Entretejo entre tú y yo un manto incorpóreo, inocuo e irrompible,
que te maldice para siempre en un amor desenfrenado y voraz.
No sabes cuanto amo que haya podido crearlo.
Que pueda sin vacilación tocarte con los ojos,
respirar tu alma, besar todos tus sentidos,
catar de tus ecos o solo observarte con el cuerpo, sin necesidad de permisos.
Como sufrí cuando me cortaron las ideas, ya que sin ellas no podía hacerte volar,
lo que tanto nos fascinaba hacer esas tardes perennes de hojas inmortales, recostados sin hablar,
solo tocándonos con delicadas ojeadas, que eran estocadas a nuestros voraces sentidos.
Cuando me extirparon de mí las ideas llegaste tú con las tuyas
y me dejaste envenenado, agonizando de esa droga tan increíblemente hermosa.
Pero eras macabra y te gustaba verme gozar y sufrir, como a todos en realidad en un punto nos
gusta: Solo gozar y sufrir de una manera desmesurada e infartante.
Gocemos pues, ya sin ideas los dos,
¡Gocemos y veras que emocionante es
el poder fusionarse de manera que solo necesitemos nombrarnos
para poder matarnos!
¡AHG!
| < Anterior | Siguiente > |
|---|



