos en blanco. Está de pie sobre la mesa del fiscal.
-¡rápido!, el juez ha entrado en trance..-alguacil de 4° grado Dieter Klemke.
-luces, música- alguacil de 2° grado Reinhardt Schneckel Arousa (de madre gallega).
Todo sale a la perfección. La coordinación entre los agentes judiciales es perfecta.
Los trances del juez Stressmann duran entre 4 y 8 minutos dependiendo del mes.
Para los mismos, el juez, con elegante gusto y sensibilidad lírica, ha compilado en un cedé sonatas breves de Veerthofen, Moziand y Bibaldo como sintonía acompañante.
Junto al equipo audioreproductor se ha instalado un sistema de exo-filtración porosa policromática o Aspersión Vertical Multi-Color (A.V.M.C) en las paredes y techo de la sala, obra multimedia orgánica del artista también multimediático Fran Krussant. Los Sensores Acomparsados Multifrecuenciales (S.A.M), dispuestos en láminas adhesivas entre la pared original y la falsa de yeso porificado, segregan por las partes exteriores, según el estímulo que reciben de las pertinentes ondas sonoras, en este caso obras del barroco y renacentismo musical, distintas gamas y gradaciones de tonos-colores, tiñendo toda la superficie de pintura.
Para la ocasión suena la pieza Op.233 en DO medio para violines y castañuelas de Moziand, con lo que los colores exofiltrados por cada poro de pladur van del rojo oscuro, en las paredes sur y este, al rosa pálido, paredes norte y oeste, hasta el granate pálido, techo. Todos ellos grácilmente enlazados por una sutil degradación cromática que produce, junto a la visión y los balbuceos del juez Stressmann sobre la mesa, un incontenible reguero de emoción lacrimógena en la sala.
(20minutos después)
-...el acusado conoce a la perfección el sistema criptográfico de codificación supra-numeracional- comenta el fiscal.
-así es, lo aprendí en el ejército...-acusado
(en la penúltima fila de butacas...)
-amor, todo esto es muy absurdo
-sí...bastante
-vámonos
-bastante
-vámonos
-sabe en qué piso vive Stevie Wonder?
-en el 9º B
-jajajajajajaja
-jajajajajajaja
-eres la leche
-Y TÚ LA VACA
-jajajajajajaja
-jajajajajajaja
-por qué hablas en mayúsculas?
-pregúntale al que escribe
-jajajajajajaja
-jajajajajajaja
-el que escribe?
-sí, estamos siendo escritos
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Última actualización en 16 Abril 2012



